Hasta pronto Mauro Verzeletti

Miguel Ángel Sandoval

La noticia de que Mauro Verzeletti se va del país me dejo desconcertado. Lo primero es respetar du decisión, aunque lo que en verdad me sale de lo profundo es pedirle que lo piense otra vez, que recapacite, que no se vaya. Y es que, en una región atormentada por las migraciones, su partida es una muy mala noticia. Pues si de algo se sabe en las olas de migrantes, de Guatemala y de toda la región, es que en la Casa del Migrante que anima Mauro, siempre hay un plato de comida caliente y una cobija cuando hace falta, sin discursos, sin aspavientos.

Es cierto que muy probablemente sea sustituido por una persona idónea, por alguien con experiencia en el difícil trabajo de atender las migraciones y los padecimientos de esa población que opta por la migración ante la ausencia de oportunidades en su país de nacimiento. No creo que se limiten los apoyos de la iglesia y de otras instituciones que han visto con simpatía la labor de la Casa del Migrante, en donde el hermano Verzeletti es la piedra angular, junto con sus colaboradores.

Sin embargo, aunque se haga todo el esfuerzo para llenar el vacío que seguramente deja Mauro, hay algo que difícilmente se alcance en poco tiempo: Mauro era y es un referente en el tratamiento de las migraciones, del migrante. Tiene la autoridad moral para dirigirse a las autoridades, para interpelarlas por el trato a los migrantes, por la ausencia de oportunidades que los llevan a buscar nuevos horizontes aun a costa de su vida. No es solo encargado de un hogar de atención al migrante que lo necesita. Es algo más.

La última ocasión que lo salude fue en el marco de un evento sobre migraciones. Le hice entrega de un poemario de mi autoría sobre las migraciones. Ofreció leerlo con atención, y seguro que lo hizo. Fue antes de la pandemia y por ello no pudimos comentarlo, pero aprovecho este espacio para decirle que lo escrito en esas líneas, sigue siendo vigente, terriblemente vigente, y que nos hará mucha falta su dedicación, entrega y porque no decirlo, su defensa obstinada del derecho de los migrantes a tener una oportunidad.

Quiero pensar que Mauro ira a realizar estudios de Ciencia Política como dice en el anuncio de su ida del país, y quiero creer que regresara muy pronto. Y lo hará fortalecido, para continuar con su labor de ser el engranaje indispensable en la lucha por la defensa de los derechos de la población que obligada busca en la migración esa oportunidad esquiva en su tierra de origen. Creo que las organizaciones de migrantes o las personas de buena fe en la iglesia, deberían a una sola voz, pedirle que, si se va, regrese cuanto antes. Lo necesitamos. Hasta luego, Mauro.


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