Las ideologías

Autor: Jairo Alarcón Rodas
Siempre he considerado oportuno distinguir el pensamiento que refleje la realidad correctamente de aquel que la distorsiona según intereses sectarios o por ignorancia. Parménides y más tarde Platón utilizaban la palabra doxa para referirse a lo que es la opinión o lo que hace referencia a lo aparente de la realidad y el episteme o conocimiento de las cosas. De ahí que exista un interés por descubrir lo que es la realidad y otro por deformarla a partir de un interés específico.
Juzgar la realidad requiere de un procedimiento lógico que permita tener una lectura más certera sobre las cosas, sin embargo, no todas las personas lo hacen de esa forma y para ellos lo más inmediato es hacerlo en función de sus intereses, a eso llamaba Horkheimer racionalidad subjetiva. Construir la realidad significa no anteponer criterios personales que le agreguen a esta lo que se quiera ver y no lo que es.

Apartados de una actitud pragmática, donde se ve a la realidad y a los aspectos que la constituyen como factores para proveer un bien particular que desvirtúa su comprensión, en donde los intereses individuales prevalecen sobre el criterio epistemológico estricto, la razón debe imperar sobre las creencias. Para Mario Bunge, el conocimiento es el producto final de una relación dialéctica, permanente y necesaria entre el interior racional y cognoscitivo de los seres humanos y el mundo exterior espacial-temporal en el que se desenvuelven.

Conocer la realidad no consiste en efectuar una construcción arbitraria. Si se aceptara, cualquier elucubración, por grotesca o fantasiosa, lo sería; no obstante, todos tienen el derecho de opinar lo que consideren sobre las cosas, dando lugar con ello al enmascaramiento, distorsión o, por el contrario, a la develación de la realidad a partir del conocimiento.

El pensamiento surge de una interpretación de la realidad, pero esta puede ser producto de una representación errónea de las cosas, alejada de la certeza, ya sea intencional o por ignorancia. De esa forma surge la ideología, entendida como una deformación de la realidad o falsa conciencia, lo contrario lo constituye el pensamiento crítico, lo que para Kosik sería dialéctica de la realidad concreta. Tales formas subjetivas de interpretar la realidad, que se traducen en ideología, están íntimamente relacionadas con el ejercicio del poder y de su vigencia.

Hay al menos cuatro formas para referirse a lo que es la ideología, puede ser entendida como una idea o conjunto de ideas determinadas que interpretan la realidad, son consideradas como verdaderas y ampliamente compartidas conscientemente por un grupo social en una sociedad determinada. Sin embargo, no toda interpretación que se efectúe es la correcta y considerarlo, no significa que lo sea, pues hay pensamientos dominantes que no necesariamente reflejan lo que es la realidad, sino más bien la ocultan de conformidad a intereses determinados.

Desde cualquier punto de vista, las personas interpretan su circunstancia pues es necesario para actuar en ella. Tales interpretaciones se hacen a partir de la influencia que ejerce la cultura a través de la endoculturación. De ahí que la circunstancia donde se encuentran las personas, el entorno social en el que se encuentren determina su forma de pensar.

De tal modo que una problemática social va a ser interpretada por unos, dependiendo de la idea con la que han sido formados, con respecto a lo que es la sociedad y el individuo. Para un capitalista, por ejemplo, donde prevalece el criterio de lucro, las personas pierden su carácter humano para ser considerados como objetos intercambiables, comprables y sustituibles, cuya finalidad es producir riqueza. En cambio, el socialismo ve en la producción de bienes y servicios, un medio para proveer de satisfactores y bienestar al individuo y a la colectividad.

La naturaleza de los seres humanos es sumamente compleja y no es como lo planteaba Thomas Hobbes, que el hombre es un lobo para el hombre, que es malo por naturaleza, ni tampoco como lo señalaba Rousseau, a través de su concepción del buen salvaje. Las personas simplemente son lo que aprenden y se les enseña a ser. Su naturaleza se va conformando a través del aprendizaje, a partir de lo que asimilan de la realidad dentro de un medio social. Por lo que le toca a cada individuo, de conformidad con su circunstancia, de las resistencia y posibilidades con las que se encuentre, construirla.

Las ideologías surgen de las interpretaciones sobre la realidad en función de intereses e inquietudes particulares. En tal sentido que, al deformarla se constituye en falsa conciencia. En un escenario social y político, siempre van a existir diversidad de criterios, ya que unos pretenderán mantener el estado de cosas a través de una lectura valorativa y deformada que tengan sobre esta. Otros lo harán buscando un cambio con o sin herramientas teóricas; habrá quienes también, se mantendrán al margen de tales disputas, estos no alcanzan a comprender que, para transformar al mundo, previamente hay que entenderlo y su esclarecimiento surge a partir de la lucha de ideas.

La dialéctica del pensamiento es producto de la dialéctica de la realidad, por lo que las contradicciones que determinan las transformaciones sociales originan toda una serie de interpretaciones que pueden ser certeras o inciertas. Interpretar correctamente la realidad, reflejarla sin duda alguna, conduce a un mejor accionar dentro de esta. La pregunta, por lo tanto, que debiera ser respondida convincentemente es ¿las sociedades se establecen para el beneficio de unos y perjuicio de otros o para el bienestar de todos?

La crítica al capitalismo, que en su momento enunció Karl Marx, debería ser refutada por los teóricos del liberalismo económico a partir de herramientas teóricas válidas, lo que Karl Popper consideró como conjeturas y refutaciones, para dar lugar a una mayor claridad sobre esa temática. No hay espacio de discusión que pueda dar lugar a la solución de la problemática humana, si no es a partir del imperio de la razón. La teoría de los consensos, por ejemplo, solo es posible si estos se establecen a través de la aceptación de reglas del juego y con ello, de argumentos y contrargumentos que evidencien la certeza de lo planteado.

Sin embargo, el mundo concreto, que se muestra en el laboratorio de la vida, dentro de una relación de causas y efectos, producto de las contradicciones sociales, han determinado un escenario dantesco de miserias, injusticias y perversidades humanas. Un mundo cruel que muestra la pobreza, la discriminación, explotación, guerras y violencia que no se pueden negar ni ocultar.

Así, por ejemplo, en este planeta, 5 países tienen el 62.1 de la riqueza total del mundo, de este, el 40% se concentra en Estados Unidos, el 25,2% en Europa, el 17,7% en China. El Global Wealth Report de Crédit Suisse, en su décima edición, afirma que el 45% de la riqueza mundial está en manos del 1% más rico. La organización no gubernamental, Oxfam, alerta que en el año 2017 unas 43 personas poseían la misma riqueza que 3,800 millones de personas, en el 2018 el número de miembros de este selecto grupo se redujo a sólo 26 personas.

El 1% de los ricos del mundo acumula el 82% de la riqueza global, prosigue señalando Oxfam. Lo cual significa que la riqueza sigue concentrándose en reducido número de personas, en detrimento de la calidad de vida y de las oportunidades de subsistencia de aproximadamente 689 millones de personas.

Y qué decir de este mundo, en donde el crimen organizado genera, según las Naciones Unidas, poco más de 2 billones de dólares de ganancias al año, donde la industria armamentista es un negocio que mueve el 2,4% del PIB mundial. Las desigualdades sociales, la discriminación, la miseria, la violencia son inaceptables y es necesario un cambio.

La acumulación de capital, a partir del inconmensurable apetito de lucro, concentra la riqueza en aquellos que desvirtúan la finalidad de la existencia social, de manera que, con ello, no permiten la posibilidad de oportunidades para un significativo número de personas en el mundo, que lucha simplemente por subsistir. Ante esas cifras, no se puede decir más que algo anda muy mal en el mundo y no es simplemente una apreciación ideológica. Pero sí lo es su enmascaramiento con la finalidad de seguir explotando a muchos y enriqueciendo a un pequeño número de personas.

Las acciones humanas se realizan a partir de una previa interpretación de la realidad, pese a que hay acciones espontáneas. No se actúa por actuar, aunque algunas acciones de hombres y mujeres así lo parezcan. En la lucha por construir un mundo justo, el conocimiento de la realidad, de la realidad social, con sus relaciones de poder se hace necesario, ya que solo de esa forma se puede distinguir con mayor criterio, quiénes son los que sacan provecho de la ignorancia a partir de un adoctrinamiento ideológico, de aquellos que buscan que prevalezca el imperio de la razón.

La presencia ideológica existe, pero hay que juzgar con claridad cuáles son los criterios ideológicos que deforman intencionalmente la realidad, de los que no lo son. Y al mismo tiempo ver con claridad quiénes son los que defienden las condiciones en las que se encuentra este mundo, con sus asimetrías sociales y perversiones humanas, de aquellos que luchan a través del imperio de la razón en lograr un cambio.

Comparte, si te gusto

PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

publico