Deuda Pública, ya es muy grande en Guatemala.

Edi D. López S.

Estos son las semanas de mayor análisis para los interesados, del Presupuesto General de Ingresos y Gastos del gobierno, para el 2021, cuya propuesta es de casi 100 mil millones de quetzales. En principio son dos los grandes aspectos a considerar, lo primero es ¿en que se propone gastar? y lo segundo cuáles son las fuentes de financiamiento; y es sobre esto último sobre los que se hará algunas reflexiones. De entrada, es importante matizar que, lo más sano para cualquier economía, es que los gastos del país tengan como contrapartida sus ingresos fiscales; y es aquí donde las cosas ya no pintan bien para Guatemala, debido a la histórica baja carga tributaria, hay toda una cultura de no pago de impuestos, lo cual ubica al país como el que menos esfuerzo hace al respecto en toda Latinoamérica, donde el promedio de acuerdo a la CEPAL, es de 23.1%.

Las proyecciones del Ministerio de Finanzas para este año, en el contexto de la pandemia; es que la carga tributaria será menor al 10.6% del año pasado. Ante este desolador panorama, el gobierno hace una propuesta de presupuesto mayor al original de 2019; planteando financiar el mismo con más de 32 mil millones de deuda, y lo peor aún previendo que la recaudación tributaria en 2021 no se recupere. Con cada gobierno que ha asumido cada cuatro años, de este espejismo llamado democracia en el país, ha crecido la deuda; con datos del Banco de Guatemala se tiene que en 1995 la deuda interna era de 4,486.5 millones de quetzales y 2,107.1 millones de dólares; el Ministerio de Finanzas Pública indica que al cierre del ejercicio fiscal 2020, el país deberá Q174,850.2 millones que corresponde al 25.8 por ciento del Producto Interno Bruto. De este total, el 59.3 por ciento corresponde a la deuda interna y 40.7 por ciento a la deuda externa.

Varios presidentes, cuando eran candidatos, criticaban al gobierno de turno por las deudas que adquirían; pero ya en el poder hicieron lo mismo y en mayor cantidad, ha resultado en la opción más fácil que, la de comprometerse a subir la carga tributaria, ello para no entrar en conflicto con la élite económica y cumplir los compromisos de financiamiento. Varios análisis han demostrado que, para que SAT recaude más, no se necesita en principio subir impuestos, bastaría con combatir la corrupción que campea en las principales puertos y aduanas, así como evitar la elusión y evasión de impuestos; además de quitar injustificadas exoneraciones fiscales.

Retomando el tema de la deuda pública, en países como Guatemala, parece más que justificado utilizar este mecanismo para financiar gasto público que, sea de beneficio social, que se invierta efectivamente en proyectos y programas que, generen empleo, amplíen cobertura en educación y salud, combata la desnutrición; ante tanta carencia socioeconómica parece pertinente endeudarse…pero cuando se choca con la realidad; como el hecho que se contrata deuda para pagar deuda, ya es de encender las alarmas. Y lo peor aún la condenable y constante corrupción en que incurren los distintos gobiernos y sus principales funcionarios, diputados, en donde todo indica que, han retomado fuerza ante la expulsión de la Cicig, hace asumir la postura que, mientras se tenga gobernantes que, son más de lo mismo, el Presupuesto General de Gastos e Ingresos, debe ser el mínimo, no se debe aprobar uno más alto, menos aún financiándolo con más deuda que lo único que garantiza es hipotecar el futuro de las nuevas generaciones, sin percibir ningún beneficio. Ya se tiene un monto muy alto de deuda; el indicador PIB/Deuda el más utilizado para decir que, aún el país no está en situación grave es engañoso, lo demuestra el hecho que, en los años de crecimiento económico, no ha crecido proporcionalmente los ingresos fiscales. Y el reciente espectáculo de elección de la Junta Directiva del Congreso, a cambio de obras…corrupción, hace insistir que, ya no se debe seguir endeudando al país, debe parar el despilfarro.

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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