Voces Rojas

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Stephanie Arana

Te has preguntado alguna vez ¿qué sentirán los cuerpos menstruantes o qué desafíos se nos presentan cuando estamos menstruando?
En una sociedad como la guatemalteca, siendo tan retrograda, conservadora y machista, el hablar de la “menstruación” en la mayoría de comunidades y hogares guatemaltecos, es un tema tabú, que tiene como consecuencia que muchas de nosotras (con cuerpos menstruantes) pasemos solas, con dudas y miedo, muchas de nuestras etapas en el transcurso de nuestro crecimiento y formación.

Según datos de la UNESCO y varios estudios, en particular de la Universidad Oxford de Ghana demuestra que el 95% de las niñas afirman faltar a clase cuando menstrúan y otro estudio realizado en Etiopía establece que el 39% de las niñas atribuyen sus malos resultados escolares a esta misma causa, demostrando que las niñas no tienen idea de lo que les está pasando en sus cuerpos y menos cuando tienen su primera menstruación, dando como resultado, efectos negativos no solo en su educación, sino también en su desarrollo físico-emocional, y en su autoestima.

Probablemente te estés preguntando, pero ¿por qué vivirían con dudas? A diferencia de los hombres, a la mayoría de nosotras (con cuerpos menstruantes) no nos dejan experimentar sobre nuestros cuerpos porque se nos enseña que el tocarnos, el tener curiosidad o una vida sexual activa es pecado, según la religión y va en contra de la moral, según la sociedad. No siendo suficiente prohibirnos experimentar y conocer libremente un cuerpo que nos es propio, nos llenan de dudas, sobre si nuestros cuerpos son “aceptables” para un canon de belleza establecido por una sociedad dirigida por hombres.

Y ¿por qué vivirían con miedo? En muchos casos (incluyéndome) se nos enseña que “el menstruar” es algo asqueroso, impuro, secreto y vergonzoso, que no debe ser mencionado porque incomoda a los y las demás, no debiéndose notar cuando andamos menstruando y estar pendientes de no manchar de sangre nuestras ropas, pueden hacer comentarios despectivos, hirientes e incluso reírse.

Al menstruar tenemos que escuchar “sin quejarnos” comentarios como: “de qué te quejas”, “no seas llorona”, “eres una exagerada”, “ponte a barrer”, entre otras cosas. Cuando en realidad las incomodas deberíamos ser nosotras al escuchar este tipo de comentarios tan despectivos y al usar toallas sanitarias que nos irritan e incomodan, ya que es el producto de higiene más convencional que te aconsejan usar al menstruar, cuando en realidad existen diferentes productos de higiene que podemos usar, como lo son: la copa menstrual, los tapones, las esponjas menstruales, entre otras.

A continuación, te contaré sobre experiencias de diferentes personas que respaldan que lo que te cuento en este artículo, es cierto y que muchas de nosotras vivimos y sufrimos día con día:

María Cadenas, 20 años: menstrué por primera vez a los 10 años, mi menstruación me dura 7 días y mis cólicos menstruales son muy fuertes.
Considero que lo más incómodo o difícil que he vivido al menstruar, es el tener que cumplir con mi rutina o responsabilidades diarias, ya que no existe lo posibilidad de poder decir “me siento mal porque ando menstruando”, ya que en la mayoría de empresas que he trabajado, no tienen consideración con estos temas.
Owen Ruiz, 25 años: menstrué por primera vez a los 15 años, por ser un chico trans es muy incómodo ir a la sección de higiene personal y tomar toallas sanitarias u otro producto de higiene personal, ya que las personas se me quedan viendo o me dicen comentarios despectivos e hirientes. Recuerdo que la primera vez que menstrué me tomó por sorpresa y me dio miedo porque no sabía lo que estaba pasando, pero después al hablar con mi mamá y al ella explicarme que era normal menstruar, pude tranquilizarme, pero no me dijo que existían más opciones para optar en productos de higiene personal, sino que solo me habló de las toallas sanitarias.
Angi Ávila, 21 años: menstrué por primera vez a los 10 años y para mí fue algo muy raro porque era muy pequeña para mi edad, no tuve una educación sexual integral solamente una mínima explicación sobre los aparatos reproductores.

Recuerdo que la primera vez que menstrué estaba jugando sentada afuera de mi casa y cuando me levanté una niña me dijo que tenía una mancha que parecía sangre, en ese momento estaba muy confundida y llamé a mi mamá, ella me dijo que estaba muy pequeña para menstruar, que de seguro era otra cosa, que me pusiera una toalla sanitaria y me colgó, aunque realmente no sabía cómo ponerla y en mi inocencia e ignorancia la coloque al revés, pero no entré en pánico tanto como esperaba.
Bethzabe Hércules, 22 años: menstrué por primera vez a los 11 años, fue una experiencia muy incómoda y molesta.

Recuerdo que fue en el colegio, realmente me sentía muy mal y por lo mismo fui con la secretaria a comentarle como me sentía y a pedir una llamada para que me llegaran a traer, pero lo único que hizo fue darme una pastilla y me negó la llamada, paso el tiempo seguían los cólicos y me di cuenta que había manchado de sangre mi blúmer, estaba consciente que me tenía que retirar porque me podía manchar aún más y me daba miedo que me vieran manchada de sangre, volví a ir con la secretaria, me atendió de mala gana y me dio una toalla sanitaria, pero era ilógico que me la pusiera cuando ya estaba toda manchada de sangre, no fue hasta que pude hablar con la directora que me brindaron una llamada y llegaron por mí. Considero que la actitud de la secretaria del colegio fue nefasta y que deberían de estar preparados para abordar estos temas con más empatía e información.

La salud menstrual es un tema muy importante, que debe hablarse, ya que se encuentra en el día a día de muchas de nosotras, claro, ahora se tiene más información que antes, pero esta no llega a todas las comunidades del país, por eso mismo es importante que exista una educación sexual integral en los pénsum de estudios de los centros educativos y el hablar de estos temas en los hogares, ya que en muchos casos, al no encontrar información y no poder hablarlo en casa o la escuela, encontramos información errónea, confusa y contradictoria.

Si realmente analizamos y somos conscientes de todo lo que tenemos que pasar día con día, debemos cuestionarnos: ¿es realmente justo que critiquen, se burlen o menosprecien nuestros cuerpos por hacer algo que es natural? ¿Hasta cuándo lo seguiremos permitiendo y viviendo en silencio todas estas violencias? ¿Permitiremos que las nuevas generaciones crezcan sin información, con dudas y miedo, teniendo una idea errónea de lo que es “menstruar”? Yo creo que no, es momento de hablar y visibilizar la menstruación.

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