Tener aspiraciones

Autor: Jairo Alarcón Rodas

Tener aspiraciones es común a todos los seres humanos, la mayor parte de las personas anhelan algo, pudiendo ser un deseo inmediato o mediato dentro del ser o el tener. Aunque muchos simplemente buscan tener lo ideal, es el ser, realizarse como ser humano. Para algunos, muchas de sus pretensiones se ven truncadas, limitadas y por ello se ven conminados a sobrevivir un día más.

El escenario donde se desenvuelve todo individuo, su circunstancia, puede ejercer sobre él oposición o posibilidad, que se traduce en oportunidad, ya que estas no dependen solo de él, sino, sobre todo, de los que mantienen el control del Estado.

Como consecuencia, hay estímulos que motivan el accionar de las personas, quizás los impulsos primarios sean la búsqueda satisfacción, de necesidades básicas. Lo que se busca es pasar de un estado de insatisfacción, a otro de satisfacción. Pero ¿qué se entiende por estar satisfecho? ¿Hasta dónde una persona se satisface?

El lucro es el incentivo que el capitalismo ve como el factor esencial que motiva todo accionar y aspiraciones humanas; no obstante, para otras corrientes de pensamiento, no es la única motivación existente. Todo depende de la noción que se tenga de la persona, de la visión que posea el individuo, su naturaleza y fundamentalmente sus valores.

En el libro La República de Platón, sobre el origen de la Ciudad-Estado, el filósofo plantea que las sociedades surgen a partir de que ninguna persona puede subsistir por sí misma y es necesario, por consiguiente, que se asocie con otras. En tal sentido, hay una necesidad humana de convivir socialmente, de modo que las aspiraciones individuales no puedan truncar las de otros y viceversa.

A pesar de ello, muchas personas aspiran tener más de lo que requieren para vivir cómoda y honestamente, incluso a costa y en perjuicio de los demás. Lo que sucede con estas personas es que desconocen que la convivencia social requiere de la comprensión de que, en una sociedad, sus habitantes deben satisfacer sus necesidades dentro del marco de la convivencia armoniosa y pacífica, basándose en el ser y no en el tener.

Satisfacer las necesidades primarias motiva la aspiración de otras. José Ortega y Gasset decía que los seres humanos son animales insatisfechos y, en tal sentido, continuamente nuevas necesidades surgen por satisfacer en ellos, las cuales dependen de su apetito y buen juicio o criterio. Fomentar el criterio en la toma de decisiones y en los deseos determinará un cambio de actitud en sus aspiraciones.

De ahí que la satisfacción personal dependerá de la sensatez que tenga cada individuo y de los valores que posea. Puede que surjan en él necesidades superficiales, artificiales, perversas, pero estas deberán ser normadas, reorientadas, limitadas en el caso de que interfieran los deseos genuinos de los demás, en aras de la convivencia social. No se trata de aspirar a cualquier cosa, sino lo que esté dentro de los cánones de lo justo.

Comparte, si te gusto