Cómo diseñar mejores espacios púbicos

Omar Marroquín Pacheco

PPS, la organización sin fines de lucro detrás de la Placemaking Week, ayuda a las personas a crear y mantener espacios públicos que construyan comunidades sólidas. En 1999, elaboraron «Cómo cambiar un lugar», un libro que definió el movimiento de placemaking, creando una guía de 11 principios a seguir para poder diseñar mejores espacios públicos.

Un punto de partida vital lo constituye que la comunidad es la experta o dicho de otro modo, en la comunidad se encuentran las personas que más saben sobre su problemática y sobre su historia, información valiosa sobre cómo funciona el área, una comprensión de los problemas críticos y lo que es significativo para ellos.

Se deben generar espacios inclusivos multifuncionales, fomenta las interacciones sociales y apunta a un entorno más seguro sin violencia y crimen. . El programa y el diseño están orientados a la comunidad, establecidos a través de un enfoque participativo y ayuda comunitaria. Por lo tanto, este espacio público mejora el sentido de propiedad, identidad y orgullo de los residentes. La comunidad y los artistas locales incluso pueden crear coloridos murales, con diseños que surgen de los talleres de participación comunitaria.

Es importante crear lugares no diseños, Para convertir un espacio de bajo rendimiento en un «lugar» vital, se deben introducir elementos físicos para que las personas sean bienvenidas y cómodas. El objetivo es crear un lugar que tenga un fuerte sentido de comunidad, una imagen cómoda, así como un entorno, actividades y usos.

Otro tema importante lo constituye buscar socios, los socios pueden ser instituciones locales, museos, escuelas u otros, son fundamentales para el éxito futuro y la imagen de un proyecto de mejora del espacio público. Son invaluables para brindar apoyo y hacer que un proyecto despegue.

Es importante observar mucho al observar cómo las personas usan o no los espacios públicos, quedará claro qué tipo de actividades faltan y qué se podría incorporar. Además, cuando se construyen estos espacios, continuar observándolos dará una idea de cómo administrarlos y hacer que evolucionen con el tiempo.

De vital importancia tener una visión, la visión detrás de un proyecto o espacio debe surgir de cada comunidad, a fin de introducir un sentido de orgullo en las personas que viven y trabajan en el área circundante. Junto con esta idea, viene el tipo de actividades que se implementarán y la imagen que se retratará.

Siempre de debe de empezar con lo más ligero, lo más barato y lo más rápido, la complejidad de los espacios públicos hace que sea difícil hacer todo bien inicialmente. Los mejores espacios experimentan con mejoras a corto plazo que pueden probarse y refinarse durante muchos años, como asientos, cafés al aire libre, arte público, jardines comunitarios, murales, etc.

Se debe de triangular, que se entiende por triangular: La triangulación, según Holly Whyte, es el proceso mediante el cual un estímulo externo proporciona un vínculo entre las personas y hace que los extraños hablen con otros extraños como si se conocieran. En un espacio público, la elección y disposición de diferentes elementos en relación entre sí puede poner en marcha el proceso de triangulación, uniendo a las personas.

Comúnmente se oirá que no se puede hacer, cuando se producen buenos espacios públicos, es inevitable encontrar obstáculos, porque «crear lugares» no es un trabajo real que algunos profesionales pueden hacer. Con un proceso más complejo, las mejoras a pequeña escala que nutren a la comunidad pueden demostrar la importancia de los «lugares» y ayudar a superar los obstáculos.

La forma constituye la base de la función, El aporte de la comunidad y los socios potenciales, la comprensión de cómo funcionan otros espacios, la experimentación y la superación de los obstáculos y detractores proporciona el concepto del espacio. Aunque el diseño es importante, estos otros elementos le dicen qué «forma» necesita para lograr la visión futura del espacio.

El dinero no debería ser el problema, una vez que se establece la infraestructura básica de los espacios públicos, los elementos que lo harán funcionar como vendedores, cafeterías, flores y asientos no son caros. Además, cuando las personas participan en el proceso, el costo se considera mucho más amplio y, en consecuencia, no es significativo en comparación con los beneficios.

Finalmente el proyecto nunca esta terminado, las comodidades se desgastan, las necesidades cambian y otras cosas suceden en un entorno urbano. Estar abierto a la necesidad de cambio y tener la flexibilidad de gestión para implementar ese cambio es lo que construye grandes espacios públicos, grandes ciudades y pueblos.

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