Y el perdedor es…

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Mario Rodríguez
A esta hora, 6:13 de la mañana del 4 de noviembre, el conteo favorece a Biden pero Trump tiene ventaja en estados claves que pueden darle la victoria por escaso margen, lo que llevará a una disputa judicial que alargará el asunto, antes de proclamar al futuro presidente de Estados Unidos.

Sin embargo, hay que reconocer que Trump es el ganador. A pesar del mal manejo de la pandemia, a pesar de contar con todo en contra en las encuestas y una economía que hace agua, con un clima de enfrentamiento y polarización de la sociedad gringa en la actualidad, el mandatario logró resistir y ganó con contundencia en estados claves como Pensilvania y Florida.

Otros estados claves, que aún no terminan el conteo, como Michigan, Wisconsin y Georgia–, Trump lleva la ventaja y seguramente obtendrá esos colegios electorales.
Trump se da por ganador, dijo hace poco “los resultados han sido fenomenales, y estamos listos para celebrar un éxito, ha sido un récord de participación, y hemos ganado en estados no previstos, como Florida», agrego: «Está claro que hemos ganado Georgia, y también Carolina del Norte, así como Pensilvania por una distancia tremenda, estamos ganando Michigan y Wisconsin, y no necesitamos todos».

Por su parte el candidato demócrata Joe Biden pide fe y paciencia a sus partidarios, pero el recuento de votos poco a poco le es insuficiente, si las tendencias se consolidan. Después de todo, Biden no resultó ser un contendiente de altura y su moderación frente al ala más a la izquierda del partido demócrata, lo hizo ver como un oportunista que aprovecho las circunstancias para ganar la nominación del partido, pero que no motivo al electorado con su propuesta.

Al final, sea quién sea el ganador, el mundo continuará igual o peor, dado que esto era una disputa entre las élites del poder mundial, sin que eso significará una ruptura en la orientación imperial de los Estados Unidos. Las dos visiones enfrentadas, solo difieren en las formas.

El proyecto político global de Estados Unidos se mantendrá en tres ejes: contener a sus competidores más inmediatos, China y Rusia; reestructurar la economía en dónde las finanzas continúen siendo el motor del crecimiento; e imponer su agenda económica y política al resto del mundo para mantener su hegemonía. En el centro de todo ese proyecto está la reestructuración y modernización de las fuerzas armadas y su industria militar para mantener las guerras a baja intensidad, pero haciéndolas más lucrativas.

Al final, el viejo zorro supo sobrevivir al frío mundo del estado profundo. Si gana o pierde son otros cien pesos.

Blog Catarsis
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