Espejitos y maquillaje: De la vuelta a la «normalidad y al consumo» en Guatemala, en pleno Covid.

Lorena Medina

Las restricciones y los datos sobre el COVID en Guatemala los han manipulado a su antojo el gobierno y la cúpula empresarial.
A ellos no les interesaba el mínimo qué sucediera a la mayoría de la población, simplemente fue la fórmula para ejercer control psicosocial, drenar los recursos del Estado en incentivos y programas que no tuvieron ningún impacto en el empleo y capacidad de sobrellevar la crisis económica para la mayoría de la población.

Ejemplo de ello el demagógico «bono familia» que jamás llegó a los hogares más empobrecidos.Tampoco la multimillonaria deuda que pagaremos por generaciones ha logrado paliar la situación.

Para quienes tuvieron mejor suerte, la única fuente de sustento para sobrellevar la crisis no fue por ningún programa del gobierno, sino gracias al esfuerzo de los migrantes en Estados Unidos y otros países que siguieron manteniendo a flote su economía familiar, a pesar de los duros efectos de COVID en la vida, la salud y el empleo de quienes han sido de los más afectados por la pandemia en el país del norte. Otros han sobrevivido gracias al empleo por cuenta propia y actividades diversas de la economía informal, sin apoyo de nadie.

Ahora nos acercamos al 1 de octubre, fecha decretada para levantar casi todas las restricciones impuestas a puro estado de calamidad y de sitio, por la llegada del COVID a nuestro país.
Que importa la salud, la seguridad alimentaria, las condiciones para resolver el hambre y la desnutrición que ha plagado históricamente a la mayoría de la población. Sólo interesan el turismo, los comerciales, cines y todo tipo de entretenimiento para que a base de «circo sin pan» logremos salir del encierro y consumamos todo lo que ellos quieran.
Y esta es sólo una pequeña muestra de que está reapertura sólo servirá para recuperar la economía de ellos, de las élites oligárquicas y no la del pueblo.

Al gobierno no le importa que siga la pandemia, no le importa que el sistema de salud esté colapsado y que multitudes hayan pasado de pobres a la indigencia total. Su única prioridad ha sido servir a la cúpula empresarial y sus aliados históricos para reprimir y controlar a la población.

Con los bolsillos repletos y los negocios volviendo a la «normalidad» no importa si más o menos guatemaltecos mueren, el objetivo está cumplido. El Estado se lavó las manos y dejó a su suerte a la población. Esa es la realidad. Ante ello, lo menos que podemos hacer es cuidarnos y cuidar a quienes nos rodean, no sólo de la pandemia del COVID sino de la pandemia de la corrupción, del salvajismo y voracidad empresarial, que con espejitos y maquillaje a granel, pretende que nos traguemos la píldora de que aquí «estamos mejor que antes».

Y finalmente, seguir exigiendo cuentas al gobierno para que diga ¿Dónde está el dinero?

L.Medina

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