Vacuna gratuita para todos

Por: Miguel Ángel Sandoval

“Fue necesario que el Estado actuara donde el mercado había fracasado”.’

El título no es nada retórico. Es lo que corresponde a la visión de un Estado que tiene en su Constitución el bien común como punto central de su responsabilidad. Es la visión social del Estado, nos guste o no. Y ello es algo que se había perdido desde hace muchos años con la idea de achicar, disminuir, desconcentrar o eliminar el Estado, para que el mercado hiciera su función en el medio social.

Solo de algo se olvidaron quienes pregonaban tales ideas, el mercado no tiene ni por asomo función social. Para poner un ejemplo, en el tema de la vacuna, para los impulsores del libre mercado la idea es bien sencilla; que varias empresas compitan y que el mercado establezca los precios y quien tenga la plata pues que se vacune, y quien no tenga… ¿qué haría? Las respuestas nos las dio la pandemia a nivel mundial: fue necesario que el Estado saliera de su modorra y se pusiera al frente en donde el mercado había fracasado y la salud era una emergencia absoluta.

En la actualidad lo que debemos exigir como sociedad es la compra inmediata de la vacuna, que para ello hay recursos. Quizás exigir que sea la vacuna menos cara y con menos contraindicaciones, no la que quieran los monopolios de la medicina en nuestro país, que sabemos quiénes son. Pero para eso el Gobierno tiene que ser mucho más transparente, dar la información sin cuentagotas, pues no es un secreto nacional o de seguridad el proceso de compra de la vacuna.

Lo otro que es importante plantear como sociedad, es que se trata de una verdadera cruzada nacional, en donde está en juego la salud de unos 17 millones de guatemaltecos. Por ello, la vacunación se tiene que abordar con criterios de emergencia nacional, con participación de quien pueda aportar algo. Es necesario saber que solo el Ministerio de Salud no tiene la capacidad de vacunar con celeridad a toda esta población. En este caso no es mala voluntad, es la realidad. Son muchos años de abandono de la estructura de salud, pero también de una visión nacional, de país, solidaria. El individualismo no resuelve la crisis generada por la pandemia.

Debido a ello es que, como medidas emergentes, todas las municipalidades deben estar comprometidas en este esfuerzo gigantesco. Las iglesias, las universidades, los Rotarios, los Leones, pueden participar y deben participar. Todos son indispensables. Nadie sobra. Incluso la red de hospitales privados debe ponerse al servicio de esta emergencia. La Cruz Roja puede asumir un rol de importancia en esta cruzada nacional. Insisto, la tarea le queda grande al Ministerio de Salud. Y la vacunación no puede hacerse en los tiempos nacionales, menos en los tiempos de la burocracia de ese Ministerio. Urge.

Fuente ElPeriodico

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