La imaginación

Autor: Jairo Alarcón Rodas
Los humanos tienen la particularidad de asimilar la realidad a través de experiencias, por medio del contacto directo con las cosas. Es a partir de lo que aprenden, dentro del entorno en el que se encuentren, lo que determinará lo que serán y lo que les dará significado a sus vidas. Así, el homo sapiens requiere ser educado, lo que aprende y se le enseña es lo que determina la diferencia que ostenta con respecto a los demás seres vivos del planeta.

Cada interpretación que realiza sobre la realidad, a partir de la relación dialéctica que establece con esta, constituye lo que se denomina cultura, misma que es transmisible en sociedad por medio de la endoculturación y la educación. El aprendizaje humano se inicia en el seno materno, continúa dentro de la cultura y alcanza su desarrollo a través de la búsqueda incesante del saber.

De ahí que lo que aprenda durante los primeros años de su formación, puede que lo reduzca a despojos humanos o los convierta en virtuosos prohombres. Cabe resaltar que en los humanos el aprendizaje deja de ser gregario para constituirse en simbólico. La habilidad de pasar lo concreto en abstracto les permitió edificar un universo pensado rico en matices, colores, olores, texturas y sabores que amplían sus necesidades y sofistican la búsqueda de su satisfacción.

De un universo real se dio paso a uno pensado, transpuesto a la conciencia, estructurado en las mentes de las personas, que no necesariamente corresponde al original, y que se amplía o se limita de acuerdo con las inquietudes, interés, audacia, ignorancia e imaginación humana. En el intelecto, la realidad se enriquece o empobrece a partir del conocimiento, sin embargo, con la imaginación se pinta de significados distintos, creando toda suerte de modelos de mundos bajo el criterio de la fantasía, la exageración.

Juntar ideas, separarlas, mezclarlas, aumentar su intensidad, disminuirlas es la única tarea del intelecto, decía David Hume. Ideas que se imprimen a partir de la experiencia sensible. Como consecuencia, a una experiencia que surja por parte de un objeto, le derivan impresiones e ideas simples que al ser procesadas por el intelecto se convierten en compuestas. No es que cuando se aprehende un objeto se le lleve de golpe, en un solo acto intuitivo, como un todo estructurado, sino cada sentido, percibe un detalle de este, que se convierte en idea que el intelecto se encarga de unir.

Del contacto sensible con la realidad surgen su interpretación abstracta, pero ¿cómo es que los seres humanos crean las quimeras, ¿cómo es posible que grifones, centauros, minotauros, sirenas, pegasos y unicornios surjan en la mente de un sujeto? Todo es efecto de unir, separar, aumentar, disminuir y transponer ideas que surgen de la experiencia, diría el filósofo escoces.

Incluso la idea de Dios es producto de llevar a la perfección la imperfección humana. En la mente, lo limitado se convierte en ilimitado, aunque éste sea inimaginable. Así, configurar deidades a partir de la presencia humana dio paso al antropomorfismo, pues resulta fácil imaginar que el todo tiene una configuración y hechura humana, máxime dentro de sus deidades, lo cual tiene su origen en el antropocentrismo.

Con la imaginación se puede aumentar el mundo de los humanos y lo han hecho a través del mito, la filosofía, la fantasía, la poesía o de incursionar en el futuro con ingenio y creatividad. Esopo, Leucipo, Demócrito, Platón, Leonardo, Moro, Bacon, imaginaron desde el ser del mundo un deber ser con utopías; mucho tiempo después, futurólogos como Kurzweil, Toffler, hicieron de la imaginación un vehículo para viajar al futuro, plasmando en toda una serie de imágenes que se adelantaron a su tiempo y que la ciencia y la técnica se han encargado de plasmar con objetos reales.

Igualmente lo hicieron escritores como Verne, Wells, Tolkien, Asimov, mezclando la realidad con la fantasía en la que la imaginación contribuyó con imágenes fantásticas, asombrosas y terribles para deleite y disfrute o angustia de la humanidad. La imaginación abre el camino a la ciencia y la técnica como en su momento la filosofía a través de la especulación racional mostró el camino a la ciencia.

Cómo fue posible que Demócrito y Leucipo, hace más de 2,400 años, pudieran pensar que la realidad está constituida por átomos y vacío sin tener una percepción directa de eso, sin duda la imaginación les brindó la posibilidad de considerar tal aseveración. A pesar de que ellos consideraban que los átomos eran entidades sin partes, la ciencia ha demostrado que las tienen, pero coincidiendo que la realidad y su infinita materialidad son colmenas de átomos. Sencillamente la imaginación puede crearlo todo.

La realidad se ve aumentada con la metáfora; pinceles y lienzos, versos y sonetos dan vida a figuras pictóricas y literarias que cubren con diversos, nuevos y fulgurantes atuendos una realidad que con la imaginación adquiere otra dimensión. Con la imaginación se viaja a lugares insospechados, el espacio y tiempo adquiere otro significado. Volver al pasado, devolver los pasos a situaciones memorables es posible con un leve parpadeo, recrearse con esos momentos es factible porque se pueden guardar recuerdos y hay imaginación.

Ficcionar la realidad, fabricar mundos bizarros, surrealistas, fantásticos, terribles, utópicos solo es posible en una mente cuya imaginación se libere de las ataduras formales que la razón impone y que con imágenes fabulosas, construidas a través de metáforas sobrepuestas a una realidad reductible a la lógica, de dimensiones perceptibles, tras el ingenio, como en un acto de magia, de alquimia, edifique algo nuevo, fantasmagórico quizás, ficticio, mágico, subyugante, pero que a su vez asombre y cause gozo a los seres humanos en momentos de tinieblas.

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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