Arquitectura participativa

Omar Marroquín Pacheco

Desde ya hace algunos años, la División de la Escuela de Arquitectura del Centro Universitario de Occidente CUNOC, en Quetzaltenango, ha venido apoyando algunas iniciativas de beneficio social con propuestas arquitectónicas, renderización, maquetas tanto físicas como digitales y realidad virtual, en proyectos de distinto grado de complejidad y de funcionalidad.

Los Maestros Arquitecta Dora Reyna Zimeri y Arq. Luis Soto, ambos profesores del Diseño Arquitectónico 8, nivel profundidad, son alumnos que están próximos a graduarse de arquitectos, se les planteó el desarrollo arquitectónico de un Centro de Referencia para la educación deportiva, asistencial y formación Profesional (CEDAP), para lo cual se conformaron grupos de trabajo y el resultado final son 13 trabajos presentados con alta calidad en desarrollo y presentación arquitectónica.

El Proyecto se desarrolló para el área de Jutiapa, contando con la participación y el consenso de representantes del poder local Municipalidad, la sociedad civil, por el lado de la localidad, se les proporcionaron los lineamientos de diseño y con el concurso positivo de la sociedad civil, se logró ubicar un terreno de magnificas condiciones tanto topográficas, como de acceso y con un entorno envidiable, por las restricciones con las que hemos tenido que lidiar por la pandemia, casi todo lo tuvimos que abordar en forma virtual, teniendo al menos unas seis conferencias de distinto índole, como uso de energías renovables y en específico energía solar, captura de agua de lluvia, reuso de aguas grises, uno de los requisitos fue estar totalmente alineados con los objetivos de desarrollo del milenio de Naciones Unidas Agenda 2030, Objetivo de Desarrollo Sostenible.

Se abordaron temas de uso del espacio realizado por especialistas en deporte de alto rendimiento, metodologías educativas actuales, uso de materiales vernáculos, con énfasis en el uso del bambú y la piedra que abunda en el área, para resumir un poco fueron 15 horas de capacitación de distintos tópicos, todo en forma virtual, orientados a tener criterios amplios para ser aplicados en el proyecto final. La única vez que pude interactuar con un grupo reducido de estudiantes fue el día que hicimos la visita al sitio propuesto y que los alumnos no sólo recorrieron sino que también realizaron vuelos con Dron, para tener la topografía del lugar.

Las 13 propuestas cada uno tiene aspectos únicos y diferentes, por ejemplo la conceptualización de la que parten (idea generatriz), para llegar a una propuesta arquitectónica, ejemplo, el elemento Sol y de ese concepto se desarrolló la propuesta arquitectónica, otra propuesta fue una cola de quetzal, otra idea fue un toro jugando pelota y en base a esa idea generatriz desarrollaron su propuesta,el elemento fuego, todos presentan estudio tanto macro como micro de la zona, estudio de radios de influencia, uso de energías renovables, desarrollo de bioarquitectura (ubicación con relación al Norte y el Sur, ventilación cruzada, uso de materiales vernáculos, estudio de la vegetación y la textura a utilizar en todas la plazas propuestas.

La experiencia que se puede inferir es que definitivamente la arquitectura es una herramienta de cambio, que provoca procesos de incidencia, por la participación de las

comunidades y el intercambio de conocimientos, con lo que se presentan respuestas arquitectónicas no solamente apropiadas y apropiables que denotan sentido de responsabilidad social y ambiental en nuestros estudiantes de arquitectura del CUNOC, en este caso específico.

Es importante señalar que los estudiantes aportan no solo sus conocimientos en un proceso formativo académico, sino también tiene altas posibilidades de llevarse a cabo ya que con la propuesta que sea la que se elija, se empieza el proceso de consecución de fondos para llevarlo a la realidad, ya que los proyectos se entregan no solo en presentaciones tanto físicas como virtuales y con su presupuesto respectivo.

Al ver las 13 propuestas, se puede ver cómo plantean el uso de materiales locales con bajo impacto ambiental, la implementación de técnicas tradicionales de construcción, estrategias de reciclaje, un correcto manejo del agua tanto potable como aguas grises, con lo que nuestros estudiantes se inspiran y responden con proyectos específicos y es así como la arquitectura se vuelve un agente de cambio, superando la visión de solamente funcionalidad y estética.

Son con este tipo de proyectos que se cumple uno de los enunciados de la Universidad de San Carlos de Guatemala, involucrarse en la resolución de los problemas nacionales, con aportes concretos, que pueden llevar bienestar y calidad de vida a las comunidades.

Comparto las propuestas presentadas por los alumnos de arquitectura del CUNOC, Quetzaltenango.

Va con este artículo mi reconocimiento tanto para mis colegas y amigos arquitectos como a los alumnos que con su dedicaciòn, aporte y destreza, construyen una Guatemala mejor, brindando la posibilidad de una mejor calidad de vida para los habitantes de las áreas más olvidadas de nuestro paìs, muchas gracias de nuevo.

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