Putin y Xi decididos a enfrentar la «guerra híbrida» de Biden

PEPE ESCOBAR, ESPECIALISTA EN RELACIONES INTERNACIONALES

Xi Jinping y Vladimir Putin mantuvieron una video conferencia de una hora y 14 minutos este miércoles. Desde el punto de vista geopolítico está conversación es la que realmente importa, mucho más que la reunión Putin-Biden de la semana pasada.

El secretario de prensa del Kremlin, Dmitry Peskov, que generalmente mide cuidadosamente sus palabras, dijo anteriormente que este intercambio sería «extremadamente importante». Peskov se refería a geopolítica o cómo Rusia-China coordinarán en conjunto el contragolpe contra la guerra híbrida desplegado por Estados Unidos y sus aliados.

Si bien no se han producido filtraciones sustanciales el asistente de Putin para Política Exterior, Yuri Ushakov, ofreció algunos bits de información:

-Moscú informará a Pekín sobre el progreso, o la falta del mismo, de las garantías de seguridad que exige Rusia, en las negociaciones con Estados Unidos-OTAN

-Beijing apoya las demandas de seguridad que ha hecho Moscú a EEUU-OTAN

-Putin y Xi acordaron crear una «estructura financiera independiente para operaciones comerciales que «no puedan ser influenciado por terceros países«. Fuentes diplomáticas, dicen que la estructura puede ser anunciada en una cumbre conjunta a fines de 2022.

También, hablaron de la “Cumbre por la Democracia” organizada por Biden, concluyendo que este tipo de evento era contraproducente porque pretendía imponer nuevas líneas divisorias entre las naciones.

De todo lo anterior, el tercer punto es el que realmente cambia las reglas del juego: ya se está trabajando desde hace algunos años, y ha ganado un impulso definitivo después que los halcones de Washington (del tipo Victoria Nuland) manifestaron la idea de expulsar a Rusia del SWIFT – la red de mensajería utilizada por los bancos y otras instituciones financieras para realizar transferencias de dinero-.

Putin y Xi acordaron seguir aumentando la participación del yuan y del rublo en los intercambios comerciales, sin pasar por el dólar estadounidense, y abrir nuevas vías bursátiles para los inversores rusos y chinos.

Pasar por alto el SWIFT «influenciado por terceros países» se convierte en un imperativo para ambas potencias. Ushakov lo expresó diplomáticamente: «se comprobó la necesidad de intensificar los esfuerzos para formar una infraestructura financiera independiente que ofrezcan servicios a las operaciones comerciales entre Rusia y China».

Las empresas energéticas rusas, desde Gazprom hasta Rosneft, saben todo lo que hay que saber, sobre las amenazas estadounidenses y también sobre los efectos negativos del tsunami de dólares estadounidenses que ha inundado la economía mundial a través de la flexibilización cuantitativa de la Reserva Federal (FED).

Este acuerdo de Rusia y China es otro paso de un proceso geoeconómico y geoestratégico que avanza rápidamente en Eurasia y posiblemente presagia el advenimiento de un nuevo sistema mundial relacionado con otros asuntos. Putin-Xi analizaron también; la interconexión de la Franja y la Ruta (BRI) con la Unión Eurasiática (EAEU), el “alcance ampliado” de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y, la próxima presidencia china de los BRICS en 2022.

Estados Unidos, con una deuda global de 30 billones de dólares, el 236% de su PIB, está prácticamente en bancarrota, mientras tanto Rusia y China mejoran un sistema de pago internacionales, que inevitablemente se integrarán.

El nuevo sistema de pagos será adoptado por los bancos de ambos países y los bancos de Eurasia que hacen negocios con ellos, luego lo harán importantes bancos del Sur Global. Si Rusia y China se salen con la suya el SWIFT se utilizará sólo en casos excepcionales.

Maidan redux: el corazón del rompecabezas geopolítico

Ushakov confirmó que la Federación de Rusia ha presentado propuestas exigiendo garantías de seguridad a Estados Unidos. Según el propio Putin se trata de «seguridad indivisible»: un mecanismo que fue consagrado en la cumbre de Helsinki, (1975) por la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea.

Como era de esperar, bajo las órdenes de los poderes fácticos, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, rechazó el compromiso inmediatamente.

Tanto Xi como Putin advirtieron que el Equipo Biden está desplegando una táctica de polarización estratégica bajo el viejo “divide y vencerás”. El sueño del Imperio es construir un bloque pro-estadounidense – con participantes que van desde el Reino Unido y Australia hasta Israel y Arabia Saudita – con el objetivo de «aislar» a Rusia-China.

Esto es lo que esconde la improductiva Cumbre para la Democracia de Joe Biden. La realidad es más agresiva: Estados Unidos está manipulando a Taiwán contra Pekín y paralelamente se ha dedicado a armar sin miramientos a Ucrania. Entonces, en la práctica, una supuesta «agresión China» se encuentra con una supuesta «agresión rusa».

Beijing no cayó en la trampa. Ha confirmado que Taiwán, eventualmente, se integrará con la patria continental, sin ninguna ridícula «invasión». De hecho, la fantasía occidental que una presión estadounidense podría conducir a grietas dentro del Partido Comunista Chino no es más que eso: una fantasía.

Ucrania es un problema mucho más volátil; es una pesadilla disfuncional de corrupción generalizada, inestabilidad sistémica, turbios enjuagues oligárquicos y aguda pobreza

Washington todavía mantiene en funcionamiento el plan Maidan, elaborado por Zbigniew Brzezinski y, puesto en acción por Nuland en 2014. Sin embargo, siete años después, ningún «estratega» estadounidense ha logrado entender por qué Rusia no invadió Ucrania, que ha sido parte de Rusia durante siglos.

Para estos «estrategas», es necesario que Rusia se enfrente a un segundo Vietnam (después de Afganistán en la década de 1980). Bueno, no va a suceder, porque Moscú no tiene ningún interés en «invadir» Ucrania.

Pero, el mundo se ha vuelto más complicado. El miedo dicta toda la política exterior de Estados Unidos: el Imperio del Caos teme la posibilidad que Alemania decida una nueva versión del Tratado de Seguridad que Bismarck firmó con Rusia en 1887

Si agregamos a China, estos tres actores (Alemania, Rusia y China) podrían controlar casi toda la masa continental euroasiática. Actualizando a Mackinder, Estados Unidos se convertiría en una isla geopolíticamente irrelevante.

Putin-Xi pueden haber examinado no sólo las tácticas de las guerras híbridas imperiales, sino también cómo estas tácticas están arrastrando a Europa hacia el abismo de la irrelevancia.

Para la UE, como señala el ex diplomático británico Alastair Crooke, el equilibrio estratégico es un desastre: “La UE virtualmente ha roto sus relaciones con Rusia y China”. Al mismo tiempo, un ‘Brzezinski europeo’ está aconsejando a la UE para que actué de otra manera: “nunca pierdas a dos potencias a la vez, la Unión Europa no es tan poderosa”.

No es de extrañar que el liderazgo Moscú-Beijing no tomen en serio a Bruselas, ya sea por aquellos “chihuahuas” incondicionales de la OTAN o por espectacularmente incompetente Úrsula von der Leyen.

Un débil rayo de inteligencia ha sido la actitud de París y Berlín, a diferencia de Polonia y los países bálticos, prefieren, al menos, tener algún tipo de negociación con Moscú sobre Ucrania, en lugar de imponer sanciones adicionales.

Recientemente, Sergei Lavrov explicó el ABC de la política exterior rusa a una despistada Annalena Baerbock, que puede ser nombrada la próxima ministra de Relaciones Exteriores de Alemania: Lavrov tuvo que explicar meticulosamente las consecuencias de la expansión de la OTAN; el acuerdo de Minsk; y por qué Berlín debería ejercer su derecho a presionar a Kiev para que respete los acuerdos de Minsk.

Es cierto, no se deben esperar filtraciones con Ushakov. Pero, es correcto imaginar que con «socios» como Estados Unidos, la OTAN y la UE, tanto Xi como Putin deberían concluir que China y Rusia no necesitan enemigos.

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