logo

Cómo acciona el pacto de corruptos

Autor: Jairo Alarcón Rodas
Los hechos repudiables y por demás aborrecibles que están ocurriendo en el país como la elección, por parte del Colegio de Abogados, de Mynor Moto Morataya como su representante ante la Corte de Constitucionalidad, unida a la punible acción de la Sala Primera de la Corte de Apelaciones del Ramo Civil y Mercantil constituida en tribunal de amparo, que otorgó amparo provisional permitiendo la juramentación espuria por parte de la camarilla de 82 nefastos diputados del congreso, son el resultado de una serie de tranzas del pacto de corruptos que se fortaleció con la llegada al gobierno de Jimmy Morales y la expulsión de Iván Velásquez del territorio guatemalteco y que ahora, con el actual gobierno, gozan de total libertad e impunidad.

Estos hechos están insertos dentro de un sistema complaciente con los gobernantes de turno, con el saqueo descarado del erario nacional y es entendible, pues han llegado al gobierno con el visto bueno de la elite dominante para su servicio. La oligarquía, que en realidad gobierna a Guatemala, permite este tipo de robos y perversiones dentro de la administración pública para mantener su estatus y privilegios.

Los históricos procesos de descomposición social que ha sufrido el país, entre dictaduras militares y gobiernos títeres, tienen un denominador común, la corrupción. Tal perverso accionar ha relegado a la miseria a miles de guatemaltecos y determinado que flagelos como la desnutrición crónica que sufren los niños de este país, la incesante violencia y las migraciones hacia los Estados Unidos se acrecienten.

La posibilidad de lograr algunos cambios en el país tras la captura de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti se esfumó con las acciones emprendidas por Jimmy Morales, con la complacencia Donald Trump. La expulsión de Iván Velásquez, Comisionado de la CICIG, y los ataques a Thelma Aldana y su posterior asilo en el país del norte significó el fortalecimiento del pacto de corruptos. La llegada de nuevos diputados no evidenció, sino que la modalidad de elección en este país debe ser modificada ya que en la forma en que está estipulada los mismos llegarán a las esferas de poder.

El objetivo del pacto de corruptos es tomar el control de los poderes del Estado y como consecuencia fueron capturados para fines oscuros, el Congreso de la República, La Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Supremo Electoral, determinados juzgados e instituciones, como el Colegio de Abogados, entre otros. Sin duda, la participación de los medios de comunicación ha estado presente, exceptuando algunos independientes. Como viles mafias estrechan filas protegiéndose unos a otros con el afán de seguir perpetrando sus fechorías.

El botín del Estado le garantiza a ese tipo de personajes privilegios, granjerías a cambio de la pérdida de su dignidad. Pero, qué valores puede tener este tipo de individuos si su concepción de existencia social esta alejada de lo que constituye un Estado justo y equitativo, si desconocen lo que es asumir la calidad de humanos. Estos viven de la inmediatez y del engaño, no les importa el impacto de sus actos, indiferentes al daño que sus acciones causan a otras personas, continúan planificando sus perversiones.

En este tipo de sociedades, a la oligarquía dominante únicamente le interesa el presente, no toman conciencia si con sus acciones se dará un duro golpe a la sociedad, si con ello se pone en riesgo irreversiblemente al planeta, viven de la expoliación salvaje, de la acumulación exorbitante de riqueza y en palabras de Sennett, su consigna es nada a largo plazo, el futuro no tiene sentido.

Desde el congreso de Guatemala se legisla en función de intereses espurios, Bastiat decía que, cuando la expoliación está organizada por la ley, en beneficio de las clases que la dictan, todas las clases expoliadas tienden por vías pacíficas o revolucionarias a tener alguna participación en la confección de las leyes. Tales clases, según sea el grado de esclarecimiento a que hayan llegado, pueden proponerse dos finalidades muy diferentes al perseguir la conquista de sus derechos políticos: o quieren hacer cesar la expoliación legal, o aspiran a participar en dicha expoliación. O lo que es lo mismo, o la población en general se une a los actos perversos siendo partícipe de la corrupción o lucha por erradicar ese nefasto sistema para construir un Estado justo.

Las acciones emprendidas por el pacto de corruptos pretenden adormecer todo intento de insubordinación popular, esta se logra por dos vías: una, a través de infundir miedo, terror producto de la represión violenta, haciendo uso de los aparatos represivos del Estado y la otra, por medio de la alienación, difundida por los órganos ideológicos, misma que se consolida a través de fomentar la ignorancia, levantando ídolos o resaltando sombras que distorsionan la realidad social en la que se vive.
Así, pueblos indiferentes a las situaciones políticas se constituyen en cómplices de las acciones funestas de politiqueros deshonestos; confundiendo política con afección partidista, se convierten en pasivos actores del drama en el que vive el país. Con relación a eso Bertolt Brecht señalaba, el peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el coste de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. Ser político es ser social y, en consecuencia, comprender que lo que afecta a otros indudablemente afectará a uno y lo de este a todos, la cadena social se eslabona de esa forma.

Tomar conciencia de lo que sucede en el país, participar activamente en las cuestiones políticas constituye una obligación ciudadana, no se debe continuar siendo cómplices pasivos de una sociedad perversa y en crisis que demanda cambios estructurales para el bien de todos.

Comparte, si te gusto

PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

publico