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La corrupción y la izquierda o la derecha

Autor: Jairo Alarcón Rodas

Algunos piensan que la corrupción nada tiene que ver con las ideologías, que tanto pueden serlo aquellos que asuman ser de izquierda o de derecha. Tal punto de vista separa el accionar humano de la concepción política o ideológica en la que se ubiquen las personas y a las que puedan pertenecer, lo cual es hasta cierto punto incorrecto e inapropiado.

Dicho planteamiento deja entrever que cualquier ser humano es corrupto, si le dan la oportunidad. De ahí que el liberalismo haga propia la expresión de John Acton que dice, el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. Es decir que al final de cuentas, todos pueden corromperse.

El accionar humano es producto de la racionalidad o de impulsos instintivos o emotivos. De ahí que muchas acciones sean espontáneas, es decir, son realizadas sin que medie la razón y otras, reflexivas, con el concurso de la razón. El acto de robar, solo en el caso de la cleptomanía ocurre sin que medie la razón, mientras que el que roba sistemáticamente las arcas del Estado, actúa con premeditación.

Así, por ejemplo, las acciones programadas no requieren ser pensadas para su ejecución, mientras que hay otras que si lo exigen. Tener un plan de vida demanda la reflexión intelectiva. Sin embargo, hay momentos donde la racionalidad se ve instrumentalizada por las emociones a partir de apetencias personales y egoístas, es lo que se denomina, racionalidad instrumental.

Abstraer al ser humano de su pensamiento es aniquilar su naturaleza. El ser humano acciona porque piensa, aunque muchas veces sus acciones las realice sin pensar. La construcción de su pensamiento quizás sea errónea y, en consecuencia, su intencionalidad está subordinada a bajas pasiones, intereses egoístas y deseos espurios. Pero, con seguridad, el humano es lo que piensa realmente.

El corrupto evidencia sus verdaderas intenciones al momento de efectuar sus fechorías y estas son producto de la interpretación que tiene sobre las cosas. Es decir, de su pensamiento, ideología inclinación política y valores, por lo que señalar que no existe relación entre lo que es ser de izquierda o de derecha en los actos de corrupción, es emitir un juicio precipitado, sin un análisis crítico al respecto. La pregunta que surge es ¿qué valores, dentro de la izquierda y la derecha, son susceptibles de incurrir en actos de corrupción?

El ser humano no es un ser preestablecido, de naturaleza ya acabada, por el contrario, es el resultado de lo que se le enseña y aprende a ser. Es decir, de lo que asimila en sociedad, por lo que, según sea la circunstancia en la que viva, su extracción de clase e inclinaciones personales así será su pensamiento y desde luego sus valores. Pudiendo ser modificables, hasta cierto punto, en función de la aprehensión gradual de la realidad, a partir del ejercicio del pensamiento crítico.

La construcción del pensamiento, que da lugar a los valores, depende de la interpretación que se tenga de la realidad tanto física como social. Inicialmente la realidad puede ser interpretada desde dos puntos de vista, uno el idealista y otro el materialista. Visiones de la realidad que son opuestas, que derivan pensamientos distintos sobre las cosas y desde luego criterios diferentes.

La interpretación idealista ve por fondo de la realidad, fuerzas espirituales, potencias ideales en las cosas, por lo que, para ellos, existe un mundo supra terreno del cual se origina este y del cual no es posible obtener una explicación racional. En cambio, el materialismo considera que la realidad es una, material, objetiva y dialéctica, por lo que no hay cabida para otra cosa.

El idealismo acepta la idea de dios, lo que determina que los actos humanos se deban subordinar a esa autoridad. En cambio, para el materialismo no tiene cabida, ya que todo es responsabilidad del ser humano, es este el que construye su destino. No hay otro legislador que el hombre mismo, sentenciaría el humanismo de Sartre.

La presencia de dios remite a una moral autoritaria donde los valores se centran en un ser que prescribe las acciones a seguir, en cambio, su no presencia da origen a la moral autónoma donde cada sujeto, de acuerdo con la racionalidad y criterio, es responsable de sus actos. Así, mientras la moral autoritaria requiere sumisión y entrega a preceptos preestablecidos, la autónoma construye los valores a partir del entendimiento y creer propio.

Al realizar un breve análisis antropológico-filosófico en búsqueda de la naturaleza humana, se puede resaltar que la conducta social es inherente a su accionar. No se pude separar la individualidad humana de una conducta socialmente adquirida. Mujeres y hombres se deben a la sociedad y son parte de esta.

El gregarismo de los antepasados humanos dio paso a su socialización, fue eso que, sumado a su racionalidad y nexos afectivos, los que posibilitaron que se irguieran en lo que son, homos sapiens. Por lo que la individualidad tiene nexos ineludibles con la colectividad. Hablar de la individualidad al margen de la sociedad constituye una ficción al igual que aniquilarla dentro de la colectividad.

La díada izquierda y derecha son términos que surgen y tienen su origen en la Revolución Francesa, con los delegados a la asamblea nacional de 1789, con los jacobinos por un lado y los girondinos por el otro. Los jacobinos que se situaban al lado izquierdo del parlamento perseguían causas populares mientras que los girondinos, al lado derecho, defendían el orden establecido, en este caso la aristocracia.

Pero ¿qué es en sí la derecha y la izquierda?, ¿cuál es su fundamento teórico? Básicamente se puede decir que mientras la derecha es conservadora, la izquierda es progresista. Norberto Bovio las caracteriza como la contraposición de la izquierda que es igualitaria y la derecha libertaria. La izquierda persigue causas populares mientras la derecha el predominio de la burguesía.

Sin embargo, decir que se es de izquierda o de derecha, a la mayoría de los habitantes de Guatemala les resulta confuso ya que, en el imaginario del guatemalteco, persiste la idea que estas posturas son el resultado del conflicto armado interno vivido en el país hace poco más de 36 años. Así, la derecha la entienden vagamente como aquellos que defienden la institucionalidad y la izquierda a los grupos insurrectos.

Esa es precisamente la idea que han difundido los grupos dominantes del país, señalar que los grupos de izquierda están asociados al terrorismo, que pretenden violentar las instituciones del país, por lo que resultan ser nocivos; y la derecha, en cambio, al defender la propiedad privada y las garantías individuales, beneficioso. El control de los medios de comunicación, como lo plantea Chomsky, les otorga a los sectores dominantes, el poder dirigir la opinión de acuerdo con sus intereses.

Los pensadores de derecha, decía Simone de Beauvoir, consideraban que el hombre es un animal maléfico y estúpido. En consecuencia, todos los seres humanos son susceptibles de ser corrompidos dada su naturaleza y, en consecuencia, hay que ponerle límites. Eh ahí la importancia que para el capitalismo tienen los controles y la seguridad. La izquierda, en cambio, persigue la igualdad social, la solidaridad, el progreso, el secularismo, el derecho de autodeterminación, el apoyo a los más débiles y la justicia social.

La izquierda, al perseguir causas populares, se identifica con el colectivismo, la derecha, por el contrario, con el individualismo. Tras la muerte de Jorge Federico Hegel surgieron dos corrientes a partir de su pensamiento, una que se denominó la izquierda y la otra, derecha hegeliana, fundamentalmente se diferenciaban porque la derecha hegeliana admitía la presencia de dios en su planteamiento dialéctico y mantenían una postura políticamente conservadora, mientras que la izquierda no lo admitía, confiaban en la dialéctica a la realidad presente, entendiéndola como un momento superable por una racionalidad mejor.

En la actualidad el espectro entre izquierdas y derechas se ha ampliado, hasta el criterio de surgir el centro. Ahora hay izquierdistas que creen en dios y derechistas que no; izquierdistas que persiguen causas individuales y derechistas que se inclinan por consignas populares. Han modificado sus consignas atendiendo a aspectos interpretativos de la realidad social, sin embargo, mantienen rasgos esenciales de su pasado.

La corrupción se cierne en países como Guatemala, se nutre de la ignorancia y el egoísmo. Sayed y Bruce la definen como el mal uso gubernamental del poder para conseguir una ventaja ilegítima, generalmente secreta y privada. En cambio, Krutolog señala, que es el delito que consiste en el uso directo, por parte de un funcionario, de los derechos que se le otorga por su cargo, para el propósito de enriquecimiento personal. De ahí que sean en las inclinaciones individualistas, para las que el otro no tiene importancia y el fin justifica los medios donde la corrupción se hace presente.

Una persona corrupta no nace así, se pervierte a partir de la valorización que tenga del mundo y de los seres humanos, de su concepción de la realidad y de la sociedad. Por lo que ser de izquierda y derecha influyen en un accionar determinado sea este probo o delictivo.

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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