La crísis de los misiles o crísis de octubre 1962

Por María Chiqui Ramirez –
ixlajuj@gmail.com

(Sobre el lomo de los misiles)

Guerra Fría 1962. John F. Kennedy & Nikita Jrushchov.

Los norteamericanos habían colocado 15 misiles de largo alcance con ojivas nucleares en Italia y Turquía apuntando hacia la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas URSS.

Como respuesta Fidel Castro recibe una delegación soviética en territorio cubano los cuales acuerdan que, (posiblemente la idea fue del Kremlin) entre el 17 de junio y 22 de octubre de 1962, colocarían 24 plataformas de lanzamiento para 45 cohetes con ojivas nucleares R-12, con un total de un millón de toneladas TNT, entre otras muchas armas, soldados y logística. Los misiles en Cuba apuntaban hacia los Estados Unidos.

Dichas fechas coinciden con la celebración del VIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Finlandia, país neutral, en la última semana de julio de 1962.

De la Habana Cuba, salió el transatlántico Soviético Gruzia con más de 1,000 jóvenes de América Latina rumbo a el puerto de Leningrado para unirnos en Finlandia, a los 18 mil delegados de 1,500 organizaciones que representaban a 137 países. El VIII Festival iba a dar inicio el 28 de julio de 1962. Cobertura ideal para la instalación de los misiles nucleares en la isla de Cuba.

Se ha llamado LA CRISIS DE LOS MISILES O CRISIS DE OCTUBRE 1962 a un evento que como nunca puso a la humanidad al borde de su extinción. La entrevista que Pat Mitchell hizo a Fidel Castro proyectada recientemente por CNN, muestra cómo se llevaron a cabo las negociaciones entre Nikita Jrushchov y John F. Kennedy a espaldas del gobierno cubano.

El mundo estaba dividido, las potencias mundiales de ese entonces, Estados Unidos y la URSS, se disputaban el control o al menos la permanencia de sus sistemas político-económicos, como en el caso de Cuba y la URSS.

Fidel Castro en la entrevista realizada por Pat Mitchell, asegura que, en esa correlación de fuerzas, los misiles en Cuba apuntando hacia Estados Unidos pretendían impedir la invasión a la isla, aunque el peligro de una respuesta con armas nucleares de ambos lados, llevarían a la eliminación de la mitad de la población mundial. A Fidel Castro le preocupaba que fuera Cuba la promotora de esta catástrofe mundial. Recordemos que el uso de armas nucleares que Estados Unidos lanzo a Hiroshima y Nagasaki en Japón al final de la Segunda Guerra Mundial los envalentonaba como rectores de las políticas internacionales.

Veinticinco años después de la crisis de octubre, Fidel Castro afirmó a Pat Mitchell que la Guerra Fría la ganaron los gringos. ¿En qué condiciones? Las negociaciones según Castro fueron a espaldas de los cubanos y lo que se sabe es que se negoció el desmantelamiento de 15 misiles con ojivas nucleares de Turquía que apuntaban a Moscú y los 45 misiles nucleares de Cuba apuntando a territorio norteamericano

Pero como no hay obra sin sobra, los gringos tenían que asegurarse que ninguna otra revolución iba a triunfar en América Latina, patio trasero del imperialismo yanqui. Posiblemente se acordó que el bloqueo a Cuba continuaría y que la URSS podía guardar su imagen de benefactora de las revoluciones alrededor del mundo, abasteciendo a Cuba, entrenando gente que no iba a guerrear, controlando a los revolucionarios «conflictivos» latinoamericanos y mucho más. Las negociaciones fueron secretas a espaldas de los cubanos, repito.

Supe en esos años de guerra en Guatemala, que los mismos oficiales soviéticos les dijeron a los comandantes de URNG, que otra revolución triunfante en Centro América, para el mundo socialista, era como tener hijos con síndrome de Down. Es decir, personas que jamás iban a ser independientes.

Estos acontecimientos me aclaran casi 60 años después, ¿por qué siempre hubo un freno de parte de los cubanos, a quienes se les había y se sigue consultando y pidiendo autorización para el desarrollo de las guerras de resistencia y liberación en América Latina.? ¿Por qué se apoyó a los auto nombrados lideres de izquierda que solo entretenían la nigua como diría mi abuela Josefina?

Jamás el gobierno cubano reconoció al comandante Marco Antonio Yon Sosa que era el líder natural que realmente deseaba impulsar la guerra revolucionaria en Guatemala.

Bajo el argumento, de la acusación de ser «COMUNISTAS», los guatemaltecos sufrimos la sangría de intelectuales más brutal de nuestra historia, hasta llegar al genocidio perpetuado por Ríos Mont. Y que decir de la captura del Estado guatemalteco que a toda costa tratan de copar.

Ni el doctor Arévalo, ni Jacobo Árbenz, ni los guerrilleros, ni los sindicalistas, ni los estudiantes, ni el movimiento indígena y de mujeres, ni los defensores del agua y del territorio eran, ni son comunistas.

Duele pensar lo ingenuos que fuimos al creer que algún día podríamos alcanzar el retorno de la DEMOCRACIA REAL, INCLUYENTE Y PARTICIPATIVA, CON INDEPENDENCIA DE PODERES, CON EL EJERCITO EN LOS CUARTELES, CON ELECIONES LIBRES, CON EDUCACION DE CALIDAD, CON PRESTACIONES LABORALES cómo lo vivimos de 1944-1954.

Por varias generaciones hombres y mujeres que buscan una Guatemala democrática, equitativa e incluyente fueron y siguen siendo asesinados en medio de una brutalidad sin precedentes. Los enemigos de la inteligencia tienen y tenían claro su objetivo: no permitir ninguna oposición a sus intereses ligados al imperialismo gringo, eliminar el derecho a la organización popular, prestaciones laborales, el acceso a la educación, a la salud, a la libertad de prensa, y dios guarde hablar de Reforma Agraria e independencia económica, de la defensa del agua, los recursos naturales, del territorio. El objetivo; destruir todo lo que la revolución de octubre nos dio, bajo el estúpido argumento de que queríamos implantar un gobierno comunista.

Los enemigos de la democracia estaban preparándose desde que se fraguo la caída del presidente Jacobo Árbenz Guzmán, para tener el control total de Estado guatemalteco, despojándonos de todos los derechos ciudadanos y convertir a Guatemala en lo que actualmente vivimos: UN NARCO ESTADO.

¿Y qué decir de los revolucionarios, los hombres y mujeres que desde 1954 decidieron enfrentarse de manera desigual a un enemigo que cuenta con todos los recursos para aplastar cualquier oposición? Creo firmemente que NO medimos la magnitud del enemigo, de su capacidad y recursos. Muchos envueltos en la vorágine de las luchas callejeras de los 60s, ni cuenta nos dimos del momento en que tomamos un arma para lanzarnos a esta lucha desigual. La respuesta desproporcionada de crueldad contra el pueblo desarmado fue ignorada por la comunidad internacional con su silencio cómplice, hasta que la quema de la embajada de España y el genocidio puso al descubierto el infierno que vivíamos. A muchos combatientes los tragó el destino para no volver jamás.

La entrevista que Pat Mitchell hizo a Fidel Castro transmitida recientemente por CNN (enlace adjunto), demuestra cómo los pueblos ansiosos de democracia quedamos en medio del sanguche en la guerra de los imperios que solo buscan las riquezas naturales del planeta en contubernio de los NARCOESTADOS locales.

Duele el alma el costo en vidas y este sufrimiento que no termina.

www.albedrio.org

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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