A 95 años de su Natalicio

Por Simona Violetta Yagenova

Fidel es “una inmensidad histórica”. (1)

Para hablar de Fidel hay que cederle la palabra al mar, pedir su testimonio a las montañas; los árboles lo recuerdan, saben su edad y repiten su nombre. La edad de Fidel es la edad de los framboyanes en flor, la enhiesta edad de su barba verde olivo. Todos lo sabemos: los héroes no tienen edad, tienen historia, hacen historia, son la historia.., Él es América Negra, América Hispana, América Andina, el perfil de Fidel es el perfil de América Latina. Arturo Corcuera, 1960 poeta peruano “Fidel ha sabido descubrir en la realidad lo que todavía no era visible para todos. Según García Márquez, veía crecer la yerba. Removió ideas, rescató independencia y soberanía. Sembró ciencia, cultura, autoestima, fe en nuestras fuerzas y en el futuro, ese crisol unitario que mueve montañas”. Graziella Pogolotti. Juventud Rebelde, 4 de diciembre de 2016.

Hablar del legado de Fidel, es un atrevimiento, porque fue un gigante inigualable en la historia reciente de la humanidad. Fidel simboliza luz, rebeldía, dignidad, sabiduría, solidaridad, humanidad, pensamiento crítico y praxis revolucionaria y antiimperialista. Un hombre que entendió la importancia de la historia, los tiempos y lo que los pueblos son capaces de hacer, cuando las ideas revolucionarias se impregnan en la mente y el corazón de los pueblos.

La Revolución Cubana ha salido invicta ante las agresiones del Imperio, porque cuenta con un pueblo, que ha entendido que las conquistas políticas revolucionarias hay que defenderlas, minuto a minuto, en todos los ámbitos y espacios, y al costo de lo que sea. Decía Fidel: ¡Todo lo que es revolucionario, lo que enseña, lo que trata de guiar, lleno de luz y de conciencia, de claridad y de belleza, a los hombres y a los pueblos a mejores destinos, hacia más altas cumbres del pensamiento, de la vida y de la justicia, encuentra la reprobación más encarnizada del imperialismo!

Fidel se convirtió en pueblo y el pueblo reencarna mil veces a Fidel, en un proceso revolucionario dinámico, creativo, que batalla todos los días frente a los obstáculos y la ofensiva imperial; crece en medio de la adversidad, se fortalece mediante el debate, el diálogo, la crítica y autocrítica, y en la praxis de las y los cubanos para defender a su revolución, su autodeterminación y su proyecto socialista.

Aún en los momentos de mayor incertidumbre y ofensiva conservadora global, Fidel en dialogo e intercambio permanente con los intelectuales, partidos de izquierda y movimientos sociales globales, abrió caminos para situar nuevos debates, perspectivas estratégicas y horizontes de lucha y liberación para los pueblos del mundo.

El aporte de Fidel y de Cuba a los procesos emancipatorios y luchas antiimperialistas y anticolonialistas en el mundo es de una significancia histórica enorme. El internacionalismo revolucionario y la sistemática solidaridad de Cuba con los más empobrecidos, excluidos y marginados y colonizados, ha sido la manifestación concreta del amor revolucionario por la Humanidad, que convirtió a Cuba en un ejemplo inigualable de solidaridad y dignidad a nivel global. La revolución cubana, han demostrado al mundo su compromiso con la paz, su dignidad, su coherencia e infranqueable compromiso con la necesaria creación de un nuevo orden mundial. Decía Fidel “Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad”.

Quiero hablar de Fidel y su concepción de la Revolución. Me parece que tiene un valor incalculable por su densidad filosófica y política.

«Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.» ( Discurso 1 de mayo 2000)

El concepto de revolución en el pensamiento político de Fidel nunca fue abstracto, aludía a la praxis, la teoría y la práctica y de las ideas revolucionarias. “[…] Las ideas revolucionarias son fuertes, son sólidas, cuando se fundan en las realidades, se fundan en el proceso histórico, se injertan a los sentimientos de los pueblos, coinciden con sus aspiraciones y con sus necesidades […]”.

Y esta reflexión que fue tan exitoso en el proceso revolucionario cubano, se presenta hoy como un enorme desafío tanto en nuestra Patria Grande, en Guatemala y en el mundo entero. En cómo comunicar, como divulgar las grandes ideas revolucionarias, para que sean apropiadas en un contexto y momento histórico de una profunda disputa por el futuro de la Humanidad.

Decía Fidel sobre las Ideas: “[…] No hay nada más poderoso que una idea justa; no hay nada más poderoso que un pueblo luchando por su causa, por su patria, por su tierra, por sus ideas, por los conceptos de lo que considera noble, de lo que considera digno, de lo que considera justo, de lo que considera honorable […]”.

Pero en la reflexión sobre los procesos revolucionarios, Fidel siempre entendió, que las revoluciones se realizan, se impulsan y se construyen en contextos históricos concretos, y hay coyunturas, en que encuentran un cauce, donde estas ideas revolucionarios, nobles, dignos, emancipatorias logran sembrarse y germinar; pero hay otros contextos, donde se puede tener las mejores ideas de cambios societarios y emancipatorios, pero no logran encontrar eco y no logran germinar. Esta reflexión sobre las condiciones subjetivas y objetivas de los procesos revolucionarios,y que es lo impide o favorece para que puedan fructiferar, es muy pertinente en este preciso momento, cuando vivimos una profunda crisis sistémica global, y enfrentamos la disyuntiva ya planteada por Rosa Luxemburg, “ Socialismo o Barbarie”; un acelerado proceso de destrucción del planeta y de la vida humana.

“[…] La revolución no es un proceso que depende de la voluntad de los hombres, que depende del capricho o de la voluntad de nadie, que todos tenemos un papel y un rol que desempeñar, pero que ese rol es un rol circunscripto a las realidades históricas, a las realidades económicas, a las realidades sociales y, sobre todo, circunscripto a la realidad de conciencia revolucionaria que el pueblo haya adquirido […]”.

Vinculada a la reflexión anterior, emerge la pregunta como sembrar conciencia revolucionaria en el actual periodo histórico, cuando se ha robustecido el sistema de dominio ideológico, cuando vivimos bajo la dictadura de los grandes medios corporativos, la sofisticación de los sistemas de control y vigilancia en las redes sociales, cuando millones de seres humanos y humanas pasan más tiempo en el mundo virtual o mundo del espectáculo televisivo, y se encuentran aislados y desconectados socialmente. La revolución Cubana, venezolana y boliviana aportan importantes aprendizajes en el proceso de organización territorial de carácter popular y revolucionaria.

Sembrar conciencia revolucionaria y llevarla a la práctica cotidiana en defensa de la vida de nuestros pueblos, es hoy más importante que nunca.

Cuba nos aporta ya más de 60 años de experiencias acumuladas y lecciones aprendidas. Ha enfrentado una permanente agresión imperial y un bloqueo criminal, y a pesar de esto, inspirado en el pensamiento y praxis política revolucionaria de Fidel, Cuba ha resistido los embates imperiales y sigue adelante con su proyecto revolucionario.

Fidel entendió,que los procesos revolucionarios son complejos, no son fáciles; requieren disciplina revolucionaria, conducción revolucionaria, y demandan una capacidad real de poder sortear y resolver permanentemente problemas de enorme complejidad, problemas que son multidimensionales y multiescalas. Los procesos revolucionarios requieren permanentemente de la crítica y de la autocrítica ,en el sentido de poder entender sus propias dinámicas y rectificar procesos, decisiones, repertorios tácticos para seguir creciendo, seguirse consolidando y esto implica permanente debate, diálogo y cercanía con el pueblo, implica resolver problemas complejos y encontrar soluciones viables, y abrir nuevos cauces a problemas que a veces parecen no solucionables, abrir nuevas miradas, nuevos caminos y brechas enfrentando a los nuevos desafíos.

“[…] Porque una revolución es un proceso muy complejo, porque en una revolución intervienen una cantidad de factores muy variados, una cantidad de pensamientos y de métodos, de ideas, de hombres, muy distintos, una cantidad infinita de circunstancias que van condicionando el proceso. Porque el proceso se construye sobre la realidad. El proceso no se construye de una manera idealista en la cabeza de los hombres. El proceso se construye como una realidad viva sobre una determinada realidad económica, social y política […]”.

Claro está, para Fidel, una revolución no se puede sostener sin una revolución educacional, que es fundamental para forjar nuevos conocimientos, nuevas conciencias, modificar practicas socioeconómicas ,políticas e ideológicas existentes.

“[…] Toda idea nueva, toda idea revolucionaria necesariamente siempre tiene que vencer la inercia, los hábitos, las costumbres, las tradiciones […]

Uno puede tener enormes deseos y aspiraciones revolucionarias, pero si no hay conducción, si no hay un proyecto claro, sino hay estrategia y tácticas adecuadas al contexto, aunque sea el pensamiento o la idea más justa, esta se queda en sueños utópicos, se convierte en irrealizable objetivamente e irrealizable subjetivamente.

En el marco de los debates y encuentros internacionales, que sostuvo con intelectuales, movimientos sociales y partidos de izquierda mundiales, en torno al qué hacer frente a la crisis múltiple que enfrenta la humanidad, Fidel insistió en la importancia de robustecer la batalla de las ideas.

La batalla de las ideas, o sea la lucha ideológica política no es nada nuevo para los revolucionarios, siempre fue consustancial al ser revolucionario, pero ha adquirido enorme relevancia en el periodo histórico actual dada la densidad y complejidad de la ofensiva de los
grandes capitales y de la derecha global en contra de los gobiernos progresistas, el pensamiento contra hegemónico y la emergencia de un mundo multipolar.

Para Fidel “[…] batalla de ideas no significa solo principios, teoría, conocimientos, cultura, argumentos, réplica y contrarréplica, destruir mentiras y sembrar verdades; significa hechos y realizaciones concretas […]”.

O sea la batalla de ideas no debe concretizarse solamente en discursos, tiene que aterrizar en lo concreto, tiene que tener su cauce en la práctica y contribuir a los cambios profundos sistémicos por las que luchan los pueblos. En este marco, la importancia que desempeñan las “ideas” como síntesis histórico de los sueños de cambio a alcanzarse. Decìa Fidel:

“Las ideas no se pueden bloquear. No hay bloqueo para las ideas, las ideas vuelan enormes distancias en brevísimo tiempo. Dicen que las ondas de la luz son rápidas, que las ondas radiales son rápidas, pero más las ideas llegan más lejos que la luz misma”.

La importancia de entender que las ideas vuelan y se contagian., Las ideas revolucionarias vuelan, allí están y están germinando en distintos rincones de este planeta Sobre los revolucionarios, Fidel expresó que “[…] Los revolucionarios, por naturaleza, somos optimistas […]” . ¡Cuánta certeza en estas palabras!

Cuando uno ve al mundo del hoy, son los revolucionarios y revolucionarias en su diversidad, quienes desde las trincheras de lucha están enfrentando las guerras imperiales, la destrucción causado por el capital, los despojos multidimensionales,, las opresiones patriarcales, racistas y clasistas, y las violencias sistémicas; creando alternativas y proyectos contrahegemónicos con un profundo compromiso en la defensa de la vida y el futuro de la Humanidad.

Fidel tuvo una profunda convicción, una creencia firme, que los pueblos pueden construir su propio futuro, su propia historia y romper los muros del sistema de dominación para liberarse y emanciparse.

“[…] nada separa a los pueblos sino la explotación y la injusticia, y nada une tanto a los pueblos como la comunidad de ideales y la aspiración de la justicia”.

¡Qué Viva Cuba, Que Viva Fidel!

(1) Juan Bosch, un cuentista, ensayista, novelista, narrador, historiador, educador y político dominicano. Fue elegido presidente de la República Dominicana en 1962, cargo que asumió por un breve período en 1963. Su gobierno fue derrocado por un golpe de estado casi siete meses después de asumir la presidencia

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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