logo

La minería reina y el rey de las fafas

Por Hugo Gordillo
El oligarca Álvaro Arzú les abrió las puertas. Dos períodos presidenciales después, el también oligarca Óscar Berger las dejó instaladas. Ambos sacaron grandes beneficios con las empresas mineras que entraron para extraer metales preciosos y supra ganancias a lo largo y ancho del país, con la seguridad de que el Ejército y la Policía iban a proteger sus “inversiones”, a base de coimas en la presidencia, los ministerios, las direcciones generales, las comandancias militares y los juzgados.

Así es como se explican las agresiones policiales-militares contra habitantes en resistencia La Puya, de San José del Golfo y San Pedro Ayampuc, Guatemala. Así se explica también la ocupación del campo de fútbol de Mataquescuintla, Jalapa, por parte del Ejército en tiempos del militar ladrón y asesino, general Otto Pérez Molina, para agredir a comunitarios de San Rafael Las Flores, Santa Rosa.

¿Cómo explicar la defensa acérrima de las mineras por parte de grandes medios de comunicación? De la misma manera: la corrupción. La fafa se ha encargado de revertir la imagen de muerte y saqueo que representan las empresas mineras, por la imagen del favor generoso que nos hacen las empresas transnacionales de venir, generar trabajo y otorgar al Estado un centavo por cada quetzal que extraen de las profundidades a cielo abierto, con diversidad de secuelas contaminantes.

EL REY DE LA FAFA.
Por su familiaridad arrimada con el señor de los canales de TV, las radios y los cines de Guatemala, el mexicano Ángel González, Luis Rabbé, aprovechó estos medios para hacerse imagen política, cuando supo que cualquier ignorante como él podía aspirar a un puesto de elección popular. Con los medios a su disposición deseó ser presidente, pero a lo más que llegó fue a diputado y contribuyó en gran medida a convertir el Congreso en chiquero, gracias a su virtuosismo corrupto, por lo cual es buscado por la Interpol.

La otra vía que utilizó Rabbé para aprovechar los medios fue la gran fafa. En los primeros días de octubre de 2010, los medios internacionales informaban a diario sobre 33 mineros atrapados en una mina de oro y cobre en Chile. En la víspera del día del rescate de los trabajadores, Rabbé dio la orden de transmitir ininterrumpidamente desde los preparativos hasta la extracción de los mineros que llevaban más de dos meses bajo tierra.

En la redacción de Tele Centro 13, mas de alguno se preguntó: ¿por qué tanto aspaviento, por qué tanta atención a un hecho que ocurría a seis mil kilómetros de Guatemala? Me dieron ganas de contestarle, pero eso solo hubiera apresurado mi despido del medio por parte del tonto con iniciativa, que se enseñoreaba como el gran periodista de Guatemala. Mientras tanto, en Radio Sonora, su sirviente Arnulfo Agustín Guzmán, preparó dos artículos sobre los mineros de Chile, para que su “comandante” Rabbé los leyera con micrófonos abiertos.

Lo que nadie supo entonces, fue que Rabbé había llamado a una de las más poderosas empresas mineras de Guatemala y le propuso el negocio de transmisión ininterrumpida del rescate. Para ello, las mineras, en coperacha, tendrían que pagar un millón de quetzales. La empresa se encargó de hacer la coperacha, tan común después en el gobierno de Pérez Molina. Así fue como sus secuaces le regalaron un helicóptero.

A cambio del millón de quetzales, que no entró a las cajas de los canales, sino que fue directamente a los bolsillos de Rabbé (sin factura, por supuesto), la trasmisión mostraba la generosidad de la minera chilena, preocupada por sus trabajadores. Según el vendedor de la idea, esa imagen ablandaría a la gente de Guatemala y cambiaría su visión negativa sobre las saqueadoras de riquezas por extracción de metales. Terminado el rescate, Rabbé era el más feliz de los guatemaltecos con dinero mal habido de extracciones mal habidas en un país bien vendido.

Además de la complacencia fafera, este tipo de empresas se han cuidado de tener lo más cerca posible a los medios. Así es como contratan periodistas o presentadores de noticias, a fin de conseguir las publicaciones que les benefician, censurar las que les perturban o salir al paso de las que les molestan. Una de las contratadas por minera Gold Corp, es la presentadora de noticias de Noti-7, Maritza Ruiz.

En un mensaje enviado a las 4.43 PM del 4 de marzo de 2011 a Tele Centro, Canal 13, Maritza Ruiz le escribe a Alfredo Brito: “Estimado Alfredo, un gusto saludarte de nuevo, adjunto un comunicado nuestro con nuestra postura sobre las declaraciones de James Anaya, Relator ante la ONU con relación al tema de la CIDH, quien hoy dio una video conferencia (promovida por los grupos que solicitan el cierre de la Mina Marlin). Sabemos que es un asunto mediático, más que real y por ello solicito de nuevo tu apoyo para tomarlo en cuenta, junto a las declaraciones vía telefónica que en breve le dará mi jefe Mario Marroquín a tu periodista, Edwin Iquique. Gracias de nuevo por tu apoyo. Un fuerte abrazo”

Así las cosas, las luchas por la sobrevivencia de las comunidades a manos de las poderosas mineras y acorraladas, perseguidas y golpeadas por la Policía y el Ejército, son batallas casi perdidas por causa de grandes faferos como el analfabeta Luis Rabbé y pequeños instrumentos como Maritza Ruiz, quienes tratan por todos los medios posibles de hacernos creer que las mineras, las ladronas de nuestros recursos y las corruptoras del sistema corrupto son las víctimas, mientras nos hacen creer, también, que las comunidades, las saqueadas y golpeadas son las victimarias.

Tomado del muro de Facebook

Comparte, si te gusto

PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

publico