Semáforo rojo y apatía gubernamental

Por: Miguel Ángel Sandoval

De 340 municipios en el país, 300 en alerta roja, la máxima.

En los últimos días algo que nos debe poner a reflexionar es el dato que hay en nuestro país: 300 municipios en alerta roja, 30 en alerta naranja, siete u ocho en amarilla y ni uno solo en color verde. Si somos medianamente responsables, esos datos son suficientes para tomar medidas drásticas, pues lo que está en juego es la vida de unos 17 millones de guatemaltecos. Esto si tomamos en serio el significado del semáforo como el indicador más relevante sobre el avance de la pandemia.

Solo a manera de ejemplo sobre lo irresponsable de las autoridades, tanto a nivel nacional como municipal, vemos que el aforo en las camionetas pasa de 50 por ciento a 75 por ciento. Que se organizan fiestas tumultuarias en municipios, que aparecen noticias de bares repletos y otras actividades más. Y junto con ello, que se reinician los tours pagados en Tikal y otros lugares. Se hacen campañas turísticas millonarias sin dar información real de lo que ocurre. Salvo esa cantaleta de use mascarilla y mantenga su distancia. Mas nada.

Lo más grave es la manipulación de los datos del semáforo. Resulta que, sin explicar las razones, se pasa en la ciudad capital y municipios como Mixco o Villa Nueva, de alerta roja a naranja, como si existieran hechos que permitieran ese cambio de grave a menos grave. ¿En qué cabeza cabe la disminución del riesgo cuando asistimos al incremento del mismo? ¿Cómo explicar entonces la saturación de hospitales o el ritmo de tortuga en la vacunación? ¿Acaso son estas las razones para disminuir el grado de alerta o de gravedad en la situación?

Sin embargo, se toman esas medidas y se distorsiona el color del semáforo pues las presiones para el reinicio de clases presenciales, por ejemplo, son fuertes y de forma particular por los empresarios de la educación. Aquí vemos en su esplendor la contradicción entre salud pública y educación privada. Es algo que solo se puede resolver si se prioriza la salud sobre los negocios, sean educativos, turísticos, comerciales o del tipo que sea.

Ya vamos sobre dos años perdidos en la educación y que esto es grave en términos de formación de capital humano. Es un drama en donde convergen la abulia del estado en materia educativa y el desinterés de la élite económica. Para revertir esto se pueden tomar algunas medidas de urgencia. La primera sería días alternos en la escuela con internet gratuito. Con todos los maestros vacunados. Y ello combinarlo con educación vía la TV y la radio. Si el Estado es propietario de las frecuencias para internet, TV y la radio, es normal que se demande a las empresas su contribución con estas medidas. Lo demás es el viejo y gastado discurso.

Pero antes de tomar estas medidas, sería oportuno regresar a un análisis del estado real del semáforo, sus colores y sus alertas. Ojo, es algo muy serio.

Fuente El Periódico

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