El nudo gordiano en la recuperación de la Usac

César Antonio Estrada Mendizábal

Cuenta la tradición que cuando Alejandro Magno, en sus correrías de conquista, llegó a Frigia, en el Asia Menor, se encontró con la creencia de que sólo quien desatara un complicado y enredado nudo que ataba el carro del mítico rey Gordias podría conquistar el imperio del Asia. Alejandro, viendo la imposibilidad de desatarlo y la urgencia de continuar su camino, decidió cortarlo de tajo, sin más complicaciones, decisión atinada y práctica que le permitió continuar su camino. En semejante situación, ante un nudo gordiano, nos encontramos los universitarios que queremos aprovechar la grave crisis a la que ha sido llevada la Universidad de San Carlos para iniciar su rescate, su recuperación, su transformación. Intentos de este tipo no son nada nuevo, se han dado desde hace décadas, en los primeros años setentas, desde finales de los ochentas (con el costo de valiosas vidas) a los noventas, en 2010, y, por distintas razones, no se ha logrado mayor cosa. Es decir, si la experiencia nos enseña algo es que para que nuestros esfuerzos sean eficaces y logremos mejoras sustanciales debemos ser realistas, conocer los obstáculos que se nos oponen y los medios con que contamos.

Los cambios grupales, institucionales, al final de cuentas los realizan las personas por su convencimiento, por darse cuenta de su necesidad y su conveniencia, para lo cual se requiere una sostenida y amplia labor comunicativa, educativa, ideológica y política. Sin embargo, la legalidad vigente, las disposiciones y los reglamentos que norman la institucionalidad son marcos rígidos que deben tomarse en cuenta y que pueden obstaculizar los cambios, los avances, la adaptación a las situaciones cambiantes. Ante un muro legal insalvable, sólo queda la búsqueda de un camino que no se salga de los cánones dados por las leyes o la acción directa que haga prevalecer lo que la vida social realmente reclama. Así, en la Usac debemos ver cuáles son las posibilidades reales de los cambios que proponemos para orientar así nuestras acciones que han de estar de acuerdo con los fines que nos planteemos.

Una reforma universitaria auténtica, amplia e incluyente es imprescindible, no la tutelada por el oficialismo que desde hace años se está proponiendo, y de ella pueden surgir cambios institucionales que vayan más allá de lo establecido. Por otro lado, se ha hecho patente que las próximas elecciones de rector, que podrían llevarse a cabo en un corto plazo, deberían realizarse en un sistema electoral distinto donde todos los universitarios puedan hacer oír su voz y ejercer su voto, y los profesores y el estudiantado sean quienes en verdad deciden. ¿Cuál es, entonces, la dificultad, el muro que se alza en nuestro camino, el nudo gordiano que debemos desatar o romper de tajo? Es nada menos que la Ley Orgánica de la Universidad y, en último término, la Constitución de la República que determina la composición del gobierno universitario (Artículo 83).

La Ley Orgánica (Decreto legislativo número 325 ¡del 28 de enero de 1947! cuando las condiciones sociales eran muy distintas de las que hoy vivimos) manda que sólo los profesores y los estudiantes de las facultades pueden elegir al Cuerpo Electoral Universitario que designa al rector y establece que los colegios profesionales también participan en elegir dicho cuerpo con un peso inconveniente para la autonomía universitaria y que en la actualidad se ha hecho mayor que el del estudiantado y el del claustro. ¿En qué quedan entonces los reclamos para democratizar la elección de rector y demás autoridades e incluir a los centros universitarios departamentales y a las escuelas que no son parte de ninguna facultad?, ¿cómo se podrá reducir o eliminar la injerencia de las agrupaciones gremiales, de los colegios de profesionales en la dirección del Alma máter?, ¿podría cambiarse la conformación y las funciones del Consejo Superior Universitario de manera que fuera un órgano ágil, académico, democrático y realmente representativo de las bases universitarias?, ¿qué diversas acciones podemos y debemos tomar en vista de esta camisa de fuerza legal que no nos deja liberarnos de inveterados vicios y obstáculos que nos impiden tener la universidad que vislumbramos y necesitamos?

En el pasado hemos tenido otras oportunidades que se nos han escapado. No podemos seguir y caer en lo mismo, debemos ver nuestra realidad, pensar y buscar los medios, actuar. Guatemala y las generaciones venideras nos lo demandan. Formemos un Alejandro colectivo que rompa este nudo gordiano que nos impide avanzar hacia la realización de una Universidad Nacional digna y consecuente.

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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