JP Morgan y Florentino Pérez se enfrentan a la UEFA para relanzar la burbuja del fútbol

Pablo Elorduy
@pelorduy

Se han pronunciado en contra los presidentes de Reino Unido y Francia. La Comisión Europea, a través de su comisario “para la protección del estilo de vida europeo” también ha pedido que no se lleve a cabo la mayor transformación del fútbol de clubes desde hace 70 años.

No se trata de estilos de vida, no únicamente, sino de un negocio millonario, en el que están implicadas varias ramas del capitalismo europeo y estadounidense. La Superliga, que es una realidad tras su presentación ayer lunes, estará presidida por el empresario de la construcción y presidente del Real Madrid, Florentino Pérez (ACS) y viene con un pan debajo del brazo: un bonus de entre 200 y 300 millones por club que proporcionará su primer gran contratista, la banca de inversión JP Morgan. El operador financiero, además, pondrá una cantidad inicial superior a los 3.250 millones de euros para las infraestructuras de la competición.

Los clubes, según Financial Times, afrontarán la devolución de esos primeros ingresos en una deuda a 23 años, con el pago de más de 250 millones anuales como condición del crédito. El objetivo, según explicó Pérez en un comunicado, es llegar a los “4.000 millones de aficionados al fútbol”, es decir, abrir en canal y definitivamente el mercado asiático a través de más enfrentamientos entre los equipos más laureados del continente.

La organización de la competición parte de un banco de inversión con capital “español”, Key Capital. El fondo es propiedad de Alex Matitia en un 43%, en el que también participa Borja Prado, expresidente de Endesa, hijo del testaferro del rey Manuel Prado, y dueño de casi un 15% de Key Capital desde el pasado mes de noviembre. Otro de los accionistas de la sociedad, Anas Laghrari, será el director de la competición, según FT.

Sin experiencia previa en el mercado deportivo, Key Capital se presenta como una compañía experta en inversiones, adquisiciones, fusiones y adquisiciones. La compañía entró en contacto con ACS en la OPA a Abertis y ha “acompañado” a JP Morgan y Bank of America en sus inversiones para la remodelación del estadio Santiago Bernabéu.

JP Morgan es clave también en la búsqueda de derechos de emisión, la fórmula que permitiría la escisión planteada. Amazon, Facebook, Disney y Sky se habrían mostrado favorables a comprar los paquetes de contenido que generaría una compañía creada ad hoc que, según se ha especulado, se radicaría en España.

Florentino Pérez ha sido el muñidor de la operación. The New York Times relata que el presidente de ACS gastó parte la semana pasada tranquilizando a sus socios y aplicándose en su labor de lobbista para la consecución de un plan para acabar con la vieja Copa de Europa.

En España, Pedro Sánchez no se ha pronunciado por el momento sobre la creación de esta nueva competición. Sí lo ha hecho el ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, que ha comunicado que el Gobierno no apoya la Superliga y ha pedido que se inicie un diálogo entre clubes y estamentos.

El Real Madrid, el Fútbol Club Barcelona y el Atlético de Madrid son los clubes elegidos para formar parte de esta nueva competición. Se trata de los tres equipos con más presupuesto, también de los más poderosos. Al igual que en Reino Unido e Italia, los principales emblemas de la competición se han adherido al plan.
La burbuja del fútbol español

A pesar de la firme negativa de la competición La Liga, dirigida por el exfalangista Javier Tebas, y del presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Javier Rubiales, la oferta de JP Morgan y el plan de Pérez tiene los tintes de un rescate privado de los principales clubes de la competición tras el reoordenamiento y la pérdida de ingresos que ha supuesto el covid-19.

El Real Madrid, inmerso en las obras del Bernabéu, podría pagar de una tacada la remodelación del estadio, que según As fue sufragada con un crédito de 570 millones de euros. El bonus inicial de la entidad niuyorquina y la parte proporcional de los 3.500 millones destinados a infraestructuras cubrirían la transformación del estadio de Castellana. En el caso del Fútbol Club Barcelona, los 570 millones reducirían a casi la mitad la deuda financiera del club, de 268,5 millones según la consultora KPMG. El Barça es el club europeo de primer nivel con un calendario de vencimientos de deuda más complicado.

Según el mismo informe, publicado el 9 de marzo, el Atlético de Madrid, con 56 millones de euros, y el Real Madrid, con 53 millones de euros también se encuentran entre los clubes endeudados del continente. Barcelona, con 715 y Real Madrid con 714 millones por temporada son, sin embargo, los que más facturan anualmente en el mundo, en una clasificación en la que el Atlético de Madrid está en decimotercera posición.

Tras la crisis financiera de 2008, que dio carpetazo momentáneamente a la etapa de los grandes pelotazos inmobiliarios, como las recalificaciones de terrenos del Real Madrid y FC Barcelona y la más tardía Operación Calderón-Wanda que benefició al Atlético de Madrid y los intereses de Carlos Slim como contratista del Estadio Metropolitano, la pandemia del covid-19 ha sacudido de nuevo al ecosistema del fútbol profesional. Un informe de La Liga estimaba pérdidas de 2.000 millones en las dos temporadas modificadas por el coronavirus. Pérez se ha referido a las pérdidas de su club, de 400 millones, y del fútbol en general, para defender su golpe a las estructuras de la UEFA. Para el constructor, el fútbol debe ser rescatado: “Hacemos esto para salvar el fútbol, que atraviesa un momento crítico. Todos estamos arruinados”, dijo anoche en un programa deportivo.

El modelo actual daba síntomas de agotamiento en la atención televisiva. Las dos temporadas pasadas han concentrado a menos audiencia que la 2017/2018, aunque Tebas y La Liga celebraban recientemente la recuperación de cuota en la primera parte de la competición en el curso 20/21. Pese a esos mensajes de normalidad, La Liga ha aceptado un recorte del 4,7% de ingresos por derechos de emisión con los operadores habituales.

Si bien el mensaje de la Superliga es que la multiplicación de partidos entre los clubes con más títulos generará más audiencia y llegará a una nueva audiencia, la experiencia de Estados Unidos en los últimos años indica un estancamiento de la audiencia de los espectáculos deportivos que el marketing no ha conseguido paliar.
La escisión de los ricos

Los clubes más importantes de Alemania y el Paris Saint Germain, de Francia han optado por permanecer al margen de la Superliga y denunciar la escisión de los clubes millonarios. Pero los fundadores de la competición, que tiene previsto arrancar en la temporada 22/23, tampoco han ido a buscar a clubes históricos como el Ajax de Ámsterdam o los portugueses Oporto y Sporting. Y han anunciado que la Superliga femenina no se incluye en el pack inicial y se hará “cuando sea posible”.

Los 15 equipos que inicialmente formarán parte de la competición se rodearán de cinco comparsas cada año que se clasificarán para entrar en la Superliga. Además, plantean una indemnización inicial de diez mil millones de euros a los clubes que quedan fuera de este paquete de elegidos.

Sucederá siempre y cuando el pulso planteado por Pérez y JPMorgan doble el brazo a la UEFA, la federación europea de fútbol, que organiza la Champions League y que, el lunes declaró a través de du presidente, Aleksander Ceferin, que los jugadores que participen en la competición de Pérez no podrán disputar las competiciones oficiales de UEFA (Eurocopa, Liga de naciones) y FIFA (Copa del Mundo, Copa Federación). No hay, sin embargo, una prohibición vinculante todavía, aunque la UEFA quiere tenerla lista pronto.

La respuesta de un portavoz anónimo de la Superliga llegó en forma de cartas a UEFA y FIFA para anunciar que la dirección de la nueva competición —es decir, Florentino Pérez— tomará acciones legales si hay represalias contra los jugadores involucrados en el proyecto.

Si la Superliga sale adelante, el objetivo es que barra en audiencias y atención a la actual Champions League, si no, los clubes que han planteado el reto dan por hecho que la UEFA se verá obligada a mejorar las condiciones de reparto a favor de esas 15 superpotencias. En el plano nacional, los clubes seguirían disputando las competiciones domésticas los fines de semana. Siempre y cuando las organizaciones nacionales —La Liga, la Serie A y la Premier League— decidan permitirlo.

El primer resultado es, sin embargo, favorable a la escisión. Los mercados revalorizaron los títulos de Juventus de Turín y Manchester United en la jornada del lunes. La ‘vechia signora’ —apelativo cursi con el que se nombra al club turinés— vio como sus acciones subían un 19% en la bolsa de Milán mientras que los ‘Red Devils’ —como se conoce al United— obtuvieron un 9% de subida en Wall Street.

Los vínculos del United con JP Morgan, la animadora de esta transformación del sistema-fútbol, se remontan a principios de siglo, cuando la banca de inversión favoreció la compra del club de Manchester por parte de la familia Glazer. Andrea Agnelli, actual presidente de la Juventus y uno de los herederos del imperio FIAT y Joel Glazer, copropietario del United y del equipo de Fútbol American (NFL) Tampa Bay Buccaneers, serían los vicepresidentes que flanquearían a Pérez si la Superliga sale adelante.
El odio al fútbol moderno

Al anuncio de escisión del actual formato basado en la Champions League y las competiciones domésticas siguieron, a lo largo del lunes, manifestaciones de rechazo en prensa y medios de comunicación social. A lo largo del día la consigna “Odio eterno al fútbol moderno”, popular en las últimas décadas y encarnada en el modesto pero creciente circuito de los clubes controlados en su gestión directamente por sus socios. El club más representativo de ese modelo es el FC United de Manchester, surgido tras la venta del histórico United a la familia Glazer en 2005.

Las protestas en Reino Unido se han focalizado especialmente sobre el United y sobre el Liverpool. Aficionados, exjugadores y exentrenadores han reivindicado el pasado de los clubes en una competición, la hoy Premier League, que se vería devaluada a medida que la Superliga se consolidase como producto premium de la oferta televisiva.

El entrenador argentino Marcelo Bielsa, que actualmente dirige al Leeds United, ha sido una de las voces más claras para definir la maniobra que ha puesto al fútbol patas arriba. “Es una cosa muy común, no solo en el fútbol. No debería sorprendernos, porque es algo admitido y permitido. El problema fundamental es que los ricos siempre aspiran a ser más poderosos y sin considerar las consecuencias que eso produce sobre el resto. Luego, cuando aumentan el poderío, van reclamando privilegios proporcionales a la debilidad de los que quedan por debajo”, declaró el exentrenador del Athletic de Bilbao, Newell’s Old Boys o las selecciones de Chile y Argentina.

Fuente: ElSalto
https://www.elsaltodiario.com/futbol/florentino-perez-jp-morgan-superliga-europea

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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