En defensa del agua y ante demandas de mineras

Manuel Pérez Rocha Loyo*
Uno de los actos fundamentales para proteger al planeta de la depredación por empresas mineras es la defensa del agua.

¡El agua es vida! Innumerables comunidades en todo el mundo utilizan esta simple frase como estandarte de lucha ante poderosas empresas mineras cuyo único objetivo es lucrar sin importar la afectación del ambiente y la salud de comunidades locales.

Los grupos que libran estas luchas pueden inspirarse en la experiencia de El Salvador, con la historia contada en el libro The Water Defenders, de próxima publicación en español por la editorial Grano de Sal (bajo el título provisional En defensa del agua).

Desde 2002, un grupo del departamento de Cabañas en El Salvador se sumó a la lucha mundial en defensa del agua cuando funcionarios de la empresa minera canadiense Pacific Rim aparecieron en su territorio. Esto encendió una lucha nacional en defensa del río Lempa, el cual surte la gran mayoría de agua del país. En defensa del agua, que lleva el subtítulo: Cómo la gente común salvó a un país de la codicia corporativa, Robin Broad y John Cava­nagh cuentan la inspiradora lucha de un país para salvar su agua de big gold.

Como se explica en la página del Institute for Policy Studies (https://cutt.ly/GQL1TPQ), Broad y Cavanagh relatan esta historia con base en más de una década de investigación y en su papel como aliados internacionales de los grupos comunitarios en El Salvador para enfrentar la demanda de Pacific Rim contra El Salvador. Esta demanda fue interpuesta en el Centro Internacional de Arreglos de Disputas de Inversiones (Ciadi) del Banco Mundial por más de 300 millones de dólares, por habérsele negado el permiso de explotar una mina de oro, al no haber cumplido con las evaluaciones de impactos ambientales necesarias. La lucha de las comunidades en defensa del agua trajo como consecuencia amenazas violentas y el asesinato del líder comunitario Marcelo Rivera y tres activistas ambientalistas más.

Con un respaldo internacional enorme y una defensa legal fuera de serie, en 2016 el tribunal del Ciado falló en favor de El Salvador. Este resultado condujo a que en 2017 la asamblea legislativa de El Salvador aprobara la primera ley en el mundo que prohíbe la minería metálica.

El libro nos sumerge en el desenvolvimiento de estas dos victorias y a la vida de los líderes salvadoreños y a la formación de la Mesa Nacional frente a la Minería Metálica de El Salvador que amplificó una lucha comunitaria local a una oposición nacional a la destructiva minería de oro y a un tejido de alianzas internacionales sin precedente. El libro detalla muchas de las sucias maniobras de los ávidos funcionarios de la empresa Pacific Rim y de la australiana Oceana Gold que la comprara, apostando a ganar en grande en la demanda ante el Ciadi.

En defensa del agua invita a examinar nuestras suposiciones sobre el progreso y la prosperidad, al tiempo que brinda lecciones valiosas para otras comunidades y aliados que luchan contra corporaciones destructivas en América Latina y en todo el mundo.

Como dice el escritor chileno Ariel Dorf­man, «esta historia de cómo ciudadanos comunes, con probabilidades implacables en contra, que lograron vencer a una corporación que devastó su comunidad y contaminó su agua, es una de las más inspiradoras que he leído en muchos años. Un plan para futura acción global y una lección sobre cómo conseguir un conjunto de improbables aliados en la lucha por un futuro más limpio y luminoso, es también excepcionalmente conmovedor; lleno de personajes inolvidables, intriga y sorpresivos giros. Un libro esencial y apasionante para nuestros tiempos difíciles» (trad. propia de original en inglés).

En defensa del agua ilustra cómo las mineras contratacan demandando a países por cientos o miles de millones de dólares bajo tratados de libre comercio o de inversiones. Nos podemos remontar a 1997, cuando la empresa estadunidense Metalclad demandó a México bajó el TLCAN y ganó 16 millones de dólares por la negativa del municipio de Guadalcázar, San Luis Potosí, a autorizar un vertedero de deshechos tóxicos en aguas subterráneas.

Aunque empresas mineras han ganado decenas de demandas ( Casino del extractivismo, https://bit.ly/3sf9A4W), una victoria más reciente es la de comunidades en Rumania, que han luchado por décadas en defender a la histórica región de Rosia Montana de la minería de oro que operó desde tiempos romanos. La anglocanadiense Gabriel Resources ha pretendido continuar operando la minería de oro en la región y por haberle negado el permiso, para defender la integridad ambiental de la histórica zona, tiene demandada a Rumania por 4 mil 400 millones de dólares. Como indica el Center for International Environmental Law: «De haber sido construida, Rosia Montana sería la mina de oro a cielo abierto más grande de Europa, arrasando montañas, destruyendo sitios arqueológicos, utilizando toneladas de cianuro». Tras la larga lucha de comunidades y sus aliados internacionales Rosia Montana fue designada a finales de julio patrimonio mundial por la Unesco (https://cutt.ly/MQL0fL5).

De El Salvador a Rumania y por todo el orbe, como enseña En defensa del agua, historias de David venciendo a Goliat re reproducirán como la vida misma.

*Investigador del Institute for Policy Studies de Washington, DC. www.ips-dc.org

Twitter: @ManuelPerezIPS
Fuente La Jornada

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