¿Independencia?

Autor: Jairo Alarcón Rodas
Qué es lo que hace que una persona sea independiente, la independencia es la capacidad de actuar, hacer y elegir sin intervención o tutela ajena. Seguramente cuando alguien es independiente es libre de hacer y, además, le es suya la autodeterminación. Decidir por cuenta propia, dentro de la sociedad, se establece a partir de las relaciones de poder y, en consecuencia, cuando alguien tiene la posibilidad de decidir, lo puede hacer y ¿quién puede hacerlo? Aquellos que ejercen el poder a través de distintas vías son los que lo hacen, en cambio los que se someten a él simplemente obedecen.

Dentro del capitalismo, el poder lo otorga el dinero. Son aquellos que acumulan riqueza los que tienen el poder para hacer y se consideran con el derecho de ejercerlo sobre los que no lo tienen, en ese caso les es fácil comprar voluntades y así cosifican a los que están a su servicio, ven a los trabajadores como mercancía. Liberarse de ese yugo representa romper con esa dependencia que en ese sistema se hace imposible. El poder es, el carácter de las relaciones sociales basado en la posesión diferencial de recursos que permite a unos realizar sus intereses, personales o de clase, e imponerlos, afirmaba Max Webber, de ahí que reduciendo tales diferencias este se reduce.

Mandar y obedecer son unas de las acciones que se suscitan dentro de la sociedad, pero ese mandato se hace genuino si no solo representa los ideales de la convivencia necesarios para su cohesión sino también, no constituye la legitimación de la relación entre el “amo y el esclavo”. Las obligaciones y derechos siempre están presentes cuando se suscribe un contrato social.

Pero qué tan libre puede ser una persona si convive en sociedad y depende de su circunstancia, en ese caso la libertad, y con ello la independencia, parece ser una ficción. Decía Martín-Baró con relación al ejercicio del poder, dialécticamente, al que carece de poder “vivirá” una realidad, sea por la fuerza o “voluntariamente”, a través de cosmovisiones impuestas, ideologizadas. Vivir esclavizados, sin darse cuenta, es quizás uno de los logros más importantes del capitalismo

Ejercer el poder y obedecer determina que unos puedan tener cierta independencia y otros se vean limitados de ello. El ser humano no es autosuficiente o lo que es lo mismo, no se basta a sí mismo ya que necesita del concurso y la ayuda de otros para subsistir, es por lo que es un ser social. De ahí que solo en sociedad una persona puede ser libre y, como consecuencia, la libertad no es hacer lo que a uno le plazca sino lo permisible, sin quebrantar los derechos del otro.

Ser independiente, en consecuencia, tiene un componente social y, por lo tanto, debe ser entendido como la autogestión a la que puede llegar todo individuo que logra tener el control sobre la naturaleza, control que se alcanza a través del conocimiento y de la importancia que constituye la convivencia social.

Decidir por cuenta propia necesariamente tiene un componente ético y una relación directa con el conocimiento, son los seres libres de espíritu, aquellos que han dejado atrás tanto las presiones existenciales como los convencionalismos culturales, los que pueden contar con el criterio para hacerlo. Decidir en sociedad es no solo actuar de acuerdo con la voluntad sino saber qué se pretende lograr con ello y ser responsable de la actitud tomada.

Los que se hacen con el poder someten a los que no lo tienen y lo convierten en una relación de dependencia y explotación. Con ello, limitan el ejercicio de la voluntad del otro, lo que da por resultado que, en la compra de voluntades, la dignidad quede maltrecha. Hacer lo que otros quieren, sin embargo, tiene por razón instrumental la conveniencia, en ello están fincados los intereses tanto del que emite la orden como del que obedece.

¿Qué decir entonces sobre la independencia política de los Estados? Dado que el mundo está interrelacionado económica y culturalmente, se estima imposible que haya un solo Estado que no dependa de alguna forma de otros. No obstante, la intervención de un Estado sobre otro es histórica. Como consecuencia, en el mundo se han escenificado invasiones, conquistas y anexiones. De ahí que la emancipación de los pueblos ha sido el resultado de revoluciones y, en algunos casos, a través de convenios.

Independencia, dependencia, libertad y soberanía son términos que adquieren relevancia en aquellos que, instrumentalizándolos, los convierten en bandera de sus particulares y aviesos intereses. A ese sector y sus testaferros no les interesa saber lo que significan esas palabras, ignoran sus alcances y lo que representan dentro de las relaciones humanas.

Qué representó para los habitantes de Guatemala la suscripción de independencia por parte de conservadores y liberales el 15 de septiembre de 1821. Para los criollos romper con la dependencia de la España continental constituyó un beneficio económico, pues se dejó de tributar a la Corona, pero para la mayoría de los habitantes de este país no significó absolutamente nada, continuó la explotación, marginación y discriminación de sus originarios habitantes, se estableció la oligarquía criolla como real la gobernante, hasta la fecha.

Los Estados se independizan con la finalidad de romper con situaciones de sometimiento político, explotación, miseria o simplemente para mejorar su condición. Son los sectores descontentos, que sufren o se sienten heridos en su dignidad, los que, al tomar conciencia de su condición, se organizan para luchar en contra del que consideran su opresor. Sin embargo, en Guatemala, los explotadores criollos fueron los que se liberaron de la Corona española para continuar explotando a los sectores populares y tener el control total del país.

Hoy, prestos a cumplirse 200 años de la independencia de los criollos, no hay nada que celebrar, es más, ese día debería ser conmemorado como el día de vergüenza nacional, para escarnio de los que en esa fecha lograron mayor poder sobre los legítimos habitantes de estas tierras. Recordemos que con tales acciones se profundizó la brecha entre los que usurparon este territorio y los que fueron vencidos al defenderlo.

Nada hay que celebrar, sino por el contrario, la fecha debe servir para tomar conciencia de lo que constituyen las mezquinas transacciones basadas en intereses de tipo económico y la realidad concreta en la que se encuentra el país tras 200 años de saqueo, explotación discriminación, injusticias y miseria.

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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