Expansión urbana, uso del suelo y áreas verdes

Omar Marroquín Pacheco

El proceso acelerado de urbanización en Latinoamérica ha generado ciudades social y ecológicamente fragmentadas con profundas degradaciones ambientales. Mediante el aumento de las áreas verdes es posible contrarrestar los aspectos adversos de la expansión urbana, los espacios verdes proporcionan servicios ecosistémicos.

Urbanísticamente se utiliza el “transecto es un sistema analítico que conceptúa el mutuo refuerzo de los elementos a fin de crear una serie de hábitats naturales específicos con ajustes urbanos a la forma de vida”.

Las zonas verdes en los entornos urbanos son necesarias y esenciales para acercar a los seres humanos a la naturaleza, son espacios que promueven el equilibrio y el apoyo microclimático, para la tanto de la fauna como la flora de una región. Se ha comprobado que cuando se intervienen las áreas verdes de una forma planificada, vuelven algunas de las variedades nativas, que muchas veces migran dadas las condiciones hostiles que se dan al intervenir los espacios por el proceso de urbanización.

En los diseños o rediseños de espacios ya construidos, debe de prevalecer los criterios de uso de los elementos paisajísticos, con la utilización de islas de hierba y árboles, midiendo el impacto de la temperatura y la humedad en estos lugares, con relación a otros lugares donde tengan menos presencia de arbustos y vegetación y su aumento en la temperatura.

Los efectos de intervenir las áreas verdes son especies nativas estudiadas, tiene efecto enfriador, de hasta 3 grados centígrados de menos en algunas zonas que solo presentan desarrollo de construcciones sin elementos verdes.

La transformación del espacio natural sobre el cual se realiza el emplazamiento urbano de las ciudades, llega en gran medida a ser la productora de las condiciones ambientales, incluida la climatología urbana.

Todo proceso de urbanización, sustituye los suelos y áreas naturales por superficies construidas, cuyos materiales por lo general se caracterizan por tener una baja reflectividad, con disminución importante de absorción de agua y comportamiento térmico propicio para el almacenamiento y la emisión de calor.

Todos estos elementos sirven para subir el nivel de la temperatura y la emisión de calor, que puede contrastarse en la ciudad con urbanización y su entorno menos urbanizado, con efectos conocido como la ISLA DE CALOR URBANO, que produce una alteración e impacto en el microclima a la calidad del hábitat.

La forma urbana transforma el territorio y su comportamiento climático. La morfología de la ciudad varía desde sus centros hasta su periferia, como varía también en su densidad poblacional, en el uso de las edificaciones, en la presencia o ausencia de vegetación o en la densidad del transporte, condicionando el comportamiento térmico del espacio público, que se relaciona con el almacenamiento térmico y la ventilación del espacio en la calle, ambas variables son fundamentales en el confort peatonal y el calentamiento de la ciudad.

Se han realizado estudios en diversas ciudades donde se correlacionan parámetros geométricos y los materiales utilizados, donde se ha correlacionado la morfología urbana, comportamiento térmico del espacio público y el aumento de la temperatura. Estos valores permitirían predecir en forma más precisa las condiciones climáticas en el nivel de la calle.

La adecuada selección de las especies energéticas y la forma de intervenir los espacios urbanos en las áreas de baja densidad de edificación presentes en las ciudades.

Comparte, si te gusto

PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

publico