El conocimiento, las palabras y la práctica

Autor: Jairo Alarcón Rodas

Las palabras llevan implícito mucho más de lo que representan sus signos, tanto en su significado como en su significante, pues se han construido a partir del conocimiento de la realidad, de una realidad material, objetiva, cambiante y compleja. En tal sentido, lo que se dice encierra todo un cúmulo de experiencias adquiridas por la humanidad, que se han transmitido, ampliado y modificado con el correr del tiempo a partir de la profundización que se realiza sobre los aspectos particulares del cosmos.

A través de las palabras se extrae de la realidad recortes, se conceptualizan aspectos de un todo que, siendo dinámico, requeriría quizás de otra forma para ser expresado a plenitud. Bergson decía que, con la razón, se congela la realidad, se petrifica el constante fluir de las cosas, las inmoviliza para su aprehensión. Es como si se tomaran fotografías de un río que corre constantemente, las cuales permiten, en un determinado espacio y tiempo, tener una imagen de este. Wittgenstein consideraba que la misión principal del filósofo es la de limpiar el lenguaje de impurezas psicológicas y convicciones religioso-ideológicas que lo enturbiaban.

De ahí que el método de abstracción de la realidad la estatiza por medio de las palabras, lo cual aleja de su pleno conocimiento y, por el contrario, remite una visión superficial de las cosas. Años atrás, Enmanuel Kant puntualizó que de la realidad únicamente se puede conocer su aspecto superficial, fenoménico, lo que se muestra y se percibe sensiblemente, en consecuencia, lo esencial, la realidad en sí, no se tiene acceso desde una visión exterior.

Teniendo en cuenta que la realidad es una, objetiva y dialéctica, es decir que es la misma para todos y cambia. Y que, más allá de los datos de conciencia, existe algo real e independiente del sujeto que lo conoce y que eso es dinámico y no estático. Por lo tanto, la forma de conceptualizar, de aprender y transmitir lo que se percibe limita la realidad. Se sabe que todo está en movimiento, la ciencia señala que no existe materia en reposo, que una de las cualidades de esta es su perpetuo cambio y que a pesar de que el ojo humano no percibe el flujo de partículas que están en movimiento en toda manifestación material, el cambio existe.

Al método racional de comprensión de la realidad se le señala del inconveniente de limitar la comprensión de la realidad a lo sensiblemente aprensible, pues al situar al sujeto desde una perspectiva exterior, lo obliga a mediar con su intelecto, con su razón, el proceso de comprensión que surge a partir del proceso de conocimiento entre un objeto y un sujeto que lo pretende aprehender.

El método intuitivo, por aparte, procura conocer a los objetos desde adentro, ya que con la razón es imposible lograrlo. Únicamente dentro de la realidad, siendo actor y no espectador de la misma, la realidad se revelará tal cual es. De ahí que el lenguaje racional, según el método intuitivo, no es el que permite la apropiación de las cosas, ya que éste tiene la particularidad de limitar su dinamismo. Sin embargo, no existe otra forma de comunicarse si no es a través de señales y palabras que tienen un sustrato racional.

En la poesía se dice más de lo que se expresa en el lenguaje convencional, en la metáfora la realidad se vitaliza, amplía su descripción del todo, aunque pierde precisión al pretender ser comprendida. Describir poéticamente la muerte despierta destellos en la imaginación, contrario a lo que sucede cuando es descrita racionalmente a partir del lenguaje emotivamente neutro utilizado por la ciencia. Ser poeta, decía Martin Heidegger, en indigencia de tiempo significa prestar atención, cantando, al rastro de los dioses fugitivos. Es por lo que el poeta en tiempos de la noche del mundo pronuncia lo santo. Con tal referencia, el filósofo resalta la importancia de la poesía en la descripción de la realidad e indudablemente de la metáfora.

Ese fluir perpetuo del que hablaba Heráclito, determina que el encuentro con las cosas se efectúe desde la perspectiva fenoménica y consecuentemente, al hacer uso de las palabras, a partir de los juicios emitidos por el entendimiento, éstas constituyen simplemente una aproximación a las cosas, en palabras de Adam Schaf, el mapa no es el territorio, o lo que es igual: el signo no puede reivindicar la representación total del objeto. Siempre, las cosas que dan origen a los conceptos y términos son más. Las cosas, por ínfimas que parezcan, poseen una extensa riqueza de aspectos que las palabras describen a partir del conocimiento circunstancial, limitadamente humano.

En consecuencia, su precisión dependerá de la comprensión que se adquiera sobre el referente, he ahí la importancia del conocer en el uso de las palabras. Conocimiento que obliga a lecturas continuas sobre las cosas y desde luego, a una revisión constante y ampliada del criterio de verdad ya que este debe ser dialéctico. Así, la verdad no es absoluta, pero si objetiva.

Con el conocimiento se nutren las palabras, así como con estas se identifica lo experimentado que sirve para acrecentar el pensamiento. Al posibilitar, por medio del intelecto, la construcción de la realidad a través del proceso de abstracción se hace necesario que tal procedimiento se efectúe de forma correcta, de modo que nuevamente se concretice a partir de las acciones y los hechos. Lo concreto que da vida a lo abstracto, retorna de nuevo a lo concreto.

Conocer la realidad enriquece a las palabras lo que, a su vez, al concretarse por medio de las acciones, permite tener mayor control sobre la posibilidad de no cometer errores. La ignorancia es cuna de las equivocaciones y es también ajena al proceso de reflexión. Entender que la realidad cambia, pero que también tiene relativa estabilidad, siendo eso lo que permite su comprensión, es razón suficiente para reflexionar sobre la necesidad del constante encuentro con las cosas a través del conocimiento.

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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