La dialéctica de los amos del poder

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Por: Jorge Santa Cruz

La más importante victoria de los amos del poder global hasta el momento no ha sido política, económica, financiera o militar; consiste —simple y llanamente— en haber robado a personas y pueblos la capacidad de pensar críticamente.

Para ello se han valido, eso sí, de la política, la economía, las finanzas, los programas educativos forzosos, la concentración de la investigación científica, el control de los medios de comunicación y de las nuevas tecnologías de la comunicación.

Richard Paul, del Centro para el Pensamiento Crítico, y Linda Elder, de la Fundación para el Pensamiento Crítico, definen al pensamiento crítico como «ese modo de pensar —sobre cualquier tema, contenido o problema— en el cual el pensante mejora la calidad de su pensamiento al apoderarse de las estructuras inherentes del acto de pensar y al someterlas a estándares intelectuales». (1)

La estrategia teledirigida de los amos del poder ha logrado exactamente lo contrario: que cada vez más personas pierdan el control de sus estructuras de pensamiento y las entreguen a las élites.

El pensamiento, por supuesto, es una actividad humana. El acto de pensar, sin embargo, no implica que se haga bien de manera automática. La investigadora María del Pilar Rodríguez y Díaz lo expone así:

… se considera al pensamiento como la actividad y la creación de la mente de todo aquello que es traído a existencia mediante la actividad del intelecto. Abarca todos los productos que la mente puede generar, incluyendo las actividades racionales del intelecto o las abstracciones de la imaginación. Todo lo que es de naturaleza mental, se considera pensamiento: producciones abstractas, racionales, creativas, artísticas, etcétera.

Este proceso está imbricado con lo que ocurre en la experiencia cuando el sujeto se enfrenta a un problema, lo conoce y lo resuelve. En consonancia con Robert Stemberg, esto implica la habilidad para adaptarse al ambiente o para modificarlo, o buscar y crear nuevos ambientes.

El pensamiento implica una actividad global del sistema cognitivo con intervención de los procesos de memoria, de atención, de comprensión y de aprendizaje entre otros. El pensamiento es una experiencia interna e intrasubjetiva. Y tiene una serie de características particulares que lo diferencian de otros procesos, como por ejemplo que no necesita de la presencia de las cosas para que éstas existan, y no sigue propiamente una línea recta sino opera con avances, paradas, rodeos y hasta retrocesos.

Algunos estudiosos del tema han destacado como operaciones racionales la deducción y la inducción, el análisis, el pensamiento que trabaja con la síntesis, la comparación, la generalización, el pensamiento creativo y el pensamiento crítico, estos últimos del más alto nivel. (2)

El pensamiento crítico, por lo tanto, es el que se enfrenta a un problema, lo conoce y lo resuelve. Regresemos con la maestra Rodríguez y Díaz:

Para pensar bien necesitamos conocimientos; así, el mejor combustible para el desarrollo del pensamiento son los propios conocimientos: cuantos más conceptos se aprenden, cuantas más palabras se usan, cuantas más bases teóricas se integran, más y mejor se piensa.

El pensamiento, hemos afirmado, es un proceso que en cuanto más se ejercita, más se desarrolla; puede enfrentar el contraste, el debate, la confrontación y el choque con la realidad y descubrir sus deficiencias. Cuando se detiene y no se usa, se desmotiva, pierde concentración, agilidad de asociaciones, de conexiones, de capacidad de problematizar, de imaginar hipótesis, de crear provocaciones intelectuales… (3)

Por lo tanto, pensamiento crítico no es consumidor de conocimiento, sino constructor de conocimiento. El pensador crítico revisa, confronta, analiza, debate, compara, evalúa y… ¡toma decisiones!

Las personas que carecen de un pensamiento crítico se conforman con recibir y aceptar lo que dicen los libros, los profesores, los medios de comunicación, los políticos, las instituciones públicas y privadas, así como los organismos multilaterales (mundialistas). No revisan, no confrontan, no analizan, no debaten, no comparan, no evalúan, no hacen proyecciones lógicas…

Los especialistas en el control de las masas (así les llaman a los grupos humanos) saben cómo provocar y controlar la pasividad acrítica de las personas. Sus principales instrumentos de control son los siguientes:

Disfuncionalidad familiar (pues limita las primeras oportunidades de aprender a pensar bien).
Programas educativos deficientes (de los que egresan ciudadanos con insuficientes estructuras de pensamiento, incompetentes y sumisos).
Autoridades educativas y docentes sin preparación e irresponsables (agentes del caos).
Censura periodística (ocultamiento de noticias trascendentes).
Distorsión de la información (difusión sesgada de medias verdades).
Aturdimiento informativo (divulgación continua de noticias carentes de trascendencia).
Manejo de distractores (noticias verdaderas o falsas que ocultan alguna negligencia o acto criminal).
Compra de voluntades (sobornos a empresas informativas y periodistas).
Amenazas y atentados contra periodistas y empresas informativas (por parte de poderes establecidos o criminales).
Vulgaridad mediática y artística (radio, televisión, música, libros, revistas, teatro, cine, contenidos en internet…).
Miedo social (cuando se provoca y/o se puede dosificar y controlar).
Vigilancia física y… electrónica (mediante los metadatos).

Pedro Baños Bajo, coronel del Ejército español de tierra (Diplomado de Estado Mayor en situación de reserva) y exjefe de Contrainteligencia y Seguridad del Ejército Europeo en Estrasburgo, declaró al periódico español El Mundo que «Pensar se está convirtiendo en un verdadero acto subversivo». Leamos las razones que tiene para afirmarlo:

Las sociedades cada vez están más narcotizadas, más adormecidas, incluso ante los hechos más execrables que en el plano internacional se conozcan de nuestros dirigentes. Parece que ya no somos capaces de alzar la voz, o por lo menos no con la suficiente energía. Y uno de los instrumentos principales para conseguir eso es el entretenimiento. Vemos que cada vez hay más gente a la que, lamentablemente, hay que tener entretenida porque no va a encontrar un trabajo digno en el que pueda desarrollarse plenamente como persona. Y obviamente, para que no se desate una revolución social, hay que tenerla entretenida. (4)

Baños Bajo (autor de Así se domina el mundo y de El dominio mundial) fue entrevistado por El Mundo acerca de su tercera obra, titulada El dominio mental. La Geopolítica de la mente.

En esas declaraciones, aseguró que la dominación psicológica tiene, sí, fines políticos, pero también económicos (los de las grandes trasnacionales digitales).

Para poder manipularnos, para influir sobre nuestras mentes y nuestras emociones, primero deben de conocernos bien. ¿Cómo lo consiguen?

P. Para dominarnos, para manipular completamente nuestra mente y dirigirnos en la dirección que quieran -algo que consiguen todos los días- lo primero es saber todo de nosotros. Y ahí es donde entra en juego la vigilancia, tanto la vigilancia física (que hoy en día es la que menos importancia tiene) como la vigilancia electrónica, la vigilancia digital, que es la trascendente hoy en día. Nosotros mismos aportamos constantemente una enorme cantidad de información, tanto a través de los datos como de los metadatos, lo que permite establecer un perfil absolutamente perfecto sobre nosotros. Nos quedaríamos sorprendidos de lo que pueden llegar a conocer sobre nuestra propia vida, conocen cosas que incluso ni nuestros familiares o amigos más cercanos conocen.

R. ¿Cada vez que metemos en casa un aparato ‘smart’, como por ejemplo un horno o una cafetera, estamos sin saberlo dando información sobre nosotros mismos?

P. Por supuesto. La palabra smart significa siempre espía, significa que están obteniendo datos sobre nosotros. Desde las horas que estamos en nuestro domicilio, cuando utilizamos ese electrodoméstico, cuando usamos la televisión… Cuando por ejemplo vemos en televisión películas o series a través de plataformas digitales como Netflix o HBO, estamos ofreciendo muchísima información sobre nosotros. Nosotros vemos la película, pero la película o la serie nos ve a nosotros. Y de ese modo saben nuestros gustos, el tiempo que pasamos viéndola, si repetimos sobre esa misma afinidad… Y por eso saben lo que nos tienen que recomendar para mantenernos el mayor tiempo posible enganchados a esas plataformas. Y sucede exactamente igual con cualquier aparato que esté conectado a internet, a través de él estamos aportando información. (5)

En esto, como ya lo vimos, juegan un papel fundamental los controles políticos, económicos, financieros, educativos, científicos, militares y mediáticos. La gestión de la pandemia de Covid-19 lo confirma.

El haber robado a personas y pueblos la capacidad de pensar críticamente, a la que —en efecto— han convertido en un delito, permite a los amos del poder dar a conocer algunas de sus iniciativas, disfrazadas —por ejemplo— de previsiones hechas por personas representativas.

Tal es el caso de Ceri Parker, quien el 15 de febrero de 2017, publicó en la página electrónica del Foro Económico Mundial (World Economic Forum) un material titulado «Ocho predicciones para el mundo en 2030».

Expertos de los Consejos Mundiales Futuros del Foro Económico Mundial estimaron muy probable el fin de la propiedad privada y del modelo geopolítico unipolar.

Por razones de espacio sólo citaremos dos de esos ocho pronósticos, el uno y el tres:

1.- Todos los productos se habrán convertido en servicios

«Nada me pertenece. No tengo coche. No soy dueña de mi casa. No poseo electrodomésticos ni ropa», escribe la parlamentaria danesa Ida Auken. En la ciudad de 2030, las compras son un recuerdo lejano; sus habitantes han encontrado la solución de la energía limpia y toman prestado lo que necesitan a pedido. […]

3.- El dominio de Estados Unidos ha terminado. En su lugar tendremos un puñado de potenciales mundiales

Robert Muggah, director de Investigación del Instituto Igarapé, predice que no habrá una sola potencia mundial, sino un puñado de países —entre los que se destacan Estados Unidos, Rusia, China, Alemania, India y Japón— que presentarán tendencias semiimperiales. Sin embargo, al mismo tiempo, el papel del Estado se ve amenazado por otras tendencias, que incluyen el crecimiento de las ciudades. (6)

El pensamiento acrítico provoca desde pasividad hasta fatalismo. Ambos convienen a las cúpulas globales porque empujan a personas y sociedades a aceptar lo que aparentemente es inevitable.

El robo de la capacidad de pensar críticamente podría convertir en breve a los seres humanos en esclavos de ese gobierno mundial por el que tanto han trabajado las cúpulas desde hace veinte siglos.

(Continuará)

Jorge Santa Cruz

Jorge Santa Cruz: Periodista mexicano.
Fuentes consultadas:

(1) Paul Richard y Linda Elder. “La mini-guía para el pensamiento crítico. Conceptos y herramientas”. Fundación para el Pensamiento Crítico. (Publicado en 2003), p. 2. Consultado en https://www.criticalthinking.org/resources/PDF/SP-ConceptsandTools.pdf

(2) María del PIlar Rodríguez y Díaz. Pensamiento crítico y aprendizaje. Una competencia de alto nivel en la educación básica. (México: LIMUSA, 2011), p. 13.

(3) Íbid., p. 16.

(4) Irene Hdez. Velasco. “Pedro Baños: ‘Se tiene a la gente entretenida para que no se desate una revolución’”. El Mundo. (1 de noviembre de 2020). Consultado en https://www.elmundo.es/papel/historias/2020/10/31/5f9af50121efa0ee6b8b45e2.html

(5) Íbid.

(6) Ceri Parker. “Ocho predicciones para el mundo en 2030”. Foro Económico Mundial. (15 de febrero de 2017). Consultado en https://es.weforum.org/agenda/2017/02/ocho-predicciones-para-el-mundo-en-2030
La fuente original de este artículo es Globalización

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