¿Podrán EU y Gran Bretaña, con Japón y Europa, frenar a China en 5 años?

Alfredo Jalife-Rahme

Ess mentalmente sano estar dialécticamente al tanto de lo que piensa la audible contraparte de China y Rusia. En fechas recientes, los dos principales portavoces del decadente globalismo anglosajón, The Economist y The Financial Times, exponen el ascenso irresistible de China en medio de la catatonia, para no decir catástrofe, de Estados Unidos (EU) y Gran Bretaña (GB).

En mi reciente libro Guerra multidimensional entre EU y China (https://amzn.to/2WyNJ9k), exteriorizo las tendencias multifactoriales y exponenciales que favorecen a China –con la salvedad de la superioridad militar/nuclear del Pentágono y la hegemonía del dólar de EU–.

Ryosuke Harada (RH), ejecutivo de la agencia nipona Nikkei, aborda angustiado «el ascenso creciente de China en un mundo inestable» y exhorta a «Japón (sic) y a Europa (sic) a sumarse para estabilizar el orden global». RH aduce que“las ambiciones de China determinarán (sic) el estado del mundo. ( Financial Times, 15/12/20)”.

¿Tan difícil será para que RH no se percate de que su «orden global» neoliberal, basado en los instrumentos de dominio anglosajón, ha fenecido en las esferas política, económica y cultural, no se diga científica con el azorante liderazgo chino en la Cuarta Revolución Industrial? No es nada personal, pero, ¿Japón y Europa, dos entidades sumamente respetables, tendrán la voluntad y la resiliencia de seguir los pasos hacia el precipicio de la decadencia anglosajona de EU y GB?

Es cierto que el «flagelo del coronavirus expuso la debilidad (sic) del capitalismo y la democracia (sic) en todo el mundo», como sustenta RH –mas ahora con la nueva mutación de la «cepa británica» del Covid-19, como la califica Sputnik–, pero no se puede soslayar que la epidemiología anglosajona noratlántica, con su cohorte de charlatanes globalizados y busatilizados, resultó un cataclismo, cuando «Occidente» ya venía tocado de muerte antes de la ominosa pandemia que sólo aceleró las tendencias que se condensaron desde la grave crisis financiera de Obama en 2008. Ya pasaron 12 años desde entonces…

RH no aporta nada nuevo sobre la desi-gualdad insultante de la plutocracia/tecnobancocracia de Wall Street y atribuye simplonamente el despegue chino a su «contención de la pandemia mediante su tecnología y su régimen autoritario», y juzga que «no es difícil (sic) imaginar que en 5 (sic) años las ambiciones de China y su progreso tecnológico, particularmente al mitigar el cambio climático, determinará el estado del mundo».

RH se atraganta toda la secuencia de eventos y sus tendencias triunfales desde que ingresó China a la OMC en 2001, es decir, durante una generación, para no decir desde 1978, con Deng Xiaoping: hace más de dos generaciones, y no desde el brote del C-19 a finales de 2019: los BRICS, el banco AIIB, la «asociación estratégica» con Rusia, el proyecto autárquico «China 2025», las tres Rutas de la Seda, el 15-RCEP (que incorporó creativamente a Japón y Sudcorea), las mayores reservas de dólares y oro, la máxima tenencia foránea de bonos del Tesoro de EU, sus hazañas tecnológicas –desde el 5G/6G, pasando por sus asombrosos alunizajes hasta su “supercomputadora cuántica (proyecto iniciado hace 20 años)–, etcétera. (https://bit.ly/3rlzTpa).

Ni Obama, con su «pivote contra China» y su desquiciante mercantilismo de la fracasada Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés); ni Trump con sus asfixiantes cuan inoperantes sanciones pudieron frenar a China ni a Rusia. RH sufre dos graves defectos ultrareduccionistas carentes de multidimensionalidad geoestratégica: se empecina en promover los tratados mercantiles caducos del globalis-mo, que benefician a Japón más que a Europa, cuando el planeta viró ya a la desglobalización, y no toma en cuenta a Rusia, a la que ni cita.

¿Puede resucitar el añejo «orden global neoliberal» sin Rusia, y sólo con el «estímulo» de Japón y Europa que han empezado a girar en consecuencia hacia China? A mi juicio, sin el paraguas militarnuclear/hipersónico de Rusia, hace mucho que EU, con Obama/Hillary o Trump y hasta con Biden, ya hubiera aniquilado a Pekín.

www.alfredojalife.com

La Jornada

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