China-Estados Unidos, una cumbre muy fría en Alaska

PEPE ESCOBAR, ANALISTA INTERNACIONAL

Leviathan parece estar posicionándose para crear un altercado geopolítico al estilo Kill Bill, blandiendo, esta vez, una espada de samurái oxidada.

Como era de esperar, los amos del estado profundo de EEUU no han tenido en cuenta que podrían ser neutralizados por una técnica con una estrella de cinco puntas .

En un artículo mordaz y conciso , Alastair Crooke señala el meollo del asunto. Estas son las dos ideas clave, incluida una ingeniosa alusión orwelliana:

1. «Una vez que se perdió el control sobre el mito justificativo, los Estados Unidos se han quitado la máscara».

2. “Estados Unidos piensa liderar las potencias marítimas y fronterizas imponiendo una derrota psicológica, tecnológica y económica a la alianza Rusia-China-Irán. En el pasado, el resultado podría haber sido predecible. Esta vez, Eurasia puede mantenerse firme frente a una Oceanía debilitada (y una Europa pusilánime) ”.

Este análisis nos lleva a dos cumbres que están interconectadas: el Quad y la reunión China-EEUU en Alaska.

El Quad virtual del viernes pasado llegó y se fue como una nube. Cuando el primer ministro de la India, Narendra Modi, dijo que el Quad es «una fuerza para el bien mundial», no es de extrañar que todo el Sur Global levantara las cejas.

Ya el año pasado el Ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, explicó que el Quad era parte de un proyecto para crear una «OTAN asiática».

Este es el verdadero propósito de Estados Unidos pero, todavía no sabe como presentarlo para a la opinión pública mundial. De ahí la vaga retórica sobre “un Indo-Pacífico libre y abierto», «valores democráticos», «integridad territorial». Todos eufemismos para evitar hablar de la contención a China, especialmente en el Mar de China Meridional.

El sueño húmedo excepcionalista, expresado de forma rutinaria por Estados Unidos, es colocar una gran cantidad de misiles en las islas, apuntando hacia China, como un puercoespín armado.

Y … Beijing es muy consciente de ello.

Aparte de una dócil declaración conjunta, el Quad prometió entregar mil millones de dosis de vacunas Covid-19 en todo el «Indo-Pacífico» para fines de … 2022.

La vacuna sería producida por India, financiada por Estados Unidos y Japón, con una logística Australiana. Como era de esperar, esta acción se anunció como «una medida para contrarrestar la influencia de China en la región». Demasiado poco y demasiado tarde. La conclusión es: la hegemonía está furiosa porque la diplomacia de las vacunas de China es un gran éxito, no sólo en Asia sino en todo el Sur Global.

La diplomacia ha muerto.

No hay que olvidar que el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Tony Blinken,un simple aparatchik, fue un temible promotor de la guerra de “conmoción y asombro” contra Irak hace 18 años. En ese momento, era director de personal de los demócratas en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, que era presidido por Joe Biden.

Ahora, Blinken dirige la política exterior de Estados Unidos para un Presidente senil que murmura en cámara y que, para su mala suerte, se le escucha en directo («Haré lo que quiera que haga Nancy Pelosi). Y para más vergüenzas diplomáticas dice que el presidente ruso es «asesino sin alma», y que «pagará un precio».

Parafraseando a Pulp Fiction : “La diplomacia ha muerto, cariño. La diplomacia está muerta «.

Con eso en mente, hay pocas dudas que Yang Jiechi, director de la Oficina de la Comisión de Relaciones Exteriores del Comité Central del PCCh, junto con el ministro de Relaciones Exteriores Wang Yi, prepararán una sopa de aleta de tiburón para sus interlocutores, Blinken y Jake Sullivan, en la cumbre de Anchorage, Alaska.

Como si faltara algo para enturbiar las relaciones sólo dos días antes del inicio de la cumbre Tony Blinken proclamó que China es el «mayor desafío geopolítico del siglo XXI».

Según Blinken, China es “el único país con el poder económico, diplomático, militar y tecnológico que puede desafiar seriamente un sistema internacional estable y abierto – un sistema con todas las reglas, valores y relaciones que hacen que el mundo funcione como queremos, porque en última instancia, sirve a los intereses y refleja los valores del pueblo estadounidense «.

De modo, que el Secretario de Estado admite que lo que realmente importa es que el mundo funciona «de la manera que queremos», siendo «nosotros» (el hegemón) quien establece esas reglas. Y esas reglas sirven a “los intereses y reflejan los valores del pueblo estadounidense”.

Blinken podría ser excusado porque es solo un novato . Pero, está es política exterior imperial, porque el holograma que “gobierna” en la Casa Blanca necesita instrucciones en su auricular para saber incluso, qué hora es.

En pocas palabras, sanciones en todas partes, a lomo del relato instrumental del Imperio: una Guerra Fría 2.0 contra Rusia y el «asesino» Putin; una campaña contra China por ser “culpable de genocidio» en Xinjiang; exigir la rendición de Irán o no habrá retorno al JCPOA; reconocer a Guaidó como presidente de Venezuela,y, establecer como prioridad los “cambios de régimen”.

Hay un curioso kabuki en juego en esta historia. Siguiendo la proverbial lógica de las puertas giratorias, en Washington DC, antes de llegar a la Casa Blanca, Anthony Blinken fue socio fundador de WestExec Advisor, un empresa cuya principal línea de negocio es ofrecer «experiencia geopolítica y política» a las multinacionales estadounidenses. Curiosamente, la inmensa mayoría están instaladas en… China.

Por tanto, la cumbre de Alaska, a primera vista, podría apuntar a algún tipo de acuerdo comercial. Sin embargo, los conflictos parecen insuperables. Mientras, Beijing no quiere perder el rentable mercado estadounidense, para Washington la expansión tecnológica china es un anatema.

El propio Blinken se adelantó a Alaska, diciendo que no se trata de un «diálogo estratégico». A continuación llamó a “reforzar la alianza Indo-Pacífico”; “denunció la pérdida de libertad” en Hong Kong (cuyo papel de Quinta Columna de Estados Unidos y el Reino Unido ha terminado definitivamente); y habla de «invasión» de Taiwán,afirmando que es «probable» antes de 2027.

Como se puede ver no habrá «diálogo estratégico» en Alaska.

Un viaje inútil

Recientemente el Ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, en una conferencia de prensa relacionado con el 13 º Congreso Nacional del Pueblo, declaró : “Demostraremos que la confianza mutua se construye apoyando firmemente nuestros acuerdos internacionales,nos vamos a oponer conjuntamente a las ‘revoluciones de colores’,denunciaremos la desinformación para salvaguardar la soberanía nacional y la seguridad política ”.

Sus declaraciones son un fuerte contraste con la escuela de post-verdad de los (fracasados) vendedores del Rusiagate y de la pléyade de sinófobos estadounidenses.

El destacado erudito chino Wang Jisi, ha introducido un argumento adicional: “Por mi experiencia, hay una importante diferencia entre China y Estados Unidos. A nosotros en China nos gusta buscar puntos en común mientras nos reservamos nuestras diferencias. Los estadounidenses, por el contrario, tienden a centrarse en los conflictos, como las tensiones sobre Taiwán y el Mar de China Meridional. Parece que ellos están ansiosos por crear problemas antes de mejorar las relaciones».

El problema real es que el hegemon parece ser congénitamente incapaz de comprender al Otro. Sus dirigentes siguen inspirándose en Zbigniew Brzezinski, quien con marcada arrogancia imperial, en su obra The Grand Chessboard escribió:

“Para ponerlo en unos términos que se remontan a la era de los imperios antiguos, los tres grandes exigencias de la geoestrategia son; mantener la dependencia de los países vasallos, tener estados tributarios dóciles y protegidos y, evitar que las naciones bárbaras se unan entre sí ”.

El Dr. Zbig se refería, a Eurasia como naciones bárbaras . La «dependencia de los vasallos» la aplicaba principalmente a Alemania y Japón. Y los estados “tributarios dóciles y protegidos” son las naciones de Oriente Medio.

Pero, lo más importante es sin ninguna duda: «evitar que los bárbaros se unan entre sí”. Claro, esto último se aplica a Rusia, China e Irán. Esta, en resumen, es la “Pax Americana”, un sistema que se está desmoronando precisamente en este momento.

De ahí la lógica de Kill Bill. Menos de dos meses después del colapso de la URSS, la Estrategia de Defensa de EEUU predicaba el dominio global total y, siguiendo al Dr. Zbig, el imperativo era evitar la aparición de un “competidor en el futuro”.

Era una política dirigida especialmente contra Rusia, que fue definida como «la única potencia con capacidad de destruir a Estados Unidos».

Luego, en 2002, con el llamado “eje del mal”, la Estrategia de Seguridad impuso la doctrina del dominio de espectro completo; dominación por todas partes: terrestre, aérea, marítima, subterránea, cósmica, psicológica, biológica, ciber-tecnológica.

Y, no por accidente, la estrategia Indo-Pacífico, que guía al Quad, tiene que ver con «mantener la primacía estratégica de Estados Unidos».

Esta mentalidad es lo que le permite al Think Tankland formular «análisis» risibles. Para los supremacistas la única «victoria» requiere la derrota del «régimen» chino y ruso.

Después de todo, Leviathan es incapaz de aceptar un «ganar-ganar»; su política es de «suma cero», está basada en el “divide y vencerás”.

Al otro lado, la asociación estratégica Rusia-China,se propone establecer progresivamente un entorno de seguridad integral que abarque todo, desde los armamentos de alta tecnología hasta la banca, las finanzas,los suministros de energía y el flujo de información.

Entonces, como el Leviatán está desconcertado, a lo mejor es bueno recordar la canción de Lou Reed a una joven confundida por las drogas:

Pero ella no tiene miedo de morir / Todos sus amigos la llaman Alaska / Cuando toma velocidad / Se ríen y le preguntan / Qué hay en tu mente / Qué hay en su mente / Metió el puño por el cristal de la ventana / su acción fue penosa / Hace mucho frío / mucho frío en Alaska.

Comparte, si te gusto

PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

publico