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La economía en los cuatro años de Biden

MICHAEL ROBERTS, ECONOMISTA BRITÁNICO

Hay un nuevo Presidente en la economía capitalista más poderosa del mundo. El mandato de cuatro años de Joe Biden comienza, mientras Donald Trump se escabulle a su finca y campo de golf de Florida, después de decir que su “movimiento apenas está empezando».

¿Cual es la situación de Estados Unidos en el momento que Biden asume el gobierno?

La pandemia de COVID-19 ha causado enormes daños en la vida y los medios de subsistencia de millones de estadounidenses. Su impacto ha sido mucho peor de lo que hubiéramos pensado. El gobierno estadounidense , al igual que otros gobiernos occidentales , no hizo nada efectivo para enfrentar la pandemia. Los científicos habían advertido reiteradamente los peligros que traen los patógenos para la vida humana y como no hay inmunidad la ola infecciosa ha provocado más de dos millones de muertos.

Sin embargo, la mayoría de los gobiernos occidentales hicieron oídos sordos y no invirtieron en prevención (investigación en vacunas) ni en protección (recursos sanitarios y sistemas de pruebas y rastreo). Por el contrario, estos gobiernos han estado recortando el gasto en salud. Y en los EEUU, el Reino Unido, Suecia y Brasil, hubo una abierta negativa a reconocer la naturaleza letal del virus y tomar medidas para salvar vidas. Para los partidos gobernantes, mantener las empresas en marcha, especialmente las grandes, es más importante que la salud. Esta actitud llevó a tardíos cierres y tomar escasas medidas de aislamiento social. Luego llegaron los cierres «ligeros» que no suprimieron la propagación del virus, y unas relajaciones demasiado tempranas que llevaron a una reactivación de la pandemia.

Entonces, mientras Joe Biden prestaba juramento los estadounidenses todavía enfrentan niveles récords de contagios y muertes por el COVID. Al mismo tiempo, la actividad económica y la movilidad de las personas se mantienen muy por debajo de los niveles anteriores a la pandemia. Según el último informe de movilidad de Google, la actividad económica sigue estando entre un 20% y un 25% por debajo del año pasado. De hecho, el costo económico de la pandemia durante 2020 ha sido equivalente al 80% de la producción del PIB real.

De modo que el gobierno estadounidense saliente no pudo salvar vidas y tampoco pudo salvar los medios de subsistencia , y esto es particularmente dramático para los peor pagados, que se han visto obligados a trabajar en condiciones peligrosas o ser despedidos (en su mayoría negros, minorías étnicas, mujeres y jóvenes).

En general, la economía estadounidense se ha contraído un 4 a un 5% en 2020. Esa es la mayor contracción desde principios de la década de 1930. El empleo ha caído en más de 25 millones, y ahora reciben prestaciones de emergencia. Se han cerrado muchas empresas en el sector de servicios y, una gran cantidad no volverán a funcionar hasta que las vacunas lleguen a la mayoría de la población.

Toda la evidencia sugiere que habrán «cicatrices» permanentes en la economía, en el empleo, la inversión y los ingresos. La mayoría de los estudios sugieren que la economía en términos de PIB no volverá a los niveles de 2019 antes de fines de 2022 , como muy pronto.

Por lo tanto, no habrá una recuperación en forma de V como se esperaba; de hecho, de las principales economías del mundo, solo China lo está logrando. En cambio, existe lo que he llamado una recuperación de ‘raíz cuadrada inversa’ donde la producción cae pero después no se recupera el crecimiento económico anterior. Esa capacidad productiva se pierde para siempre, como muestra el pronóstico de la “Oxford Economics”.

¿ Volverá la economía a «los negocios como siempre»?

En el último año, ha habido la mayor inyección de crédito de la historia; se ha hecho a través de compras de deuda pública y corporativa y con préstamos a empresas por parte de la Reserva Federal. El balance negativo de la Fed casi se ha duplicado en un año, para llegar a casi el 40% del PIB. Y se espera que aumente aún más el 2021

¿ Se salvarán las empresas de la quiebra? Hasta cierto punto sí, pero se salvarán las grandes industrias de viajes, de automóviles y de combustibles fósiles, mientras tanto, muchas pequeñas empresas están quebrando. ¿Con tasas de interés casi en cero se ayudará a que la economía se recupere? Bueno, toda la evidencia está en contra.

La historia de lo que se llama ‘flexibilización cuantitativa’ (se inyecta crédito casi sin intereses) ha demostrado que no logra restaurar los sectores productivos de la economía capitalista. Casi todos los estudios empíricos han concluido que “el producto y la inflación, en contraste con algunos estudios previos, muestran un impacto insignificante que evidencia las limitaciones de los programas del banco central” y «Los estímulos económicos de la Flexibilización Cuantitativa es un dinero que se utilizó en el alza del precio de los activos financieros más que en el consumo y las inversiones en la economía «.

De hecho, lo que ha sucedido con todas estas inyecciones de crédito es que los bancos y las grandes empresas las han utilizado para especular en los mercados de valores en lugar de pagar salarios, preservar puestos de trabajo o aumentar la inversión. Después del pánico inicial de la pandemia en marzo, el mercado de valores de EEUU ha tenido un atracón sin precedentes.

Ahora la Bolsa se encuentra en máximos históricos y, en relación con las ganancias y los activos productivos, se encuentra en niveles extremos. Y con el apoyo de la Fed – que está por venir – los mercados financieros podrían seguir subiendo sus ganancias por un tiempo más. Así que todo lo que ha hecho la política monetaria es mantener a las empresas con vida, al tiempo que impulsa la riqueza de los muy ricos.La ineficacia de la política monetaria para restaurar la economía ha significado que los economistas de la corriente convencional se declaren hoy todos «keynesianos».

¿ Se recuperara la economía?

El FMI, el Banco Mundial, la OCDE y, por supuesto la administración entrante de Biden, proclaman los méritos de aumentar el gasto público con déficit presupuestario de «emergencia».Janet Yellen, exjefa de la Reserva Federal bajo Obama, asumirá como Secretaria del Tesoro bajo Biden. Yellen dejó en claro ante el Congreso, que “necesitamos actuar en grande” porque si bien “los economistas no siempre estamos de acuerdo ahora hay un consenso: «sin más acciones, corremos el riesgo de una recesión prolongada y dolorosa».

Por lo tanto, tenemos el nuevo paquete de estímulo fiscal con Biden en 2021. Los elementos principales del plan de Biden incluyen pagos a individuos de hasta $ 1,400; ayuda a los gobiernos estatales y locales; extensión de los beneficios por desempleo de $ 400 por semana; fondos para ayudar a las escuelas y universidades a reabrir; financiación de vacunas, pruebas y rastreo; más crédito por cada hijo; y aumento del salario mínimo.

A primera vista, estas medidas parecen ser suficientes para recuperar la economía. Según Janet Yellen, se trata de «una inyección fiscal de hasta el 25% del PIB». Sin embargo, la realidad, probablemente, se comportará de una manera muy distinta .Muchas de estas medidas pueden no aprobarse en el Congreso producto de la estrecha mayoría que tienen los demócratas. Pero, por sobretodo este apoyo fiscal está muy por debajo de lo que se necesita para mantener a 25 millones de estadounidenses fuera de la indigencia o para que los gobiernos locales no se vean obligados a los recortar gastos para «equilibrar sus cuentas».

Aumentar el salario mínimo a $ 15 la hora significaría que aquellos que trabajen por el mínimo seguirán estando muy por debajo del salario medio promedio. Y Biden no tiene la intención de implementar este aumento de inmediato, sino que lo subiría paulatinamente a lo largo de todo su mandato.

También Biden se propone aplicar un paquete de $ 2 billones de dólares en estímulos, a la inversión ecológica, al I + D y a las infraestructuras. Este programa se extiende a lo largo de cuatro años y aumentarán de apenas un 1% del PIB en las inversiones que hace del gobierno federal…y esto si llegan a implementarse en su totalidad.

Y aquí está el gran problema. En promedio, la inversión del gobierno en la mayoría de las principales economías capitalistas es de aproximadamente el 3% del PIB, mientras la inversión de los dueños del capital alcanza el 20 por ciento.Por tanto, la reactivación de la inversión, el crecimiento y el empleo en una economía capitalista depende en última instancia de la inversión de los capitalistas, no del gobierno.

Los estudios más recientes muestran que el «efecto multiplicador» del gasto público en el crecimiento real del PIB no supera el 1%. El problema es que el sector capitalista de la economía estadounidense es muy reacio a invertir dado que la rentabilidad de dicha inversión es muy baja. De hecho, la tasa de ganancia del capital en EEUU se encuentra en un mínimo histórico.

Claro, escuchamos mucho sobre las enormes ganancias obtenidas por empresas como Amazon, Google, Netflix y los grandes bancos durante la recesión pandémica de 2020, pero las ganancias de los FAANGS son la excepción a la regla.

Las ganancias corporativas totales (después que se eliminan las dádivas gubernamentales) se han reducido en un 30%. Y según Bloomberg, desde el inicio de la pandemia 200 grandes corporaciones se han sumado a las llamadas firmas ‘zombis’ . Ahora representan nada menos que el 20% de las 3.000 empresas más grandes que cotizan en bolsa, con deudas de 1,36 billones de dólares.

¡Esto significa que 527 de las 3000 empresas no ganaron lo suficiente para cubrir el pago de los intereses! Por tanto, sigue existiendo un riesgo significativo de una crisis crediticia y una caída financiera. Tal vez, esto ocurra cuando obligatoriamente se reduzca la generosidad de la Fed.

¿ Qué pasará con el gasto público?

Y luego está el debate sobre el tamaño de la deuda pública y la inflación. La deuda del sector público estadounidense se ha disparado durante la pandemia a más del 110% del PIB estadounidense.

Sin embargo, el consenso actual es: 1) los gobiernos no tienen otra alternativa que gastar más y aumentar sus niveles de deuda, de lo contrario no habrá recuperación después de la pandemia; y 2) no importa si los niveles de deuda aumentan porque el costo del servicio de estas deudas (intereses) es realmente bajo y, cuando se recupere el PIB, los ingresos del gobierno aumentarán, el gasto de la emergencia disminuirá y el servicio de la deuda será manejable . Según este análisis la economía puede llegar a salir de la deuda, tal como lo hizo después de la Segunda Guerra Mundial.

No hay duda que el interés neto sobre la deuda pública es históricamente muy bajo, solo un poco más del 1% del PIB anual en comparación con una tasa de crecimiento del PIB del 2-3% anual. Pero algunos estudios económicos son menos optimistas.

El Instituto Peterson sostiene que aquellos “ que creen que las tasas no subirán tienen demasiada confianza en sus propias opiniones. Las fuerzas que han contribuido a tasas más bajas son universalmente difíciles de predecir y, como se ha demostrado, un modesto cambio en las tasas producen un aumento considerable en el interés neto, esto será como parte de nuestra economía en un futuro cercano «.

Además, si el plazo de reembolso de los bonos del gobierno cae (y está cayendo), entonces el gobierno pronto entrará en el territorio de una deuda impaga lo que lo obligaría a hacer recortes en los servicios públicos, como medicare, seguridad social y en los llamados «gastos discrecionales» como educación, universidades, etc.

Puede que el debate sobre si la austeridad no esté en la agenda por el momento pero no hay que equivocarse sigue estando en todas las estimaciones de los economistas neoliberales.

Ahora, por supuesto, que los exponentes de la Teoría Monetaria Moderna (TMM) han rechazado la sugerencia que el gobierno dejará de tener déficits presupuestarios. Los partidarios de MMT argumentan que Biden puede y debe tener déficits presupuestarios permanentes hasta que se alcance el pleno empleo. Para estos economistas no sería necesario financiar estos déficits emitiendo más bonos gubernamentales debido a que el gobierno controla la unidad de cuenta, el dólar; según ellos la Reserva Federal puede simplemente «imprimir» dólares para financiar los déficits.

He discutido en detalle los errores de esta argumentación. Pero ahora la preocupación clave para todo el mundo es si el gasto público, independientemente de cómo se financie, puede lograr que aumente la inversión y el empleo.

Bueno, los análisis que hacen los economistas de la TMM no consideran un factor central: las decisiones sobre inversiones y empleos que toma el sector capitalista. Y esto es muy importante porque en Estados Unidos la mayor parte de la inversión y el empleo permanecen bajo el control de los capitalistas, no del estado. Y como he argumentado anteriormente, las nuevas inversiones dependen de la rentabilidad esperada por el capital.

Permítanme repetir las palabras del economista keynesiano, Michael Pettis: “ si el gobierno gasta fondos adicionales de manera que el PIB crezca más rápido que la deuda, los políticos no tienen que preocuparse por una inflación galopante o por la acumulación de deudas. Pero si este dinero no se utiliza de manera productiva, ocurre lo contrario. Esto se debe a que crear o pedir dinero prestado no aumenta la riqueza de un país a menos que implique – directa o indirectamente- en un aumento de la inversión productiva … Si las empresas se muestran reacias a invertir no es porque el costo del capital sea alto sino porque la rentabilidad esperada es baja, entonces es poco probable que las empresas respondan … invirtiendo más «.

En una gran recesión, las empresas se desploman, el desempleo aumenta y la inversión en medios de producción se detiene. Las ganancias totales caen, pero se crean las condiciones para que aumente la tasa de ganancia porque los costos caen y entonces los fuertes devoran a los débiles.

Joseph Schumpeter, de la escuela austriaca, llamó a esto ‘destrucción creativa’. Fue Marx, quien argumentó las razones porque las recesiones proporcionan un entorno favorable para obtener una mayor rentabilidad y expansión.

La recesión pandémica de 2020 coincide con la de la década de 1930, por lo que eventualmente debería proporcionar un impulso a la rentabilidad. Pero, nunca debemos olvidar que hizo falta una guerra mundial para poner fin a la Gran Depresión de los años treinta.

Y si la Fed continúa invirtiendo crédito en las empresas para apuntalar a los ‘zombis’ a expensas de la inversión productiva, entonces la economía de los EEUU simplemente volverá a ser una economía de baja inversión y bajo crecimiento salarial.

Y si se produjera una gran desilusión en las políticas de Biden, se estaría sentando las bases políticas para el regreso de algo como el trumpismo, que según Donald está «apenas comenzando».

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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