San Juan Comalapa: Una sarta de verdades y 30 segundos que bastan

Por Adrian Chávez

Como parte de las actividades que el propio gobierno denomina “Dialogo de puertas abiertas”, el presidente Alejandro Giammattei se reunió con autoridades de la municipalidad indígena en Sololá, Quiche y San Juan Comalapa.

En este último municipio, se tuvo la intervención de uno de los representantes de la autoridad local, quien con gran elocuencia advirtió que cumpliría con su responsabilidad de trasladar fielmente el pensamiento y el sentir del pueblo. Inicio señalando que la población maya constituye el 62% de la población guatemalteca, que, en el contexto de la pandemia, aporta con la producción de alimentos en las comunidades, por lo que orientar la atención a las comunidades rurales es estratégico, para evitar el contagio y el estancamiento de la producción agrícola que nutre al país.

“Nuestros planteamientos se hacen como sector y actor fundamental para el desarrollo de nuestras comunidades. El mensaje que vamos a compartir integra el sentir de la mayoría y para que este encuentro no sea solo acto de “folklorismo” y buenos deseos, con todo respeto -hace una pausa quitándose el sombrero- Dr. Alejandro Giammattei nuestros planteamientos, demandas y necesidades ante la pandemia”, después de la breve aclaración, continuó su intervención apoyándose en la lectura de un documento el cual desarrollaba los siguientes puntos:

1. Afirmó que el derecho a la salud de la población está siendo vulnerado y solicito que se restituya dignamente. “Es ineludible la fata de dotación de los insumos que han sido causa de que más de 40 médicos han muerto y la dignificación de los médicos y personal, lamentablemente hay médicos y enfermeras que, sin recibir un solo centavo, algunos han muerto y otros han tenido que renunciar por el sacrificio que hacen…” haciendo mención del personal de primera línea que labora en el parque de la industria.

2. Habló de los 10 programas implementados por el Gobierno de la República, para apoyar a la población durante la crisis. “Es ineludible de que existe acá en Comalapa un desconocimiento de ellos y de los mecanismos para acceder a ellos. Al comienzo nos dijo que llegaría un código, les llego un código para recibir una posible ayuda, pero han quedado con la ilusión porque les dijeron que tenían que hacer una declaración jurada y llegar a la capital para una posible ayuda de Q. 1,000. Solo hacemos de su conocimiento que en estas circunstancias un viaje a la capital tiene un costo mínimo de Q. 400 más lo que podría cobrar el licenciado para hacer la declaración…” y continuo agregando “Los de la tercera edad se han ilusionado, hasta la fecha no tenemos conocimiento de alguien que ha sido apoyado en San Juan Comalapa”.

3. Se refirió a los Q.100 millones aprobados para que el MAGA apoye a los agricultores, denunciando que, a la fecha, los agricultores del lugar no han obtenido ni un saco de fertilizante y solicitó además evitar la burocracia y politización que en términos concretos promueven más corrupción.

4. Animó a las autoridades a no apoyar únicamente al sector económico tradicional: “Debe apoyar a las comunidades y a los pueblos indígenas pues actores que aportamos al PIB, pero somos invisibilizados y excluidos. ¿Usted ya apoyo a los empresarios, pero a los pobres hasta cuándo? Seguimos llorando, nuestro sentir y nuestro pensar y es la demanda de nuestra gente”, refiriéndose al nulo papel de la DIACO, ante los abusos perpetrados por ENERGUATE, en el cobro de la tarifa eléctrica.

5. Se refirió a las tensiones generadas al tratar de expropiarse las tierras comunitarias sin que haya una consulta previa… “y hablando de territorios, la minería nos ha hecho sufrir mucho a los mayas Kaqchikeles…”

Fue justamente en este instante, cuando la impaciencia desbordada del gobernante le hizo interrumpir al representante comunitario preguntándole tajantemente: ¿Cuantas minas hay en Comalapa? A lo que sin titubear el comunitario responde: “Aquí no hay y no queremos”, estas palabras no fueron bien asimiladas por el gobernante y mientras la autoridad local se disponía tranquilamente a continuar con la lectura del documento, se agotó el decoro presidencial y cualquier intención al dialogo fue abortada cuando el señor presidente sentencio: “yo vine aquí a un dialogo y no vine a oír una sarta de inconsistencias que usted está expresando…” siguió hablando por 30 segundos mientras interrumpía cualquier intento de continuar… en ese instante cayeron las máscaras y la señal del enlace directo fue convenientemente interrumpida.

El dialogo constituye un instrumento inexorable para la resolución de cualquier problema, asumirlo como un programa de gobierno, resulta tan loable como peligroso, sobre todo si no se tiene la claridad de que un ejercicio de este tipo no solo conlleva algarabía, apeñuscamiento, regalos y la posibilidad de ser escuchado. Un dialogo, sincero y abierto supone darse la oportunidad de escuchar las ideas y posicionamientos de la contraparte por más incomodas que estas resulten.
Con la soberbia y prepotencia expresada el presidente demostró su intolerancia a los disensos y ratificó, que al menos por ahora, no está preparado para un ejercicio de este tipo.

El derecho a la salud a sido un derecho negado de forma histórica y sistemática a los guatemaltecos y aunque este abandono, no es algo atribuible únicamente a su gobierno, tiene que aceptar que es una vergüenza, que aun a estas alturas de la epidemia y a pesar de contar con los recursos financieros necesarios, el 60% de los trabajadores de salud vinculados a la atención directa y que laboran en el Ministerio de Salud no cuenta con los insumos y el equipo de protección personal necesario para brindar atención a los pacientes con COVID-19 sin que este represente un riesgo para su propia vida.

SI no les cree a las encuestas universitarias o a los médicos que en primera línea siguen clamando por auxilio, pregúntele al abogado en Jutiapa o al Dr. Villeda en Chiquimula, ¿que los motiva a estar haciendo la coperacha de insumos y equipo entre la población para poder proteger a los colegas del hospital nacional? Si tampoco les cree a ellos, despójese de las cámaras, pregúntele a la viuda del Dr. Hernández, que, trabajando en el parque de la industria, fue uno de los primeros en denunciar el desabastecimiento, terminando enfermo y falleciendo en el propio hospital donde presto sus servicios.

Pregúntele a un lavador de carros como Don Leónidas, ¿Por qué no ha podido recibir un solo centavo de sus programas?; vaya con los agricultores de Comalapa a ver si es mentira lo que dijo su representante; acérquese usted mismo a las familias que se tuestan bajo el son en el puente El Naranjo, mientras juegan con el vaivén de ese trapo que alguna vez fue blanco y que ahora está shuco y percudido por la indiferencia; pregúntenos a nosotros los clasemedieros ¿que pensamos del retardado veto al decreto 15-2020 y de sus penas por complacer a los financistas de siempre?; o mejor, pregúntele a la gente en las comunidades, el terror que se siente cuando hay un conflicto de tierras.

Resulta señor presidente, que el representante comunitario, traslado fielmente el pensamiento y el sentir del pueblo de san juan Comalapa y de la mayoría de la población guatemalteca que vio cómo una sarta de verdades y 30 segundos bastaron para sentirse más representados por la autoridad municipal indígena de San Juan Comalapa que por su propio presidente.

https://www.facebook.com/eduardo.deleonbarrios/videos/10216541398947491/?d=n

Comparte, si te gusto