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Caravana de migrantes hondureños en Guatemala «El sistema de asilo de Latinoamérica está quebrado»

Por Eliana Gilet –

Durante el 2020, los Gobiernos de varios países apelaron al cierre masivo de fronteras, aumentando la represión de los movimientos migratorios, tan característicos de la región americana como la desigualdad social. Cómo esto arrastró al vacío a su sistema asilar que antes fue modelo de tolerancia, explica una red trasnacional de investigadores.

Mediante una red de 70 investigadores en 21 puntos del continente, el Colectivo Inmovilidad en las Américas organizó a partir de marzo de 2020 un proyecto en común para analizar cómo la pandemia ocasionada por el nuevo coronavirus impactaría en la movilidad de las personas en el continente.

Lanzaron también la campaña Abrazamos a quienes caminan, por medio de distintos hashtags en redes sociales como #MéxicoEsElMuro, #GuatemalaEsElMuro y #MigrarNoEsUnDelito.

En diálogo con Sputnik, Soledad Álvarez Velazco, investigadora posdoctoral en la Universidad de Houston, Texas (Estados Unidos) y una de las coordinadoras del proyecto mencionado, explicó que su interés fue «mapear la conflictividad en torno a las movilidades y el control ejercido por los Estados y en ese sentido, atender cómo por la pandemia se ha exacerbado el control y reducido la protección a la población migrante y refugiada de todos los países», explicó.

La represión como política común

Álvarez Velazco explicó a Sputnik que el mapeo realizado desde marzo de 2020 se realizó en dos escalas, una local, en que los equipos de los 21 nodos de investigación a lo largo del continente americano conjuntó información de las coberturas de los movimientos migratorios que fue haciendo la prensa local, «de a pie», según catalogó la fuente; también recabaron los testimonios de 65 personas que estaban en alguna de las etapas del proceso migratorio cuando sobrevino el cierre pandémico.

Además, el equipo realizó un mapeo de la situación a escala trasnacional, buscando identificar cuáles eran las circunstancias comunes a las diversas realidades nacionales que cada nodo de investigación relevaba.

«Una de las situaciones de alerta que más nos preocupa es el cierre deliberado de fronteras como única medida continental tomada en conjunto para contener supuestamente al virus, pero que ha causado situaciones de confinamiento en condiciones inhumanas, espacio de sacrificio humanos», dijo la investigadora a este medio.

Comentó que las zonas fronterizas siempre han sido sitios difíciles y violentos, pero señaló que han identificado al menos cinco de éstas en el continente en las que se han creado concentraciones de personas en tránsito, que están confinadas en extrema precariedad:

Una frontera más al sur

Resulta relevante resaltar cómo en esa lista no figura la frontera entre México y Guatemala, que protagonizó las escenas dónde las primeras Caravanas migrantes que transitaron el país desde marzo de 2018 fueron encontrando el muro militarizado, encargado a la entonces recién creada Guardia Nacional.

Sin embargo, tras el 2018 un año marcado por el retorno de las migraciones masivas como México no veía desde que el Programa Frontera Sur se había puesto en marcha en el año 2014, promovido por la administración de Barack Obama en Estados Unidos.
Ese programa se apoyó en la Marina armada de México lo que llevó a la militarización de la ruta migratoria, así como el uso de empresas privadas de seguridad que fueron dispuestas a lo largo de las vías del Tren apodado La Bestia, que recorre México de norte a sur y que durante décadas había sido usado por miles de personas para viajar, trepados al techo, por el extenso territorio mexicano.

El despliegue de la Guardia Nacional en la frontera sur mexicana que hizo la administración de Andrés Manuel López Obrador, vino acompañado de que el vecino del sur, Guatemala, aceptara firmar un acuerdo de tercer país seguro con Estados Unidos, para ser quien retuviese a los solicitantes de asilo que pedían en el país del norte protección internacional.

¿Qué significa el término «tercer país seguro»?

«Este fenómeno se da de manera muy sutil a partir de los años 1990, cuando la frontera de Estados Unidos comienza a descender a México, que con el tiempo se volvió una frontera vertical, y ha seguido bajando hasta Centroamérica», dijo la fuente.

Guatemala es parte del llamado C4, un tratado migratorio de los cuatro países centroamericanos que garantiza el libre tránsito a sus connacionales dentro de la región; sin embargo, las rescenas represivas de la más reciente caravana migrante —que entró en Guatemala en la tercera semana de enero de 2021— evidencian cómo ese derecho ganado se ha perdido en la práctica, bajo el argumento de las restricciones impuestas por el nuevo Coronavirus.

Al aceptar este proceso, Guatemala permitió que Estados Unidos le «externalice la aplicación del sistema de asilo a un tercer país, que se vuelve su antesala, la sala de espera para que la gente haga la tramitología. Eso mismo hace México sin decirlo abiertamente», apuntó Álvarez.
Esto implica, además, que el país brinda a la autoridad policial migratoria norteamericana, la Border Patrol, potestad para accionar en territorio guatemalteco, de la misma forma que lo hizo cuando reprimió a la caravana migrante que llegó a Tijuana, a fines de noviembre de 2018, en territorio mexicano.

«El otro punto en juego en esto es que el sistema de asilo y refugio está quebrado. Una región que fue modelo en su comprensión amplia, hoy recibe con miles de tropas a la población en necesidad de protección internacional», concluyó la coordinadora del Colectivo Inmovilidad en las Américas.

Fuente: sputniknews.com
Imagen NU.

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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