Tres golpes demoledores

Mario Rodríguez Acosta

Ayer se dio la consolidación del narco estado corrupto guatemalteco, cuando desde sus principales organismos, sus encargados emitieron opinión y acción con respecto al futuro del país. A primera hora en una demostración de cinismo y prepotencia la señora fiscal general despotricó contra todos en defensa del orden corrupto. Aquí la ley es lo que ella y su sequito de corruptos dicen y acepta como bueno y los que lucha contra la corrupción y por la verdadera justicia no tienen cabida en su ministerio público, ni en el país, así de claro y tajante fue su mensaje.

Por la noche la Corte de Constitucionalidad legalizó la corrupción, eliminando la cárcel para el corrupto y sin más decreto la cooptación del estado con todas las de ley. Ahora es “inconstitucional” que los que roban el dinero público, los que se aprovechan de los fondos del Estado para beneficio personal no tendrá que estar en prisión. De ripley, pero ese golpe bajo se da con descaro, premeditación y alevosía. Robar al estado, es robar al ciudadano aquí y en cualquier parte del mundo, pero aquí, eso dejó de ser un delito que se paga con cárcel y se convirtió legalmente en una invitación a profundizar la corrupción.

Por último, el mandatario declaró por enésima vez el estado de calamidad para frenar la ola de contagios del Covid-19. En un alarde de incompetencia y mucho cinismo, se mostró preocupado por la situación sanitaria del país y atendiendo, según dijo, las recomendaciones que le hicieron llegar, recurren de nuevo a otro estado de calamidad, similar al anterior, con una diferencia en horas y con ciertos matices, para legalizar las compras de urgencia y la corrupción, porque nunca ha tenido la intensión de mejorar la atención sanitaria ni antes, ni ahora.

Prevalece así la postura empresarial sobre el futuro del país que se resumen en más privilegios para las élites, menos libertad para los críticos y sumisión para el pueblo. Aquí la economía de los ricos debe prevalecer, por encima de la vida y el bienestar de las personas. Esa convivencia sella una alianza estrategia entre el crimen organizado, la élite del cacif y la narco política.

De ahora en adelante las discusiones y debates sobre el Estado de Derecho pierden sentido y la lucha contra la corrupción también. Las acciones corruptas se promueven desde el propio Estado, se alientan desde las instituciones que están llamadas a combatir esos delitos y sus autoridades las están promoviendo y resguardan así sus acciones. Por eso, los actos surrealistas que escenificaron ayer los tres jinetes del apocalipsis sellan con sangre y fuego al pacto corrupto para la eternidad y reflejan el país que ellos construyeron hace 200 años, el país que le han negado a todos los guatemaltecos durante 700 años.

¿Hasta cuándo? es la pregunta que debemos responder con urgencia.

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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