Quién vigila a la vigilante

Danilo Santos

Kozak no fue capaz de conminar a la Fiscal de perseguir a quienes debe perseguir y dejar en paz a quienes son los primeros en la historia del país de ser independientes de las mafias, los intereses políticos y las élites, y si el Secretario Adjunto de Estado Interno para Asuntos del Hemisferio Occidental, del Departamento de Estado, de los Estados Unidos, no infunde temor a la “vigilante”, habría que ver quién es el que lo hace…

El discurso de la soberanía está bien, ojalá y fuera cierto, pero creo que subyace que el Estado gringo ha protegido a la anterior fiscal Thelma Aldana, y esto no es del agrado de las camarillas guatemaltecas. También está bien que el tío Sam no nos de ordenes ni se meta en nuestros asuntos, pero no es real este arranque de dignidad. Con el resultado electoral de noviembre entre Demócratas y Republicanos, se acentuarán los matices dictatoriales en Guatemala o se atenuarán con maquillaje democrático los procesos que están en desarrollo o se han estancado maliciosamente. La elección de magistraturas para las Corte Suprema de Justicia y los ataques permanentes a la Corte de Constitucionalidad, son dos cuestiones que nos deberían ocupar seriamente.

La tutela del Estado norteamericano ha sido una constante en Guatemala, los intereses del país del norte seguirán siendo los mismos; Migración, Narcotráfico y Seguridad Nacional, su injerencia es proporcional a su fuerza económica y vocación imperialista, cualquier funcionario de éste o de otros gobiernos que quieran darse baños de dignidad frente a los norteamericanos, pues más bien hacen que se desconfíe de su puesta en escena y nos preguntemos, en el caso de la actual Fiscal, quién vigila a la vigilante, si no son quienes desde el 54 de manera desfachatada han tutelado al país, quiénes son. Caer en el facilismo y apuntar al Pacto de Corruptos es demasiado sencillo, tiene que existir algo más allá del vulgar proceder de la clase política, algo tan profundo y potente que tenga el poder de frenar un proceso serio de combate a la corrupción y la impunidad, y sí, se antoja más verosímil pensar en los titiriteros, en la compleja camorra que nadie nota pero que gestiona curules, atriles, púlpitos, cámaras empresariales, y claro, organismos de Estado clave para manejar la cosa pública.

Veremos más “sacrificados” y “verdades” entre los que no lograron escaparse de los procesos judiciales iniciados en 2015, pero no veremos más cabezas rodar en la plaza pública. Ha pasado casi un año del actual Congreso y Ejecutivo, y el Estado solo se ha vuelto más opaco, incluso han sabido aprovechar la crisis del Covid19 para distraernos. En el caso de la Fiscal, lleva más tiempo, y su silencio y acartonamiento ha sido la estrategia perfecta para no ser cuestionada en su actuar complaciente con el statu quo.

No se lo dice Kozak señora Fiscal, se lo dicen los muertos de la corrupción y la impunidad en Guatemala, apoye la lucha contra la impunidad y deje de perseguir a los que se juegan el pellejo por tener un país decente y civilizado.

Danilo Santos
dalekos.santos@gmail.com

Politólogo a contrapelo, aprendiz de las letras, la ternura y lo imposible. Chimalteco de nacimiento, barrioporteño de crianza. Desde hace veintiocho años se dedica a las causas indígenas, campesinas, populares y de defensa de los derechos humanos. Firme creyente de que otra Guatemala es posible.

Fuente La Hora

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