China saca de la pobreza a 850 millones

Alfredo Jalife-Rahme
En su celebración del año nuevo «occidental», el mandarín Xi Jinping exultó como uno de los mayúsculos logros de la China comunista haber sacado de la pobreza a 850 millones desde hace 43 años, según el Banco Mundial (https://bit.ly/3HwSmq9). El mandarín Xi comentó que había vivido en el campo y entendía el flagelo de la pobreza.

China erradicó la «pobreza absoluta» (sic) de 100 millones de las zonas rurales gracias a su reciente plan de ocho años: «Gran hazaña de China: erradicación de la pobreza extrema, y Chiapas, ¿cuándo?» (https://bit.ly/3FUMUNe). La «segunda larga marcha» del Partido Comunista chino, en cuanto al combate a la pobreza se refiere, no puede ser deslindado de la «primera larga marcha» del Ejército Rojo y del gran timonel Mao Zedong, que también trajo a colación el mandarín Xi, que culminó en Shaanxi, ni mucho menos de su «tercera larga marcha tecnológica» que se despliega en el espacio (https://bit.ly/3JEPzgl).

Tampoco se puede soslayar, en la óptica de la metafórica «tercera larga marcha tecno-industrial», el lanzamiento del máximo bloque geoeconómico del planeta de 15 miembros que encabeza China: el 15-RCEP, Asociación Económica Integral Regional (sic), de los miembros del próspero bloque de 10 países del sudeste asiático (10-ASEAN; https://bit.ly/3pWOmcB), sumando a Japón y Sudcorea (noreste asiático), así como a dos atípicos países anglosajones: Australia y Nueva Zelanda. Llamó poderosamente la atención el retiro in extremis de India.

¿Que advendrá del AUKUS geopolítico anglosajón? (https://bit.ly/3sYO9r9) El 15-RCEP sepultó al ATP (Asociación TransPacífico) forjado por Obama (https://bit.ly/3HBTdWt). El ATP fue otro cataclismo más de los zelotes neoliberales de la tríada aldeana del infatuado Videgaray, el ignaro Peña y el regio locuaz Guajardo, como también había sido otra hecatombe el hilarante «Plan Puebla Panamá» de la dupla Fox/Castañeda Gutman.

Según Andrew Mullen (AM), del SCMP, portal chino de Hong Kong, el 15-RCEP «cubre la tercera parte de la población global y 30 por ciento del PIB mundial» –que alcanzaría 50 por ciento en 2030, de acuerdo con proyecciones del banco británico HSBC–.

El 15-RCEP arrancó el 1º de enero con 10 de sus 15 miembros, mientras Sudcorea se incorporará el 1º de febrero y cuatro países (Indonesia, Malasia, Myanmar y Filipinas) deben ratificar todavía el tratado. Suena también impactante que Japón haya firmado su primer acuerdo de libre comercio en un bloque donde participan China y Sudcorea, pese a la conspicua ausencia de Estados Unidos. Se trata de un acuerdo «intra-asiático» que ya supera el comercio asiático con Norteamérica y Europa juntos (sic).

Se cumple un sueño que China promovió vehementemente desde 2012, con el fin de contrarrestar la apabullante influencia de Estados Unidos en la región Asia-Pacífico. Quizá el momento clave haya sido en 2017, cuando Trump retiró a su país del disfuncional ATP al que suscribió la aldeana tríada neoliberal Videgaray/Peña/Guajardo, carente de visión geoestratégica. Según AM, las «importaciones y exportaciones entre China y los otros 14 miembros del RCEP alcanzaron 1.72 millones de millones de dólares entre enero y noviembre de 2021, lo que representa 31 por ciento del valor comercial foráneo total de China», lo cual define quién resultó el gran vencedor.

El portal Russia Today aduce que el flamante 15-RCEP constituye «una mala noticia para los exportadores de energía de Estados Unidos» (https://bit.ly/3sZMTEa). Dicho sea con humildad de rigor, se asienta mi hipótesis de hace 13 años (sic): «desglobalización y regionalismos» (https://bit.ly/3JG1Jpk).

Hoy el mundo propende a una lucha de «regionalismos» con sus respectivos bloques comerciales: en primer lugar, se posiciona el 15-RCEP (30.5 por ciento del PIB global); en segundo, el 3-TMEC (28 por ciento) y, en tercer lugar, 27-Unión Europea (17.9 por ciento), según UNCTAD (https://bit.ly/3qJ0rkG).

No hay que perder de vista el peso de India y la Unión Económica Euroasiática de Rusia en sus próximas alianzas «regionales». ¡Llegó el mundo de los «regionalismos»! El «centro de gravedad» geoeconómico es hoy asiático.

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Fuente La Jornada

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