Las crisis existenciales

Autor: Jairo Alarcón Rodas
Las sociedades adormecidas, o atemorizadas por el miedo, viven en continuas crisis existenciales que marcan las vidas de sus habitantes en forma negativa y preocupante. Cabe recordar que el desempeño de los individuos que conforman la especie humana está marcado por el contacto que tiene con el mundo, son ellos y su circunstancia. De ahí que sean los escenarios, en los cuales se desenvuelven las personas, los que determinan en gran parte sus expectativas, sus aspiraciones y estado de ánimo y comportamiento.

El miedo, en este caso, está estrechamente relacionado con esferas de poder. En una confrontación se tiene miedo cuando el oponente tiene ventaja y ello le permite tomar el control incluso sobre la vida. Este tipo de ventajas las otorga una lucha desleal, que en sociedad se traduce en un sistema perverso. Es comprensible que una sociedad como la guatemalteca, en donde por más de 36 años se vivió un conflicto armado interno, en el cual los aparatos represivos del Estado se ensañaron en contra de la población civil por medio de un verdadero terrorismo de Estado, que el miedo se apoderare de su gente.

Sin embargo, Erich Fromm señala que “con frecuencia, la sensación de estar amenazado y la violencia reactiva resultante no se basa en la realidad, sino en la manipulación de la mente humana”. Esa es la tarea encomendada a los ideólogos y sicarios del sistema que rige al estado, dejar sembrada en la mente de las personas la sensación de temor para inhibir su participación social, su descontento.

El bienestar humano comienza con la satisfacción de las necesidades básicas, en el cual el dónde habitar, qué comer y qué vestido ponerse, constituyen las necesidades primarias que requieren ser cubiertas. De modo que, cuando esas necesidades primarias no son satisfechas, trae por consecuencia las crisis sociales, dado que son el resultado de las frustraciones existenciales que se dan en las personas por la falta de oportunidades para su desarrollo y la consolidación de una vida digna.

Pero ¿qué es lo que determina que las sociedades sean atemorizadas o adormecidas? Sin duda son las elites privilegiadas las que, al no querer perder su hegemonía y privilegios, establecen las estrategias para mantener, no solo el control del Estado y con este del monopolio de la violencia, sino también, el dominio ideológico por medio de la alienación y la propaganda, a través de los medios de comunicación y el sistema educativo.

Tales aspectos forman parte de la supraestructura y desempeñan un papel fundamental para manipular las conciencias de las personas, para quebrantar su voluntad y facilitar la aceptación del poder establecido. De ahí que, Instaurar la legitimación del poder, a través de los aparatos ideológicos del Estado, es lo que se busca con esas acciones.

Decía Gaetano Mosca, la clase política no justifica exclusivamente su poder únicamente con la posesión de hecho, sino que busca darle una base moral y legal, haciéndolo emanar como consecuencia necesaria de doctrinas y creencias generalmente reconocidas y aceptadas en la sociedad que esa clase política dirige. Ese es el papel de la ideologización de las sociedades que conlleva la alienación del pueblo y la red de mentiras diseminadas por los aparatos ideológicos que confunde e imposibilita ver con claridad la situación real en la que se vive.

Como consecuencia, la ideología constituye un factor esencial para la manipulación de las personas vulnerables, cuyo objetivo es facilitar la aceptación del poder establecido y perpetuarlo a manera que las condiciones sociales no cambien. Esa es la herramienta que utilizan los grupos de poder para ejercer el control y el dominio sobre las personas y, con ello, asegurarse que el actual estado de cosas continúe.

Las crisis existenciales surgen en países como Guatemala cuando dentro de sus habitantes hay frustración, cuando no hay oportunidad para pasar de un estado de insatisfacción a otro de bienestar y a eso es a lo que los tiene condenados el sistema perverso imperante, vigente desde la Colonia, a miles de guatemaltecos. Y ahora con los poderes del Estado en manos del Pacto de Corruptos, el sistema se ha fortalecido y con ello la angustia del día a día para muchos guatemaltecos se agudiza.

Con la pandemia, la crisis social se ha agudizado, el temor a contagiarse por el Coronavirus, de morir por esa enfermedad, ha impactado a la población guatemalteca dado que, en Guatemala, son poco más de 15000 los fallecidos. Por otra parte, el impacto psicológico que las medidas restrictivas han ocasionado a la población que, sumado a la agudización que los problemas económicos, derivados de ello, han causado con el cierre de negocios y el desempleo, se ha traducido en desesperación y crisis existencial.

Ahora, que el problema del abastecimiento del petróleo en el mundo ha repercutido en la economía de este país, que la canasta básica se ha elevado, la población profundiza sus crisis. El gobierno incapaz de resolver la problemática social se dedica a lo mejor que puede hacer y es el robar. Como corolario, las circunstancias crean las condiciones para la generalización de la violencia. Sin embargo, la indiferencia campea en este país y las protestas continúan ausentes.

Lo que está ocurriendo en el Estor, Izabal, es prueba de la indiferencia de la población guatemalteca a los problemas sociales que viven las comunidades rurales en este país. Con la desfachatez que da el tener cooptadas todas las instancias del Estado, El gobierno ha impuesto un Estado de Sitio que restringe las libertades individuales y vulnera el derecho de los habitantes de esa localidad a decidir, por medio de la consulta realizada por parte de sus habitantes de no querer la instalación de empresas mineras en ese municipio.

Ya no hay adónde acudir en Guatemala, no hay jueces imparciales, no hay órganos nacionales adónde recurrir, es por eso por lo que buscamos la vía internacional y solicitamos las medidas cautelares a favor de la vida, de la seguridad y de la paz en el municipio de El Estor señaló la abogada Wendy López del bufete para pueblos indígenas al corresponsal de Telesur.

Una población dividida y atemorizada se convierte en el mejor aliado del actual sistema e inquilino en el gobierno. Es por lo que la lucha comienza con tomar conciencia de la realidad social y política del país y enfocar al enemigo común al que hay que enderezar las justas demandas en forma organizada y con criterio. Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla, Fidel Castro Ruz.

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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