El hacer filosófico

Autor: Jairo Alarcón Rodas

El tercer jueves del mes de noviembre de cada año, se celebra el día mundial de la Filosofía, por lo que vale hablar sobre el hacer filosófico.
La filosofía no puede determinar por sí los fines de la vida, pero puede libertarnos de la tiranía del prejuicio y de las aberraciones derivadas de estrechas miras. El amor, la belleza, el conocimiento y el goce de la vida: he aquí las cosas que conservan inmarcesible lustre, por lejanos que sean nuestros horizontes. Y si la filosofía puede ayudarnos a sentir el valor de estas cosas, habrá representado el papel que le corresponde en la obra colectiva de la Humanidad cuyo objeto es llevar luz a un mundo de tinieblas.
Bertrand Russell

La curiosidad, el asombro, la duda y la búsqueda son aspectos esenciales en el hacer filosófico que, junto con el conocimiento y la imaginación, conforman el filosofar. El milagro griego fue un momento de la historia en donde se buscó una explicación sobre la realidad, al margen de los dogmáticos esquema religiosos. Constituyó un rompimiento con los planteamientos directivos que esclavizaban el pensamiento regido por concepciones mágico-religiosas. De ahí que fue el atreverse a pensar lo que hizo posible el surgimiento de la filosofía y desde luego de la ciencia.

Responder a las preguntas ¿qué es la realidad?, ¿qué somos?, ¿qué se puede conocer?, ¿cuál es el lugar que ocupamos en el universo? ha sido, por largo tiempo, tema de interés para los seres humanos. Ya que aparte de ser cada uno de estos y la sociedad, también existe la naturaleza y su complejidad. De ahí que todo es objeto de asombro y con ello también de duda y reflexión y es precisamente ahí donde surge la Filosofía.

Tales de Mileto, considerado el padre de la Filosofía, buscó el fundamento de la realidad y lo encontró en el agua, solo el hecho de ponerse a pensar en tal interrogante ya es gran salto para el pensamiento y la actitud humana ya que, si existe la realidad, ¿qué es la que la fundamenta? A este pensador le siguieron otros que buscaron en elementos físicos respuesta para tal interrogante. Sin embargo, Anaximandro cambió la tónica de ese ejercicio intelectivo al buscar el arjé de la realidad, es decir su principio generador, siendo para este filosofo, el ápeiron o lo indefinido, lo que no se puede determinar, que para algunos estudiosos del pensamiento antiguos es la materia.

Romper con posturas dogmáticas, creacionistas, que inhiben y adormecen el pensamiento es tarea del filosofar, en donde, a partir del asombro, se construyen ideas producto de la reflexión racional. Pensar que la realidad es lo inmutable, lo que no cambia y permanece, como lo planteaba Parménides, o, por el contrario, que es un fluir incesante según el pensamiento de Heráclito, constituyó un salto inmensamente grande del pensamiento humano, en donde el saber por el saber mismo se impuso ante toda actitud pragmática y utilitaria. Tener dudas y tratar de responderlas a través del ejercicio racional es lo que constituye el filosofar.

Con la agudez racional de estos dos pensadores, se abre la puerta a la interrogante si lo real es lo que permanece o lo que cambia, criterios que más tarde establecerían lo que representa lo dialéctico y lo metafísico. Así, no obstante, la realidad se modifica, se desarrolla, hay algo que permanece y para la física actual lo constituye la materia, la cual no tiene principio ni fin sino solo se transforma.

La realidad es una e independiente de la conciencia y a su vez es dialéctica, continuamente se desarrolla, nada permanece estable, todo cambia. Leucipo y Demócrito, padres del atomismo, pensaron que era el átomo, que para ellos era una entidad sin partes, la que al unirse constituía el todo. Ahora la ciencia señala que la realidad está constituida por átomos los cuales sí tienen partes. Como consecuencia, existe la realidad independiente de una conciencia que dé cuenta de ella y la realidad en la mente de un sujeto que la perciba, originando así la ontología y la gnoseología respectivamente.

Pero las imágenes que son recibidas por los sentidos humanos determinan una realidad estática que, en palabras de Henri Bergson, muestran una realidad congelada de modo que, para situarla en su justo devenir, requiere del concurso del intelecto dinámico. Es la razón la que permite interpretar el movimiento de las cosas, los cambios que se dan en la realidad que pueden ser de traslación y alteridad. El conocimiento de las cosas permite desentrañar todo aquello que está oculto a una simple apreciación pragmática la cual tan solo busca su utilidad.

La Filosofía ha sido, por tanto, la búsqueda del conocimiento sobre la realidad en su totalidad, eso lo diferencia de la ciencia, la cual penetra parcelas de la naturaleza, buscando aspectos muy precisos de ésta. El filósofo investiga respuestas, pero no respuestas particulares, sino pretende dar respuesta a la interrogante más general del cosmos. Pero toda búsqueda de este tipo, como se señaló, requiere de argumentos sólidamente estructurados sobre la base de un principio genérico, llámese a éste ápeiron, fuego, Ser, materia, idea, concepto, etc., que no es más que un principio ontológico que sirve de origen para toda una concepción y descripción del cosmos.

Ahora el tiempo ha cambiado y el hacer filosófico ya no tiene las tareas totalizantes como en el pasado, los grandes sistemas como los de Platón, Aristóteles, Descartes, Kant, Hegel han terminado, ahora la filosofía tiene por tarea el incidir en los campos en donde el accionar humano requiere orientación. La estructuración adecuada del pensamiento permite distinguir con mayor criterio los juicios acertados de los que no lo son y con ello poder alertar sobre los engaños que son comunes dentro de ideologías mezquinas.

Actualmente, la función del pensamiento filosófico ya no será una función ilustrativa teorética, especulativa, por el contrario, será orientada a la praxis transformadora de las sociedades y del mundo, haciendo valer la frase de Karl Marx que dice los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo. En el caso particular del filosofar en Guatemala, los “filósofos”, deben emprender la tarea de liberar el pensamiento de las ataduras dogmáticas en las que el sistema corrupto mantiene sumida a la población, a través de planteamientos claros y juicios críticos. Mostrar lo que es la verdad y el engaño, ese deberá ser su compromiso.

Por ello es necesario que se tome conciencia de la situación actual de la filosofía, despertando del marasmo intelectual en la que está sumida, participando activamente en el desarrollo del pensamiento crítico. No siendo esencialmente Filosofía, contribuirá al surgimiento y progreso del auténtico pensamiento filosófico en Guatemala y desde luego despertar el interés general de atreverse a pensar.

Qué mejor forma de celebrar y honrar el día mundial de la Filosofía, sino a través de la formación del pensamiento crítico y mostrando, a su vez, que hay mucho que decir en medio de tanta pobreza y engaño. Pues viviendo en un sistema, en donde se le teme al despertar juicioso de la población, el filosofar debe tomar partido por la justicia.

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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