Estados Unidos versus Rusia y China: el contexto

ALASTAIR CROOKE, EX DIPLOMÁTICO BRITÁNICO

Estados Unidos será el anfitrión de la Cumbre para la Democracia los días 9 y 10 de diciembre de 2021( en línea). Por cierto, la administración Biden se ha arrogado, para sí, la facultad de definir quién va a asistir y que es un ‘país democrático’ y que país no lo es .

La respuesta no se ha hecho esperar: En una declaración conjunta los Embajadores de Rusia y China, acreditados en Washington, afirman que el evento esta presidido por “la voluntad de avivar la ruptura en el mundo, creando nuevas ‘líneas divisorias’ . China y Rusia rechazan firmemente esta política … y piden que se ponga fin a la división y la confrontación”..

Sin embargo, esto es lo que pretende Biden: polarización. Su equipo tiene como objetivo construir un bloque estratégico pro-Estados Unidos para aislar a Rusia y China. En estos precisos momentos Taiwán está siendo instrumentalizado contra China (y para la furia de Beijing, se ha convertido en un invitado a la conferencia), y Ucrania está siendo armada contra Rusia. Ambos son temas explosivos. Pero de los dos, Ucrania es la más volátil.

Tampoco, debemos olvidar que Estados Unidos respaldó el general Chiang Kai-shek desde 1925 con miles asesores militares y, después de la segunda guerra, entregó la isla de Taiwán al mismísimo general Chiang -y al Kuomintang- como plataforma para instigar la insurrección contra «el peligro comunista» que “implicaba China continental”.

Por supuesto, Estados Unidos finalmente tuvo que enfrentar la realidad, y en 1971, reconoció como único representante legal al gobierno de China continental dirigido por el Partido Comunista.

El idilio con China terminó con el ascenso meteórico del país asiático que causó una intensa preocupación en Washington. Fue Obama el que inició el ‘Pivot to Asia’, con Taiwán ocupando el quinto lugar en “receptores de armas estadounidenses”. El equipo Biden ahora quiere ir un paso más allá, agrega el componente diplomático. Llegó el momento de demonizar al PCCH y la política oficial es: “Volveremos”, esta vez a Taiwán.

¡Y la UE está de acuerdo con esto! De hecho, son los animadores de ‘Let’s Back Taiwan’ (aunque Merkel haya expresado algunas reservas). A todas vista es una incoherencia estratégica que la UE juegue este partido de Estados Unidos contra China. El presidente Xi lo ha advertido claramente: la UE está jugando con fuego. ¿Por qué debería Europa querer participar en este conflicto a favor de EEUU ?

La estratagema aquí no es que Estados Unidos vaya a la guerra con China, lo que hace el Imperio es empujar a los secesionistas de Taiwán hasta el punto que Xi ‘pierda la cara’ (una cuestión imperdonable en China) y el PCCh se divida. Esto, al menos, es la idea del ‘Telegrama más largo’ (un escrito anónimo de un alto funcionario del departamento de Estado) que afirma que la política estadounidense debería ser exacerbar las divisiones en la dirigencia del Partido Comunista. No funcionará, pero en el proceso, las relaciones de Europa con China se arruinarán.

Ucrania en el ojo del huracán

Ucrania es el problema más urgente en este momento.El país ha caído en un espiral de inestabilidad sistémica, su régimen es corrupto, oligárquico, disfuncional y está en quiebra económica. Ucrania tiene poca o ninguna posibilidad de reemplazar la energía que perdió en su amargo enfrentamiento con Rusia (gas y carbón); y tiene nada menos que la mitad de su ejército (100.000 hombres) en trincheras fangosas a lo largo de 250 kilómetros, en un lamentable espectáculo que recuerda la Primera Guerra Mundial.

Los ataques de la artillería de Kiev contra las milicias del Donbass es permanente, sin embargo, es una guerra que los mandos ucranianos admiten abiertamente, no se puede ganar sin «ayuda exterior»(El propio presidente Zelensky ha dicho que la guerra es imparable, pero que necesita la ayuda externa).

No sólo las fuerzas de Kiev no pueden ganar la guerra, sino que sus tropas deberían saber que, desde la perspectiva del Alto Mando ruso, son claramente un ejército “desmoralizado y maduro para derrotar ”.

El conflicto parece, por lo tanto, ya «horneado». Estados Unidos y la UE saben que Ucrania no quiere cumplir con el Acuerdo de Minsk; la única solución para Kiev sería es establecer negociaciones con los líderes de las provincias rusoparlantes de Donetsk y Lugansk.

La UE se enfrenta a un difícil impasse: la crisis empeora; todas las rutas de salida están bloqueadas. Kiev no implementará Minsk, pero Rusia se niega a ceder. No hay otro marco conocido en la ‘mesa’.

La respuesta de Occidente es salir de alguna manera del compromiso que adquirieron en Minsk (aunque el acuerdo se convirtió en una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU). La presión sobre Putin para que eluda a Minsk y negocie directamente con Zelensky, es la respuesta de Occidente. ¿El objetivo político? “Cortar los pies de los líderes de Donetsk y Lugansk, y que Rusia ‘salve a Ucrania’. Es decir, salve a una élite política rabiosamente antirrusa y desesperada por unirse a la OTAN.

Bueno, Putin no lo hará: se niega a participar en una cumbre con Zelensky, una cumbre que eludiría expresamente el marco legal de Minsk y transformaría el tratado en un acuerdo bilateral entre Putin y Zelensky. Putin no quiere ser parte de eso. Moscú considera que el liderazgo de Kiev es incapaz y poco confiable.

¿Qué posición tiene la UE en este asunto? Anima y se une a Estados Unidos para exigir que Putin ‘salve Ucrania’ (negociar con Zelensky). Tras esta idea los líderes de la UE mantienen un espejismo quimérico; algún día Ucrania se unirá a la UE y la OTAN.

¡No sucederá! Pero, suscita esperanzas. Algunos políticos ucranianos todavía creen que si intentan recuperar las provincias orientales, la UE y la OTAN no tendrían más opción que sacarlas del profundo agujero en el que se encuentra el liderazgo de Kiev. .

Aquí estamos. Entonces, la pregunta debería ser: ¿Cómo diablos se metió la UE en un lío estratégico tan grande? La respuesta franca es; la UE está integrada por «robots» atlantistas. En efecto, la UE nunca ha cuestionado la política internacional de Estados Unidos.

Cuando a raíz de la implosión de la URSS, Washington declaró que se había puesto fin a la Guerra Fría (y se comprometió con no extender las fronteras de la OTAN más allá de Alemania) la Unión Europea guardó silencio. Sin embargo, solo un par de años despues, la UE observó con admiración cómo la OTAN ( con el apoyo de EEUU) comenzaba su marcha hasta las puertas de Rusia.

Las relaciones con Rusia estaban destinadas a ser problemáticas cuando Estados Unidos se decidió por una nueva UE ampliada, una Unión Europea que excluía expresamente a Moscú. La UE tampoco se resistió cuando, a instancias de Clinton y Obama, la Unión expandió las fronteras de la OTAN, hacia las fronteras con Rusia. (Las euro-élites estaban demasiado ocupadas soñando con su «Imperio» europeo. Yo estuve allí. Lo recuerdo bien).

Luego hubo un segundo ‘trinquete’ hacia relaciones problemáticas. ¿Qué hizo la UE cuando Obama manifestó su antipatía hacia el presidente Putin? Pues nada. Cayeron en el «merkelismo», esa forma política de no tomar decisiones difíciles; jugando con el tiempo; ‘pateando la lata’.

Angela Merkel jugó a la empatía por Rusia. Habló de buenas relaciones, mientras » la UE implementaba todas y cada una de las sanciones contra los rusos”; todos dictados hechos por Trump y los Estados Unidos.

Pongamos esto en contexto: como funcionario soviético, Putin fue enviado a Alemania, habla bien alemán y es oriundo de San Petersburgo, la ciudad más europea de Rusia. Cuando llegó a la presidencia por primera vez ( al final de la era Yeltsin) Putin quería que Rusia fuera parte de Europa; abogó por la Gran Europa. ¡Incluso sugirió, una vez, que Rusia se uniera a la OTAN!

Su gobierno creía que la necesidad de energía y de materias primas de Europa se podría traducir en que Rusia consiguiera, de alguna manera, un asiento en la mesa de una Gran Europa. En cambio, Estados Unidos torpedeó la iniciativa, y muchos políticos europeos siguieron el camino de impedir que los gasoductos rusos aumentaran el suministro de energía a Europa.

Todos sabemos que la UE se concibió sobre la base que EEUU. tiene «espalda suficiente para la guerra», mientras que Europa está obligada – por Tratado- a reflejar los intereses de seguridad de la OTAN. De hecho el euro se instituyó deliberadamente para estar subordinado al dólar, y aquellos “que habitan Bruselas, siempre tienen un ojo puesto en Washington”.

Con el tiempo todo queda más claro… Obama no podía soportar que un presidente ruso fuera más inteligente que él (se enorgullecía de ser el hombre más inteligente del planeta). Obama era un intervencionista pero no era un neoconservador. Es curioso, pero hubo (y hay) en Washington, aquellos cuyo odio a Rusia se remonta a la época de su ideología de origen trotskista… bueno,parte de estos intelectuales han sido reciclados por la élite estadounidense.

Los halcones del Imperio creen que una guerra en Ucrania lograría interrumpir el corredor energético que une a Rusia con la Unión Europea, dejando a Rusia debilitada y vulnerable. En resumen, para un sector del electorado estadounidense dañar a Rusia es más importante que el daño que pueda llegar a sufrir la UE.

Por el momento, Biden se centra en mantener bajos los precios de la energía. No quiere que los precios se disparen. Los halcones están en silencio, pero siguen en los puestos importantes. Están en connivencia con los políticos de línea dura de Kiev que quieren que Rusia intervenga militarmente a Ucrania. Las sanciones a la energía rusa lloverían: podría significar el fin de los gasoductos que abastecen a Europa. Algunos en la UE incluso aplaudirían (a pesar que sus ciudadanos se congelan sin calefacción)

Entonces, echemos un vistazo al balance estratégico: la UE virtualmente ha roto sus relaciones tanto con Rusia como con China. Los halcones de Washington ganaron esta partida . Un ‘Brzezinski europeo’ habría aconsejado a la UE de otra manera: nunca pierda a ambos a la vez. En Moscú, donde una vez hubo muchos eurófilos, estas simpatías ahora son más raras que los dientes de una gallina. Incluso el afable Ministro de Relaciones Exteriores no se digna tomar a la Unión Europea en serio.

Quizás algunos rusos cautivados por el supuesto atractivo de los «valores» europeos, sentirán que este conflicto es una «pérdida» De acuerdo, pero esta absoluta minoría no olvida que Europa no tiene energía propia ni materias primas. Europa, también, está un atrasada en tecnología. Sin embargo, esto no impide que los medios y los políticos europeos descalifiquen a Xi y a Putin como dictadores.

Y… estos políticos pro-estadounidenses no dejan de vetar los intentos chinos de fusionarse o adquirir empresas europeas, porque …hay que defender los valores europeos y la alianza del atlántico del norte (OTAN). Evidentemente, estos personajes están bien abrigados … eso es bueno, dado que se predice un invierno frío.

Estos políticos europeos están seguros que la administración Biden ‘los respalda y vendrá en su ayuda cuando la crisis económica muerda (después de todo, estamos en un vacilante reinició) ¿No es así? Lástima para el BCE, Jay Powell acaba de decir que “la inflación no es transitoria”. Bueno, mucha suerte a la eurocracia .
Observatorio de la Crisis

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