Economía de los cuidados para una efectiva recuperación post-Covid

María Noel Vaeza* y Nadine Gasman**
Las mujeres unidas somos un grupo inmensamente poderoso. Prueba de esto son los más de mil compromisos para cerrar las brechas de desigualdad entre mujeres y hombres anunciados en el Foro Generación Igualdad (FGI) organizado por ONU Mujeres y coauspiciado por los gobiernos de México y Francia en marzo y julio de este año.

Este camino se inició en 1995, en Pekín, donde 189 países asumieron el compromiso de lograr la igualdad de género. Con avances, pero no los suficientes, al celebrarse el 25 aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Pekín, el FGI fue la estrategia para avanzar más rápido e incluir a las mujeres que han quedado atrás.

Así, el FGI reunió a la sociedad civil, las jóvenes, los gobiernos, las organizaciones internacionales, el sector privado y la filantropía para establecer una hoja de ruta definida por seis coaliciones de acción; un pacto por las mujeres, la paz, la seguridad y la acción humanitaria y una promesa de inversión de 40 mil millones de dólares para objetivos y programas concretos hacia 2026.

Generación Igualdad se desarrolló como un esfuerzo colectivo, multisectorial y unificado para superar las desigualdades que han afectado históricamente a las mujeres y que se han profundizado con la reciente emergencia sanitaria por el Covid-19.

En el marco de estos esfuerzos por la igualdad, la pandemia puso en evidencia globalmente lo fundamental que es el trabajo de cuidados, así como su injusta distribución y la sobrecarga que implica para las mujeres. Las necesidades de cuidados no sólo no se detuvieron en los momentos más graves de la pandemia, sino que se multiplicaron. Y este trabajo recae en mayor proporción en las mujeres que estuvieron en la primera línea de respuesta, tanto en el sector salud como en los hogares.

Ante la emergencia se hizo visible la falta de reconocimiento y de valor que se le da al trabajo de cuidados y a las faenas del hogar, siendo labores no remuneradas y generalmente con salarios o condiciones laborales precarias. Por ello fue recibido con tanto entusiasmo el anuncio de una Alianza Global por los Cuidados en el FGI.

Antes de la pandemia, las mujeres dedicaban el triple de tiempo al trabajo de cuidados en comparación con los hombres. El Covid-19 hizo aún más profunda esta brecha e incluso hizo imposible continuar con un trabajo remunerado para muchas.

La Alianza Global por los Cuidados es una iniciativa del Instituto Nacional de las Mujeres del gobierno de México en articulación con ONU Mujeres, que tiene por objetivo promover un compromiso colectivo para atender los cuidados y a quienes cuidan. Se plantea como un trabajo colaborativo y corresponsable entre estados, familias, comunidades, organismos internacionales, academia y empresas.

Esta alianza pone a los cuidados en el centro de la recuperación económica con acciones concretas: aumentar los servicios de cuidados; contar con políticas públicas de conciliación de la vida laboral, personal y familiar; ampliar inversiones en infraestructura social y física para brindar servicios de cuidados con igualdad; desarrollar campañas de comunicación para sensibilizar y eliminar estereotipos; crear bancos globales de buenas prácticas y promover la generación de datos y evidencia, tanto de las necesidades como de los servicios y políticas de cuidado para su seguimiento y evaluación.

Queremos transformar la cultura y reducir las desigualdades garantizando el reconocimiento, la reducción y la redistribución del trabajo del hogar y de cuidados entre mujeres y hombres, entre instituciones y comunidades, así como garantizar la representación, remuneración y los derechos laborales de las personas cuidadoras.

Ante los escenarios económicos consecuencia de la pandemia, invertir en cuidados es clave para la recuperación económica inclusiva: la participación de las mujeres en el mercado laboral remunerado es una oportunidad de desarrollo social y recuperación económica.

En principio, permite que las mujeres se inserten en actividades remuneradas, lo que significa un beneficio para ellas, sus familias y la economía. Además, la profesionalización de las labores de cuidado y la corresponsabilidad entre el Estado, la iniciativa privada y la comunidad, también permite que los niños y las personas que requieren de cuidados se encuentren en condiciones de bienestar y seguridad.

La creación de empleos en el sector de los cuidados remunerados genera un retorno al Estado en impuestos y cotizaciones a la seguridad social, a la par de que la autonomía económica de las mujeres es pieza clave en la prevención de las violencias contra ellas.

Por todo esto, es urgente que adoptemos un nuevo pacto social, un nuevo contrato social, que incorpore los cuidados como un pilar fundamental de la protección social en beneficio de todas las personas, en todos los países.

Desde ONU Mujeres y el Inmujeres, llamamos a los gobiernos, empresas, sociedad civil, a todos los actores a ser parte de este cambio transformador y sumarse con compromisos y acciones concretas a esta Alianza Global por los Cuidados para avanzar hacia sociedades más justas, inclusivas e igualitarias.

* Directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe

** Presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres de México

La Joranda

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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