Primero hablemos del bloqueo a Cuba

Por: Miguel Ángel Sandoval

Veintiocho resoluciones anuales de la ONU que EE. UU. viola sistemáticamente.

Podemos discutir del resto de los temas que propongan. De la dictadura o la democracia, de las colas y las jineteras, de los balseros, del partido único o de los años de Fidel en el poder. De la libertad individual o de los derechos colectivos, pero primero discutamos del bloqueo. Sin pajas, pero sin mentiras.

En junio de este año, la asamblea de la ONU votó 184 votos a favor de levantar el bloqueo a Cuba y solo tuvo 2 votos en contra, EE. UU. e Israel. Esto, igual que desde 1992, cuando se inició la votación sobre el bloqueo, y ya van 28 resoluciones que exigen lo mismo. Año con año es el mismo resultado. Pero año con año EE. UU. se opone y viola las resoluciones de la ONU. ¿Con qué derecho?

¿Qué significa el bloqueo? En 1992, EE. UU. aprobó la Ley Torricelli, que prohíbe a ciudadanos norteamericanos viajar a Cuba o comerciar con Cuba. Solo ello implica un golpe fuerte a la economía de ese país que tiene el turismo como un pilar de su desarrollo. Es por ello que se inicia el debate en la ONU. Son prácticas antidemocráticas, monopólicas, represivas. ¿Con qué derecho?

En 1996 se aprueba la Ley Helms-Burton, que prohíbe a empresas de otros países tener acuerdos comerciales con Cuba. Lo que la Ley Torricelli prohíbe a los norteamericanos, la Ley Helms-Burton lo prohíbe a los países como Canadá o la Unión Europea, que, sin chistar palabra, aceptan esta ley y se suman a la misma, con las consecuencias que ya sabemos. ¿Con qué derecho?

Entre los resultados: la dificultad de importar petróleo con los problemas en el abastecimiento de energía eléctrica. La prohibición de vender repuestos y equipos para todo tipo de industria. La prohibición de comprar productos cubanos (azúcar, tabaco, biotecnología). En suma, un bloqueo comercial ilegal. Es un bloqueo que viola todas las normas del libre comercio, de la OMC, de todo. Aparte de ello, Cuba tiene que pagar al riguroso contador cualquier transacción que pueda realizar, pues tiene cerrado el crédito mundial. No tiene acceso a préstamos para el desarrollo, para apuntalar su economía, para nada. ¿Con qué derecho?

Hay productos de la biotecnología cubana que no se pueden comerciar, pues las leyes mencionadas lo prohíben. Hay ejemplos: vacuna contra la meningitis, cura para el vitíligo. Hace años se creó un producto contra la disfunción eréctil, PPG se llamó, pero no se pudo patentar ni comercializar a nivel mundial, por las dos leyes citadas, y otras, todas en nombre de la democracia de Cuba. En medio de todo esto, y a pesar de todo, Cuba hoy tiene la aprobación de la Unicef, FAO, OMS, Amnistía Internacional, etc., por desempeños mejores que el resto de los países del continente, como Guatemala, para decir algo. Si quieren podemos hablar ahora de la intervención extranjera en Cuba. Y si se animan, de la Revolución cubana.

Fuente El Periódico

Comparte, si te gusto

PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

publico