El impacto del niquel en las relaciones globales

Miguel Ángel Sandoval

Presentación.

Las relaciones internacionales son concretas, al menos es algo que se puede señalar de manera práctica. La época de las relaciones diplomáticas en cócteles o de los ejercicios académicos limitados a las exposiciones de orden teórico son cosa del pasado o deberían serlo, pues la globalización y las innovaciones tecnológicas en las comunicaciones demandan con más frecuencia resultados. Las relaciones internacionales tienen ahora más temas que abordar y resolver de manera puntual. En especial si se toma en cuenta el movimiento de capitales, la existencia de empresas globales y las nuevas reglas en las relaciones económicas que gradualmente dejan de ser amparadas por los estados.

En el caso guatemalteco y las relaciones con Rusia, lo que me interesa destacar en esta ocasión, se remite a le época en que había tenido lugar un proceso de relaciones embrionario con la Guatemala democrática de los años 40-50 del siglo anterior, que se vio truncado por las consecuencias de la invasión-golpe de estado en 1954 organizado y dirigido por el gobierno de EEUU como es público, que congelaron las relaciones que hasta hace pocos años se pudieron reestablecer al mejor nivel, notablemente luego de la firma de la paz en el año 1996.

Un momento estelar es cuando el cuadro del pintor mexicano Diego Rivera, “Gloriosa victoria” fue prestado por un museo ruso para ser expuesto en el palacio nacional. Aunque desde entonces no hay nada digno de mencionar en el campo cultural u otros, si hay avances en materia de empresas rusas, pero no en el campo cultural. Es de mencionar los intercambios que tuvieron lugar en años anteriores en materia de seguridad, pero parece que estas actividades no han tenido continuidad.

En ocasión de un III Congreso Internacional de San Petersburgo, en octubre de 2017, el balance que puede hacerse de las relaciones entre Rusia y Guatemala es de forma general positivo. Sin embargo, un balance positivo no puede ocultar las zonas de sombra que en ocasiones se pueden encontrar. Y es precisamente este Angulo del problema que me interesa. En el ánimo de contribuir a superar las zonas de sombra que se detecten. Lejos de subrayar los largos años de amistad y solidaridad, o las relaciones fraternales entre los países, o la solidaridad existente entre nuestras naciones. Es como se señala, algo mucho más real y cotidiano el ámbito de las relaciones que nos interesan.

Desde la ausencia de relaciones de todo tipo por razones de orden político-ideológico, en la época de la guerra fría que como sabemos redujo a su mínima expresión las relaciones formales y constructivas entre los países del continente y en ese entonces la URSS, paso un largo periodo de incomunicación que solo se pudo resolver en cierto modo, por las relaciones políticas clandestinas entre los países, vía los partidos comunistas o las organizaciones de trabajadores, mujeres, jóvenes o en alguna ocasión científicas.

En la actualidad pasamos del silencio total o casi total, producto como se anotó de la guerra fría, hasta la existencia de relaciones múltiples beneficiosas para todas las partes. Aunque ello desde la perspectiva de los gobiernos. Mi aproximación es desde otra visión, o si se prefiere, reflexiona aspectos que generalmente los gobiernos no toman en cuenta, ni forman parte de sus preocupaciones más trabajadas. Me refiero a los impactos en las relaciones sociales que finalmente se trasladan a las relaciones de orden diplomático, económico, cultural, que han visto la luz en los últimos años.

-I-

En el caso guatemalteco las relaciones se hacen más complejas por la presencia de empresas de capital ruso en la explotación del níquel, recurso natural no renovable, en la zona norte del país. El tema no debería dar lugar a muchas interrogantes, si se parte de que las inversiones son libres y que de alguna manera benefician al país receptor, pero en el caso concreto que se señala, estas actividades tienen lugar en momentos que existe en el país una fuerte oposición a los emprendimientos mineros por razones que al explicarse se pueden comprender bien.

En Guatemala y otros países del continente hay en sectores democráticos y organizaciones sociales, una severa crítica a los proyectos extractivos especialmente los de oro, níquel y en otro terreno, petroleros y dentro de ellos los denominados de minería a cielo abierto por el uso intensivo del agua y de productos venenosos en el procedimiento denominado lixiviación. Asimismo, para la construcción de represas para la producción de energía, por el hecho que ambos colisionan con las necesidades de preservación del medio ambiente y los recursos naturales.

En otro orden, se trata de proyectos que no generan mucha mano de obra o empleo, y dejan a los países, una exigua cuota por regalías. Mas allá de estas críticas puntuales, se sabe por la experiencia acumulada, que el ciclo minero es relativamente corto y luego la inversión extranjera se retira y lo que queda es el daño que se puede apreciar en los socavones, el desvío de los ríos, las enfermedades atribuidas a esa actividad.

En cuanto a las empresas hidroeléctricas, el tema central en Guatemala es la constatación que las comunidades aledañas no gozan de los servicios de energía eléctrica producida en sus territorios. Es el caso de la represa del Chixoy, las más antigua y de mayor producción de energía, que tiene en sus alrededores comunidades sin este servicio, al grado que en la actualidad existe de parte de los EE. UU. la exigencia al gobierno guatemalteco de cumplir con medidas compensatorias hacia esas comunidades pues constituyen parte de una sentencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

En suma, no existe compensación entre la inversión y sus resultados. Esto por supuesto, a juzgar por los efectos ocasionados en el país destinatario, pero diferente es el caso cuando se analiza las empresas inversoras y sus beneficios. Ese es en dos platos el fondo del problema. Poco empleo, destrucción del medio ambiente, crisis en las relaciones comunitarias y pocas regalías, para una actividad extractiva efímera.

Adicionalmente en el caso guatemalteco hay un tema de mucho más fondo y complejidad: es lo relacionado con los derechos de los pueblos indígenas, que cuentan para la defensa de sus intereses, un conjunto de normas internacionales construidos durante muchos años por las instancias de naciones unidas que del planteamiento general sobre la defensa de los derechos humanos individuales constructo de las democracias liberales, fueron pasando gradualmente a la elaboración de un cuerpo de ideas sobre los derechos colectivos, dentro de los cuales, de forma estelar, los derechos de los pueblos indígenas y los derechos a gozar de un medio ambiente sano.

II

Como es de conocimiento más o menos extendido, Guatemala es un país con importantes recursos naturales de orden turístico como pueden ser lagos, ríos, playas en el trópico. Igualmente cuenta con una impresionante muestra de riqueza arqueológica y una muestra relevante en especies animales y vegetales. Asimismo, bolsones agrarios a lo largo del país a pesar de las plantaciones de productos depredadores y los daños ambientales ocasionados por la minería.

Es por ello que, las críticas a la actividad minera extractiva crecen conforme se producen hechos que revelan mejor que cualquier estudio, las graves consecuencias que genera la extracción minera sin tener las normas de protección ambiental indispensables. Es un terreno de serios enfrentamientos entre la sociedad que rechaza estos emprendimientos, las empresas como tales y las instancias de gobierno que permiten que las mismas actúan sin tomar en cuenta las sensibilidades sociales, ambientales, económicas y de otra naturaleza que se derivan de sus actividades.

Uno de los casos más reveladores es el anuncio del cierre de una empresa minera dedicada a la extracción del oro en la parte occidente del país. El cierre anunciado corresponde al fin del ciclo extractivo en esa región. Unos 20 años de actividad y lo que dejan son daños irreparables en el medio ambiente, tensas relaciones sociales y una enorme pérdida de oportunidades en la implementación de otros proyectos de desarrollo. El dato se menciona pues la relación entre la empresa de oro y la niquelera se produce en el momento que los estudios de impacto ambiental son realizados por técnicos al servicio de la mina de oro.

III

En la historia de los vínculos entre un país como Guatemala y la URSS, el tema de las relaciones de diverso tipo se centraba en la existencia de diferentes regímenes económicos, y por supuesto, político social. Con los cambios ocurridos en la antigua unión soviética a finales del siglo pasado, las relaciones en la actualidad se producen entre países de naturaleza económica semejante, aunque por supuesto con niveles de desarrollo muy desiguales.

En ese contexto la inversión en la industria del níquel, así como en el conjunto de materiales asociados que incluyen cobalto y otros metales pesados, que se ubica en esos parámetros, es por definición desigual, asimétrica. Y por ello en la percepción de la gente, los rusos y los gringos son iguales. No existe nada que los diferencie, no hay en la práctica nada que permita pensar que las nuevas relaciones entrañan beneficios pues la relación de origen es asimétrica. El fondo de todo se encuentra en un dato que merece la pena retener: la inversión de empresas de origen norteamericano o ruso, canadiense o brasileño, son inversiones con lógica de ganancia y nada más. En todo caso, se podría pensar que la mención a la inversión y el empleo son suficientes para la afirmación de relaciones positivas o enriquecedoras por partida doble.

Por ello las inversiones en el níquel son vistas con desconfianza profunda. Si bien se sabe que en Canadá hay una normativa ambiental para las empresas mineras, aunque esta no sea respetada por sus empresas en el mundo y sobre todo en países pequeños y subdesarrollados, se desconoce si existe algo semejante en Rusia, pero, sobre todo, las prácticas de unas empresas y otras no revelan comportamientos diferentes. Antes bien, se subraya lo semejante, y en los últimos tempos, la manera impune con la cual se comporta la empresa niquelera con capitales rusos.

IV

En los últimos meses hay varios hechos que subrayan la existencia de prácticas que no respetan la soberanía nacional, y que, por lo permisivo de las autoridades guatemaltecas, se llega a permitir la existencia de verdaderos enclaves lo cual es un tema que parecía que se había superado en la vida nacional, por el hecho de que se trata de una figura de inicios del siglo XX alrededor de las empresas bananeras, pero que las actividades de la empresa niquelera rusa ha puesto de nuevo de moda.

A veces queda la impresión que ello es debido a que se trata de empresas con poca tradición democrática o si se prefiere, con herencia de un pasado autoritario, lo cual en ninguno de los casos puede o permite explicar un nivel de comportamiento tan alejado de las normas nacionales y de las prácticas internacionales comúnmente aceptadas. Y esas prácticas internacionales, hacen referencia a convenios y tratados internacionales que deberían ser parte del marco en las actuaciones tanto de empresas como de estados.

Casos como el estallido de alguna turbina y la negativa al ingreso de operadores del Ministerio Publico a las instalaciones, para realizar investigaciones de rigor o rutinarias, las quejas sobre grupos de sicarios al servicio no asumido de la empresa, o de casos de impunidad que llevan varios años, permiten pensar que no se están construyendo nuevas y mejores relaciones de cooperación entre los dos países. Ya hay en medios ambientalistas la idea de que los rusos son más duros que los canadienses, o que son más herméticos que los norteamericanos.

Si bien es cierto se trata de empresas privadas, no es menos cierto que operan con bandera rusa en territorio guatemalteco. Y ello es lo que permite afirmar que, si bien en términos de las relaciones entre estados o gobierno se puede hablar de relaciones de normalidad, hay un déficit enorme en las relaciones de intercambio constructivas y sobre todo en la percepción que se tiene por la sociedad guatemalteca del fenómeno de las inversiones mineras en el níquel de la mano de empresas con bandera rusa.

Por supuesto que no todo es o tiene las dimensiones de ese desencuentro en el tema del níquel, Sin embargo, este hecho que muchas veces se desconoce por el gran público, hace que predomine en el imaginario la gestión autoritaria de los rusos en la empresa del níquel. Esa es la parte negativa de las relaciones. Que por supuesto se puede contribuir a mejorarlas siempre que se tome en consideración aspectos como los que se abordan en este texto que por sus características no detalla los costos de un proceso sin los cuidados indispensables cuando se habla de industria extractiva y las relaciones entre dos estados.

Fue publicado inicialmente el 30 de mayo de 2017.

ANEXO

En medio de la pandemia, los acontecimientos que vinculan Rusia con Guatemala han tenido dos hechos de relevancia, que han dejado el ámbito estrecho de la extracción niquelera: el primero es el affaire sobre las vacunas rusas Sputnik y el otro, la postura de la minera ruso-suiza sobre el tema de las consultas comunitarias como lo establece el Convenio 169 de OIT. De manera más puntual, la falta de respeto por la legislación nacional y los derechos de quienes habitan en al área de impacto de la empresa minera.
Asimismo, el área de la minera se ha visto inmersa en sucesivos estados de sitio gubernamentales, una serie de desalojos y otras expresiones represivas. Por ello habría que agregar al texto anterior, los desarrollos que ya se preveían en el material preparado para una reunión que se pensaba de primer orden, pues e trataba del centenario de la revolución de 1917. Por razones que no hace falta enumerar, el viaje a esta reunión no pudo realizarse, pero el documento preparado y enviado, sigue teniendo validez y ahora es de absoluta actualidad.

Guatemala, 19 noviembre 2021.


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