Incertidumbre e infortunios

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Autor: Jairo Alarcón Rodas

Parte III

No obstante que la existencia humana, ineludiblemente se inscribe en sociedad, es motivada por la búsqueda incesante de satisfactores individuales. Es decir que cada individuo busca pasar de un estado de insatisfacción a otro de satisfacción, lo que constituye una inquietud personal. Todo individuo pretende el disfrute de una existencia plena, persigue su bienestar. No obstante que algunos lo logran a expensas de la prosperidad y desdicha de otros, pervirtiendo con ello la convivencia social.

Desde los albores de la humanidad, en sus mismas raíces históricas, se lleva dentro el germen de la discordia y la violencia, como contradicción que da movimiento a la historia. Todo es producto de la guerra decía Heráclito, eso es lo que genera el cambio. Millones de personas desafortunadas, han sufrido en carne propia las adversidades de una existencia fatal, a causa de las desigualdades que impone la acumulación desmedida de la riqueza. Como consecuencia, los infortunios de unos, se convierten en privilegios para otros.

Sin embargo, hay personas que tienen más certeza en la cristalización de su futuro, que se traduce en seguridad para sus vidas, que otras. Las proyecciones que el sistema impone, condena a la miseria a muchos y con ello, a sus familias. En tal sentido que, para los sectores mayoritarios, se les hace muy difícil el establecimiento de una existencia decorosa y digna, dada la resistencia que les impone su circunstancia.

Existe cierto determinismo existencial que propicia las asimetrías en el mundo y del cual es difícil escapar. En la reciente historia de la humanidad abundan ejemplos de ello, como es el caso de lo ocurrido en el año 1984 en Etiopía donde una hambruna, causada por una sequía, mató a poco más de un millón de personas. Las proyecciones indicaron que 6 millones de etíopes corrieron el riesgo de morir de hambre y que hasta 15 millones estuvieron en peligro.

La mala administración de las naciones propicia que los riesgos sean mayores. La historia se ha repetido en distintos países del planeta en los que África, Asia, América y Oceanía han sido los continentes más lastimados. Países con alto grado de vulnerabilidad, aumenta el riesgo para sus habitantes y con ello, el sufrimiento de toda una serie de calamidades e infortunios. Lo cual se podría evitar con la prevención de las autoridades gubernamentales.

La incertidumbre e infortunios podrían atenuarse, limitarse racionalmente, si, en las acciones humanas, dejara de prevalecer el egoísmo individualista y con ello los excesos, y se pensara en lo humano como un todo, que necesariamente requiere de la suma cohesionada de las individualidades para existir, lo que conlleva desde luego el cuidado del ecosistema, su uso y disfrute racional.

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