La vacuna en su laberinto

Miguel Ángel Sandoval

Si dedicara esta nota a descifrar declaraciones de Gobierno sobre el proceso de adquisición de la vacuna para el COVID-19, es seguro que no llegaría a ningún lugar. Es tanta la desinformación que han publicado que no se sabe dónde estamos parados y cuál puede ser el futuro de la salud en nuestro país. Una cosa es cierta: han optado por la opacidad antes que por la transparencia. Y con ello, una versión arqueológica sobre la ideología y la vacuna, dejando de lado la visión científica.

A la fecha sabemos que la vacuna que gana más terreno y adeptos es la Sputnik V, que ya abrió las puertas de Argentina, México, Colombia y que, en Europa, ya provocó acercamientos entre Rusia y la UE. Sin embargo, en la finca esto ni siquiera se discute. Antes bien hay voces de alarma ante el contagio que resultaría por los viejos fantasmas arqueológicos. En la finca, se opta por la cuestionada AstraZeneca, mucho más cara que la Sputnik V y con más dificultades de refrigeración.

Lo único claro que hay es la dotación o cuota vía el mecanismo Covax de la OMS. Y ello no es mérito del Gobierno, sino una medida de justicia social de la OMS.

Así las cosas, es indispensable exigir en el tema de la vacuna y en las responsabilidades del gobierno, por una sola vez, transparencia en la adquisición de la vacuna, en el manejo de las medidas de la pandemia y muy especialmente, rendición de cuentas con los fondos que se asignaron para este propósito.

Ahora bien, en nuestro país el tema de la vacuna parece estar a la sombra de una actitud de Gobierno que busca por todos los medios levantar restricciones y jugar a una normalidad que no existe, que oculta la realidad de un país que se muere por el coronavirus. El 13 de marzo del 2020 se anunció de manera oficial la existencia del coronavirus y el primer fallecido. De entonces a la fecha hay entre 17 y 18 muertos por día por el virus. Y la cifra no deja de incrementarse para un total de unos 6 mil fallecidos, al día de hoy. Sin tomar en cuenta el subregistro.

La superficialidad que reviste la información pública y el subregistro, constituyen el factor incontrolable en las mayores expresiones de la pandemia en nuestro país. Es en este contexto que el tema de la vacuna adquiere su dimensión y ello es algo que solo anuncia un escenario de catástrofe. No hay nada que nos diga que Guatemala es inmune a la pandemia. Menos las desacertadas políticas de Gobierno, o mejor, la falta de políticas y el uso ad nausea de mentiras y declaraciones cargadas de irresponsabilidad ¿Para cuándo la vacuna para toda la población? Estamos atentos.

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