La venganza de Suárez

Ricardo Uribarri

Una de las imágenes que quedará para el recuerdo de esta Liga 20-21 que acaba de terminar es la de Luis Suárez sentado en el césped del estadio de Zorrilla, llorando a lágrima viva mientras hablaba en una videollamada por teléfono con su familia. Minutos antes, en declaraciones en televisión, dejaba uno de los titulares de la jornada en relación a su polémica salida hace menos de un año del Barcelona: “me menospreciaron”. El dolor acumulado por aquella decisión del club culé de enseñarle la puerta de salida, explotó después de demostrarle al mundo que sigue estando “vigente”, como él mismo definió, para la élite del fútbol. De hecho, el undécimo título de Liga de los rojiblancos lleva su firma en mayúscula.

Muchos han sido los jugadores de Simeone que han brillado con luz propia en este curso: desde Oblak hasta Llorente, pasando por Savic, Koke, Carrasco o Correa. Pero dentro del gran tono general, resulta difícil no pensar que, sin la presencia del delantero charrúa, el Atleti habría tenido difícil ganar este campeonato. Sus números lo dicen todo. A nivel cuantitativo: 21 goles en los 32 partidos disputados de Liga, lo que supone anotar uno cada 120 minutos y el 31,34% de los 67 logrados por el equipo, y a nivel cualitativo: los dos últimos anotados ante Osasuna y Valladolid, en la denominada por Simeone ‘zona Suárez’ -en relación a los últimos encuentros del torneo-, han resultado decisivos para obtener la victoria final. Como también lo fueron los que logró en la primera vuelta sobre el límite del tiempo en Eibar y Vitoria. Pero quizá el dato más llamativo para entender la decisiva aportación de Suárez y que le lleva a optar a ser el jugador del torneo, es el que dice que ha sido el futbolista que más puntos ha dado a su equipo en el curso liguero con sus goles. Un total de 21 puntos.

Suárez no sólo recibió el menosprecio del equipo que le dijo adiós siendo el tercer máximo goleador de su historia. No hay que olvidar que, a principio de temporada, un afamado periodista deportivo, dijo de él que “va a acabar siendo un problema para el Atlético de Madrid. No está para jugar ni en el Atleti ni para jugar en Primera división”. Bendito problema, pensarán los seguidores atléticos, en una situación que recuerda mucho a lo vivido hace ocho años, cuando el Barcelona también facilitó la marcha de David Villa al club rojiblanco pensando que su concurso ya no era imprescindible. La historia terminó como la actual. Con el trofeo de la regularidad en las vitrinas colchoneras. Si discutible fue la decisión de deshacerse de ellos, más aún la de dejarles ir a un rival directo y encima prácticamente gratis. ¿Habría ganado el Barcelona la Liga de haber mantenido a Suárez en sus filas? Como se suele decir ahora, no tengo pruebas, pero tampoco dudas de que habría tenido más opciones. Él sólo ha metido los mismos goles que la suma de los anotados por tres azulgranas: Griezmann, Dembélé y Braithwaite.

Es cierto que a sus 34 años el físico ya no le acompaña a Suárez como antaño. Pero su inteligencia, su olfato goleador y su carácter siguen haciendo de él uno de los mejores delanteros del panorama futbolístico internacional. A muchos les quedará la sensación de que fue de más a menos en la temporada, pero los números no dicen eso: 11 goles hizo en la primera vuelta y 10 en la segunda. Es cierto que en la recta final no logró anotar en varias jornadas, pero siempre aportó, siempre dio muestras de peligro para las defensas rivales y siempre se entregó al máximo, dando ejemplo al resto. Por currículum, por status, era la estrella del equipo, pero trabajaba como el que más.

Ahora se puede pensar en el acierto de Suárez al aceptar la oferta del Atleti. Pero la apuesta era arriesgada. Había que ser muy optimista para creer que los de Simeone podían acabar siendo campeones de Liga y que, en un equipo que según muchos juega a defender, Luis podía acabar el año con estos números dentro de un entorno que, sobre el papel, no era el idóneo para sus actuales condiciones. Para él habría sido más fácil, aparentemente, irse a una escuadra más dominante en su campeonato y con mayor potencial ofensivo. Por eso, si cabe, tiene mucho más mérito lo que ha conseguido. Suárez le estará siempre agradecido al Atleti y a Simeone por haber confiado en él cuando atravesaba un mal momento, quizá el más delicado de su carrera. Pero ha pagado con creces esa confianza.

Cuando Luis llegó el primer día al Metropolitano el pasado mes de septiembre, vio un mural en la entrada del recinto deportivo en el que aparecen distintas figuras rojiblancas del pasado en momentos de éxito del equipo. Su frase en aquel momento fue: “déjenme un lugar acá (en el mural), que quiero quedar en la historia del Atlético”. Dicho y hecho. En apenas unos meses ya ha hecho méritos para estar en él. Supongo que a esta hora los responsables rojiblancos ya estarán pensando dónde colocar su imagen en esa ilustración, donde aparecen otros ilustres compatriotas suyos, leyendas colchoneras como Forlán y Godín. Teniendo en cuenta el gran resultado que históricamente han dado los jugadores charrúas en la entidad rojiblanca, estaba claro que el matrimonio entre el Atleti y Suárez iba a ser algo más que una unión de conveniencia.

Autor > Ricardo Uribarri

Periodista. Empezó a cubrir la información del Atleti hace más de 20 años y ha pasado por medios como Claro, Radio 16, Época, Vía Digital, Marca y Bez. Actualmente colabora con XL Semanal y se quita el mono de micrófono en Onda Madrid.

Fuente https://ctxt.es/es/20210501/Deportes/36107/suarez-liga-atletico-de-madrid-venganza-ricardo-uribarri-simeone.htm

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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