0rar y matar es la solución

Autor: Jairo Alarcón Rodas
Los Estados surgen para propiciar el bienestar de las personas ya que los seres humanos al ser por naturaleza sociales no pueden existir sin compañía, dependen de otros para su subsistencia. Históricamente su permanencia dependió de la consolidación de vínculos sociales y para ello, tuvieron que establecer un ordenamiento normativo y con este, la necesidad del establecimiento de un gobierno.

Sin embargo, puede que el grupo que establece las reglas de convivencia que rigen dentro de un Estado, lo haga para su beneficio y para ello pretenda el control absoluto de los poderes que lo regulan, pervirtiendo la naturaleza de este. Hay que recordar que una cosa es el ser y otra es el deber ser, muchas veces son pervertidas por las personas que las ejecutan. Sobre las leyes Proudhon decía: Sabemos lo que son, y lo que valen. Son telarañas para los ricos y poderosos, cadenas de acero para los pobres y débiles, redes de pesca en las manos del gobierno. Su valor dependerá de quién las produce y las haga cumplir en aras de la justicia.
En una democracia republicana, el ordenamiento que regula a los Estados recae en tres poderes, siendo estos, el legislativo, el ejecutivo y el judicial; pero en Guatemala, la corrupción los ha socavado, pervirtiéndolos, originando un sistema perverso que privilegia a unos pocos y sume en la desgracia a otros. Ese sector es el que Edelberto Torres sitúa en el sótano 2 del edificio que representa al país.

En el sótano 2 del edificio, señala Edelberto Torres, estrecho, sin luz y sin agua potable, sobreviven en un pequeño espacio un poco más de 2 millones de personas, que corresponden a unas 329 mil familias hacinadas en un promedio de 3.5 personas por habitación, con 4.3 hijos promedio. Es ese el sector más golpeado por el avorazamiento de la oligarquía guatemalteca y por el pacto de corruptos a su servicio. La perversión en estos individuos no tiene límite y, sin importarles la desgracia de los demás, continúan con la enfermiza idea de tomar el control total del Estado.

Sociedades en crisis, en donde una oligarquía, de las más reaccionarias de América Latina, persiste en mantener el control absoluto del Estado y, en consecuencia, le es indiferente las desgracias del pueblo, no interesándole en lo más mínimo edificar una sociedad justa y en armonía, dan por resultado un Estado corrompido con indicadores repugnantes como los de la violencia, el machismo, la discriminación, la ignorancia y la pobreza en toda su magnitud.

El sistema que rige al país, edificado a partir de la miseria e ignorancia de todo un pueblo, se ha servido de sus serviles inquilinos del gobierno para instaurar un país paupérrimo, de los más atrasados del continente. Sin importarles las condiciones … se concentran en acumular riqueza sin pensar que el bienestar de la población también redunda positivamente en sus intereses particulares, ejecutado bien su papel, ajustado a sus siniestros intereses.

Como corolario de ello, la inversión en educación es miserable. Según el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) la inversión pública destinada a la niñez y adolescencia alcanzó Q22 millones 737.1, del cual un 70 por ciento corresponde al Ministerio de Educación. Los datos comparados con Centroamérica reflejan que Guatemala es el país con más baja inversión en educación. Lo cual responde a las siniestras intenciones de la oligarquía intransigente para los que educar a la población guatemalteca representa un peligro a la serie de privilegios que ostentan y por lo tanto un gasto innecesario.

El Icefi señala que la inversión en educación en Guatemala no pasará del 3 por ciento en 2019 respecto al Producto Interno Bruto (PIB) al concretarse los datos finales, cuando lo recomendado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) es que esa inversión esté por arriba del 6 por ciento. Lo que significa que muchos jóvenes no podrán tener una educación que les permita más oportunidades para su desarrollo.

A la élite capitalista que se considera dueña del país, le interesa que los guatemaltecos continúen sumidos en la ignorancia ya que, de esa forma, le es mucho más fácil manipularlos, alienarlos, para continuar explotándolos, seguir defraudando al fisco y mantener sus privilegios. Un país educado reflexivamente es más resistente a los vejámenes que puedan provenir de las estructuras del Estado y pelear por sus derechos.

Los acontecimientos más recientes de violencia que se están viviendo en el país son el resultado de un Estado fallido que no ha cumplido con los aspectos esenciales para que una sociedad se encarrile a un Estado de Derecho, a una institucionalidad que permita dotar de oportunidades a la población dentro de un ambiente de justicia, equidad y seguridad.

Dado que la agresividad que comparten los seres humanos con el resto de los animales puede ser canalizada positiva o negativamente, a través de la razón, debiera ser aprovechada para beneficio de la sociedad. No obstante, en el mayor de los casos, en un país de asimetrías repudiables como este, se convierte en violencia.
De ahí que, cuando a la agresividad natural de la especie humana se le une la frustración, que representa la falta de oportunidades para el desarrollo individual, que se traduce en imposibilidad de lograr satisfactores para las necesidades básicas, el resultado es el aparecimiento de hechos criminales y hostiles en contra de la sociedad. En un país como este, la violencia constituye para unos el recurso para sobrevivir dentro de una circunstancia adversa, mientras que otros, tristemente ven la oportunidad de sacar provecho, constituye un sombrío negocio, una fuente de perversos recursos para satisfacer sus excesos.

Los hechos de violencia no desaparecerán en el país estableciendo la pena de muerte, esa es la respuesta de mentes de poco criterio, de demagogos que ante una sociedad habida de seguridad y desconociendo lo que significa la justicia, confía en que es la mejor forma de resolver ese problema. No obstante que la crisis que se vive en Guatemala es de orden estructural y la violencia es únicamente el resultado de ello.

Decía Rosa de Luxemburgo, quien no se mueve, no siente las cadenas y cuando la ignorancia de un país es tal, que se pierde en lo aparente sin percatarse de lo trascendente, cuando no se tiene el criterio para resolver los problemas de manera inteligente, orar y matar es la respuesta.

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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