Del aprendizaje y otros detalles.

Autor: Jairo Alarcón Rodas

El aprendizaje de lo nuevo significa, en cierta forma, dejar atrás toda una serie de creencias e interpretaciones sobre las cosas, ya que lo nuevo que se descubre, con valor probatorio, reemplaza lo viejo y con ello su aprendizaje relega los criterios antiguos a compendios históricos, a creencias del pasado. De ahí que determinados modelos de interpretación de la realidad sean tomados por las sociedades como certeros, pero con los avances de la ciencia, pierden vigencia y son sustituidos. Lo que se pensaba en la Edad Media, por ejemplo, en la actualidad ha quedado en el pasado.

La educación es el mecanismo por el cual se transmite cultura, bosquejando la forma de pensar de los pueblos. La configuración cultural, que en su momento le da sentido a la existencia de cada persona y a las sociedades, se ve alterada a partir de los nuevos esquemas o paradigmas de la realidad que fluyen con el desarrollo del pensamiento y la práctica; transformando en cierta medida la identidad, modificando lo que los individuos son. Pero lo nuevo por venir no aniquila totalmente lo viejo, existen rasgos que permanecen fusionándose con lo nuevo.

Los avances de la ciencia cambian la forma de ver la realidad, pero algunos aspectos culturales que no entran en contradicción con las nuevas evidencias postuladas a través del desarrollo del pensamiento, regularmente permanecen, complementándose con lo nuevo o bien, aquellos criterios que se estima tiene un valor esencial para la cultura, los cuales tienen fuertes raíces emotivas que se consideran costumbres de viejo arraigo, a pesar de los argumentos científicos permanecen en el imaginario colectivo de muchas personas, originando una dicotomía entre lo racional y lo emotivo.

Así, muchas creencias se niegan a ceder ante los avances que la ciencia postula y, consecuentemente, se refleja en la idiosincrasia de los pueblos y en las actitudes programadas, hábitos y actitudes fanáticas que desembocan en posturas etnocéntricas. Con los avances de la ciencia se construyen las verdades y se avanza en el conocimiento, dejando atrás lo refutable, lo quimérico, lo fantasioso y de ello se nutre el aprendizaje liberador. Pero en igual forma que el aprendizaje y la enseñanza pueden liberar, también pueden ocultar y alienar, dejando en el atraso a los pueblos. Ya que la educación también es un instrumento de poder.

Dentro del proceso de aprendizaje, que también es de enseñanza, los modelos educativos constituyen recursos de ideologización que utiliza el poder establecido para mantenerse vigentes, por lo que el aprendizaje también puede ser una forma de domesticar a través de la difusión de contenidos acríticos y mágico-religiosos. No hay religión sin dogmas y estos entorpecen el avance del conocimiento y la liberación del pensamiento.

Como consecuencia, el proceso de enseñanza-aprendizaje puede seguir dos vías, la primera que constituye el modelo cerrado de educación, que se obtiene de la aplicación del conductivismo a la enseñanza, y el modelo abierto, derivado de la psicología de Piaget. El modelo abierto centra su atención en el funcionamiento del sujeto que aprende, viendo el proceso del aprendizaje como un proceso activo de investigación que conecta al sujeto con el medio ambiente exterior (Pérez, Almaraz, 1988:491-492). Este es el modelo que debe seguir la educación moderna, en la que el sujeto aprende a partir de sus experiencias con el mundo, de su contacto con este.

En la educación superior, en la universidad, el contraste de saberes se hace más relevante si se parte del hecho que, en países como Guatemala de fuerte tradición religiosa, a la educación preuniversitaria no le interesa formar el pensamiento crítico, más bien contribuye a fomentar el tipo de estudiante dócil, que se convierte en simple receptor de los conocimientos que les transmite el docente. Ellos siguen los esquemas y lineamientos de los gobernantes de turno, los cuales riñen con la idea de un Estado justo y equitativo para los guatemaltecos.

Con estas falencias, los estudiantes llegan a la universidad y se topan, en algunos casos, con criterios y contenidos diferentes que hace del proceso de enseñanza más difícil. Lo que contrasta también con la calidad de enseñanza que se imparte desde las aulas universitarias, pues muchos docentes creen que el proceso de educación consiste en transmitir contenidos e información que permita a los estudiantes el poder instalarse simplemente dentro de un mercado laboral.

De ahí que, cierto tipo de conocimientos que se enseñan en la universidad, que no son propiamente técnicos, entran en contradicción con los esquemas de pensamiento asimilados dentro de la cultura y, no solo eso, con la visión pragmática que se les ha formado durante la educación preuniversitaria. Lo importante es que se les eduque para hacer, cobrando mayor importancia los contenidos técnicos, y no para pensar.

La educación que se transmite en el seno familiar no enseña que los seres humanos son seres abiertos a cualquier tipo de conocimiento y que transcurrir por la vida significa asimilar a partir de horizontes múltiples, por tanto, los saberes siempre están en construcción, en función de la realidad, de manera que no existen verdades absolutas ya que hay mucho por aprender y, desde luego, por refutar.

Quizás, una de las barreras más grandes que se dan en la educación superior sea la forma en que se enseñan los esquemas de pensamiento, los cuales no permiten cuestionar lo que se está aprendiendo. Originalmente la educación que se brinda en el seno familiar es patriarcal, es vertical y ese mismo esquema se traslada a las aulas universitarias, estando ausente la dialogicidad.

Los padres les trasmiten a sus hijos lo que ellos consideran como verdad o valioso en función de su autoridad y no permiten que les cuestionen sus creencias. Por una parte, ello se debe a que ese accionar tradicional les ha funcionado, por consiguiente, se tiene reserva a lo que pueda propiciar la innovación, a incorporar una nueva forma de ver y hacer las cosas, de juzgar la realidad y, desde luego, del accionar concomitante. Y por otra, a que es más fácil acomodarse a esquemas de vida preestablecidos que aceptar nuevos modelos.

Otro resultado sería, en el proceso de aprendizaje, si se enseñara a cuestionar lo aprendido, a aprender aprendiendo, a contrastar con la realidad lo que se presenta teóricamente a través de las lecturas en los salones de clase, a experimentar por cuenta propia lo que se ha aprendido teóricamente, no solo con una finalidad pragmática sino para evidenciar sus alcances y veracidad.

No obstante, es pertinente cambiar los esquemas tradicionales de enseñanza y aprendizaje, liberar de modelos represivos de pensamiento. El reto es grande, pero si quiere hacer del proceso enseñanza y el aprendizaje un factor transformador para la humanidad, es el momento para iniciar el cambio.

Decía Krishnamurti, Los gobiernos quieren técnicos eficientes, y no seres humanos, porque los seres humanos son peligrosos para los gobiernos, así como también para las religiones organizadas. Por esto los gobiernos y las organizaciones religiosas buscan el dominio sobre la educación. Queda en cada uno de los guatemaltecos continuar siendo instrumento del sistema o factores de cambio para una existencia mejor.

Bibliografía:

? PÉREZ GÓMEZ, Ángel. 1998 Lecturas de aprendizaje y enseñanza.
Y ALMARAZ Madrid, España. Fondo de Cultura Económica.

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