El pacto China-Irán cambia las reglas del juego

MK BHADRAKUMAR, EX- EMBAJADOR DE LA INDIA

Cuando China e Irán, dos de los principales adversarios de Estados Unidos – en la actual situación mundial- suscriben un pacto estratégico de 25 años, no tiene ningún sentido desconocer que este movimiento afecta las estrategias globales estadounidenses.

Sin lugar a dudas lo hace de manera importante porque Asia occidental tiene directamente que ver con geopolítica, petróleo, yihad y petrodólares.

Durante siglos esta región ha sido punto de encuentro entre los pueblos de Europa y Asia. Pero, en la historia moderna, las potencias occidentales han intervenido permanentemente llevando una secuela de desgracias : estados fallidos, pueblos humillados, economías paralizadas, desigualdad y pobreza extremas, entornos devastados, recursos saqueados, geografías en conflicto y radicalismo violento.

El acuerdo China-Irán firmado el reciente 27 de marzo durante la visita del Ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, ha estado en negociación desde la visita del presidente chino Xi Jinping a Teherán en 2016.

Del otro lado, las numerosas visitas a China del ministro de Relaciones Exteriores iraní Javed Zarif atestiguan la gran importancia que Teherán atribuye a las negociaciones que culminaron esta última semana. Para un analista chino: «Tal como está, el acuerdo cambiará totalmente el panorama geopolítico prevaleciente en Asia occidental, una región que ha estado durante mucho tiempo sujeta a la hegemonía de Estados Unidos».

La declaración conjunta marca el 50 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre estos dos «estados-civilización” que han compartido durante milenios una larga continuidad en sus relaciones.

El acuerdo. establece que, dadas las ventajas económicas, ambas partes mejorarán su cooperación en el campo de la energía. Irán suministrará petróleo y gas a China, mientras que la parte china » financiará proyectos de las industrias energéticas» en Irán. Se puede deducir que el comercio bilateral aumentará en unos US $ 600 mil millones en la próxima década.

Dos documentos complementarios son el «Memorando de Entendimiento para la Promoción Conjunta de la Franja Económica de la Ruta de la Seda y la Ruta de la Seda Marítima del Siglo XXI» y el «Memorando de Entendimiento sobre el Fortalecimiento de las Capacidades Industriales, Minerales y de Inversiones».

El primero, anuncia una cooperación económica de amplio alcance que cubrirá “intercambios comerciales, inversión, banca, financiación, minería, transporte, comunicaciones, el espacio, industrias manufactureras, desarrollo de puertos, , agricultura, recursos hídricos, protección del medio ambiente, seguridad alimentaria, lucha contra la desertificación, desalación de agua, aprovechamiento de la energía nuclear y, expansión de las redes ferroviarias de Irán con la introducción de sistemas de alta velocidad,” etc.

El segundo documento esta dedicado al intercambio de conocimientos y tecnología. Como se puede apreciar, el alcance trasciende con mucho el comercio y la inversión.

La declaración conjunta establece una Asociación Estratégica Integral que significa «un acuerdo importante en todas las áreas de las relaciones bilaterales y asuntos regionales e internacionales».

Y agrega: “Actualmente la situación regional e internacional está experimentando desarrollos profundos y complejos. En tales circunstancias, las dos partes enfatizan la importancia de la cooperación entre los países en desarrollo en asuntos internacionales y están comprometidas con esfuerzos conjuntos para lograr la paz, la estabilidad y el desarrollo en la región y el mundo en general «.

Curiosamente, la declaración conjunta destaca que «China concede importancia al papel efectivo de Irán como potencia regional y evalúa positivamente el papel de Irán en las actividades en el marco de la Organización de Cooperación de Shanghái y apoya la solicitud de Irán para ser miembro de pleno derecho de la Organización».

Por supuesto, esta una forma de decirle a las potencias occidentales que China no acepta el aislamiento de Irán de la comunidad mundial. Lo más probable es que, China y Rusia estén en perfecta sintonía con este análisis geopolítico

Estados Unidos ha contribuido significativamente a proporcionar una razón de ser para este pacto. Ni China ni Irán esperan buena voluntad de Estados Unidos. Perciben que Estados Unidos ha endurecido su política de sanciones bajo la administración Biden.

En cuanto a Teherán, ya no tiene esperanzas que Biden reviva el JCPOA o levante las sanciones en el corto plazo. Por lo tanto, rechazar el unilateralismo y las sanciones de Estados Unidos es un leitmotiv de la asociación estratégica China-Irán.

El interés de China radica en «ampliar» y mejorar las relaciones con el conjunto de los estados de la región. La gira regional de Wang cubrió Arabia Saudita, Turquía, Irán, Emiratos Árabes Unidos y Omán. El hecho de que viajara a Irán después de visitar Arabia Saudita es a la vez simbólico y de gran importancia.

En la reunión en Riad con el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, Wang dijo que China apoya a Arabia Saudita para salvaguardar su soberanía, dignidad nacional, seguridad y estabilidad, y se opone a la interferencia en los asuntos internos de Arabia Saudita bajo cualquier pretexto.

El príncipe Mohammed afirmó que su país «apoya firmemente la posición legítima de China en los asuntos relacionados con Xinjiang y Hong Kong, y se opone a interferir en los asuntos internos de China rechazando el intento de ciertos países de sembrar la discordia entre China y el mundo islámico».

En pocas palabras, Arabia Saudita desobedece la actual campaña de Estados Unidos contra China con respecto a Xinjiang. Es un desaire a la administración Biden. De hecho, la gira de Wang testifica que nadie acepta las injurias de Estados Unidos contra China.

Los estados de la región opinan que Estados Unidos está impulsando su rivalidad con China por temor a ser superado en los próximos años y se niegan a tomar partido en este juego.

La diplomacia china – después de una cuidadosa evaluación de la dinámica del poder en Asia occidental- ha sentado bases comunes, que son igualmente aplicables todos los países de la región.

El objetivo tácito de esta política es alentar a los estados de la región a adoptar políticas exteriores independientes, sacudiéndose el yugo occidental, especialmente de la hegemonía estadounidense. Pero el método de China para hacer esto es radicalmente diferente de las tácticas coercitivas y a menudo violentas que las potencias occidentales han adoptado tradicionalmente en la región.

China no tiene ningún interés en utilizar la coerción como instrumento de «persuasión», incluso con Turquía, que su diáspora uigur realizó una manifestación durante la visita de Wang.

Erdogan, en la reunión con Wang, subrayó el profundo interés de Turquía en “impulsar la confianza mutua, promover la sinergia entre la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China y el plan del ‘Corredor Medio’ de Turquía, mejorar la cooperación en los campos que incluyen interconexión, construcción de infraestructura y de inversiones, buscando un desarrollo más equilibrado del comercio bilateral y fomentando el uso de las monedas nacionales. China, debemos decirlo, nos ofrece relaciones equitativas «.

Todas estas noticias hacen pensar que la agenda de China y su política de «ganar-ganar» esta dando frutos entre los países de Oriente Medio y Asia Occidental.

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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