La nueva normalidad

Por Jairo Alarcón

El regreso a la nueva normalidad significa que los seres humanos deben guardar toda una serie
de recomendaciones para evitar volver a las condiciones críticas que la pandemia del coronavirus ha generado en el mundo. Sin embargo, ¿qué es la normalidad? ¿Quién determina lo que es normal de lo que no lo es? Y regresar a una nueva normalidad, ¿significa que lo normal que regía anteriormente será sustituido por lo algo nuevo? Pero ¿será que lo normal es lo que la mayoría hace y los demás no lo consideran ajeno a su forma de actuar, aun siendo acciones equivocadas? Una sociedad en crisis se caracteriza porque las acciones que realizan los individuos que la conforman tienen algún grado de patología, de ahí que lo normal no siempre sea lo adecuado. Lo normal es lo que se ajusta a las normas. En consecuencia, la normalidad de un comportamiento está vinculada a la conducta de un sujeto que no muestra diferencias significativas respecto a la conducta del resto de su comunidad. Las pautas que sigue la normalidad son producto de la convención y el criterio de determinados miembros de la sociedad, los cuales tienen potestad de ello al recaer por alguna razón la soberanía de los miembros de la sociedad, o bien por las disposiciones que determine la comunidad de científicos, guías espirituales o políticos. De modo que la normalidad para unos puede no serlo para otros. Una sociedad caótica es el resultado de acciones de individuos que corrompen sus estructuras desde esferas de poder, para su beneficio, creando condiciones inadecuadas de cohesión social, que resultan nocivas y contraproducentes para la sociedad y que corren el peligro de establecer patrones de conducta generalizados que se convierten en normalidad. No obstante, existen parámetros de normalidad válidos para la especie humana, que sirven de marco de referencia para su accionar y que debería respetarse, son normas mínimas de comportamiento, tanto social como fisiológicas y psicológicas. Lo normal, en este caso, es lo que diferenciaría a una persona sana de una enferma, de una sociedad civilizada de la que no lo es. Un escenario nuevo obliga a nuevas acciones que le correspondan, y ello significa revisar si lo viejo que se pretende abandonar tiene algo bueno que deba ser rescatado, de lo contrario no se debe volver a tales condiciones. Una nueva normalidad significa modificar estructuralmente la conducta para vivir socialmente cohesionados, contemplando los aspectos internos y externos que afectan a la sociedad y, desde luego, a cada uno de sus miembros. Lo normal debería ser el estado en el que se sienta integralmente bien cada individuo en sociedad, donde cada persona y la colectividad interactúen bajo preceptos de respeto, dignidad y responsabilidad. Lo normal no debe ser la generalidad, y así como en medicina lo normal es lo alejado de las enfermedades, lo socialmente normal es lo alejado de los males que la corrompen.

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