Ventanillas indígenas y corrupción de líderes Mayas

Miguel Ángel Sandoval
El objetivo de algunos mayas de acercarse al poder y a su ejercicio se distorsionó.
El Origen de las ventanillas está ligado a las luchas de los pueblos indígenas y los Acuerdos de Paz, y a la idea de trabajar en instituciones de estado para aprender sobre el funcionamiento de éste. Los hechos demostraron otra realidad. Una buena parte de líderes dejó la agenda de pueblos indígenas y termino cooptada. Los puestos y los sueldos fueron más fuertes que los ideales o el compromiso. Hay ejemplos. Un líder del grupo Decenio Maya, se vinculó al Patriota y luego de un par de reuniones con líderes comunitarios, terminó de Ministro de Cultura. De ahí, a la corrupción extendida y finalmente a proceso. Ministros al servicio empresarial, ajenos a su pueblo. La nulidad total, dicen sindicalistas.

El planteamiento de acercarse al poder y a su ejercicio se distorsionó. Es el momento en que aparecen líderes indígenas cuya función es servir a los partidos políticos para contar todos con una cuota de presencia entre las comunidades indígenas. La idea de participación política autónoma derivo en servir de acarreadores de gente a los mítines políticos, y luego, a las más altas instancias de gobierno. Los casos se podrían nombrar de manera concreta, pero eso corre por cuenta de las instancias de pueblos indígenas que curiosamente, guardan silencio.

Un caso emblemático es la Comisión de Asuntos Indígenas del Congreso. Alejada de la agenda de pueblos indígenas. Ejemplar fue el cambio de nombre del Estadio Nacional. Se intentó que esta comisión encabezara la demanda de colocar de nombre el de Doroteo Guamuch, pero la sordera fue de antología. Finalmente se hizo el cambio, a pesar de la comisión. Hay líderes de excepción, pero sin la fuerza ni la influencia necesaria para contrarrestar la tendencia que se señala. Es por la falta de conciencia étnica real y de claridad de objetivos, lo que lleva a merodear por el poder y jugar el rol de decoración, como lo hacen las edecanes vestidas con trajes regionales, durante actividades de gobierno.

Hoy es una doble necesidad. De un lado los grupos de poder requieren de indígenas (los indígenas colonizados y permitidos) para tener alguna legitimidad; de otra parte, supuestos líderes indígenas que necesitan fingir que representan algo para formar parte de los círculos de poder. La participación de los indígenas en el poder convertida en una farsa. Mientras el gobierno finge contar con políticas incluyentes: Sac´be o transparencia en la SAT (ningún empleado sabe que significa. Otra es el B´aktun en la planificación económica.

Pero la idea de participación política a todos los niveles con la agenda de pueblos indígenas no existe en ninguna de las instancias que se señalan. Ni siquiera se llega a la pantomima de Álvaro Colom con su asesor espiritual, o a la caricatura de Consejo de Estado durante gobierno de Berger impulsada por Stein. La Declaración Universal de Pueblos Indígenas de la ONU, es en nuestro país desconocida. Mientras que, de una forma u otra, el Convenido 169 se pretende modificar y meterle una camisa de fuerza. Pero derechos y participación indígena no existe, a pesar de unos cuantos permitidos que posibilitan decir al estado racista y excluyente lo contrario.

Facebook Comments Box
Comparte, si te gusto