La conspiración eterna

Por Rocio Vivar

El viernes 26 de junio se conoció la noticia de que un grupo de magistrados suplentes había dado curso a un antejuicio contra la Corte de Constitucionalidad, en realidad a cuatro de sus magistrados, en un proceso espurio. Resulta que los magistrados, luego de que declinaron unas dos docenas y la propia Corte Suprema de Justicia, se prestaron a dar curso a un recurso a pedido de ciertos grupos por todos conocidos, que se aglutinan en lo que se conoce como el pacto de corruptos.

El tema no sería tan grave si no fuera porque el famoso antejuicio en contra de los cuatro magistrados es parte de la conspiración para la elección de cortes que se encuentra entrampada en el Congreso de la República, al tiempo que se viola la resolución de la Corte de Constitucionalidad. Un enredo legal, pero sobre todo, una expresión de que vivimos tiempos de rechazo por la institucionalidad del país, a la usanza del gobierno de Jimmy Morales, un nefasto comediante de poca monta.

En esta ocasión, parece de elemental justicia señalar que los magistrados que tanto odio concitan, es en parte debido a las dos o tres resoluciones que favorecieron o coadyuvaron en el impulso de la lucha contra la corrupción, que se expresó en el apoyo a la Cicig ante los despropósitos del anterior gobierno.

Pero ahora el tema tiene que ver con la elección de cortes por el Congreso de la República. Como se sabe, la alianza oficialista, que en el congreso asume la característica de ser operadora del pacto de corruptos, tiene de hecho mayoría de votos y por ello juega con los tiempos a su antojo. Por ello la resolución de la CC que les obliga a elegir en fechas concretas, fue burlada con el mecanismo simple de realizar una reunión el día indicado (el día del plazo fatal) pero sin llegar a ningún acuerdo. Y ahora, se escudan diciendo que cumplieron con la fecha de la CC pero hacen todo lo contrario. Es la burla de la ley y sobre todo, el desconocimiento de la institucionalidad del país. Vivimos de hecho en una especie de dictadura que desconoce que las instituciones son parte de eso que denominamos como democracia a la chapina.

Sin embargo, el punto que se quiere destacar es la existencia de una conspiración bien estructurada, que no deja lugar a pensar o mejor dicho a afirmar que todo el montaje de esa maniobra que tendrá sus consecuencas, es algo que viene de lejos. Cualquier observador más o menos atento que siga la política local, no puede menos que abrir los ojos de asombro ante la secuencia de los hechos que se esconden en el antejuicio en contra de los magistrados de la CC.

1. Se busca a dedo a los magistrados suplentes que hagan el trabajo sucio de presentar un antejuicio espurio contra la CC. Unos 20 declinan, incluyendo la CSJ. O dicho en otros términos, hay un proceso que dura días, que consume reuniones, que abunda en cenas con tragos y esas cosas. Presumiblemente, con la oferta del pacto de corruptos de tener una magistratura en las inminentes elecciones o en otros procesos de elección más adelante.

2. Una vez presentado el antejuicio, la comisión permanente del congreso de emergencia, urgencia, al chilazo, hace pública la selección (ya realizada) pues no hubo pleno con votación para escoger a los diputados. En cualquier democracia, no en la chapina por supuesto, la elección de una comisión de diputados para conocer el antejuicio a cuatro magistrados de la Corte Constitucional, hubiera merecido una reunión plenaria, y no de un día, probablemente de varias sesiones, realizando consultas múltiples, para elegir una comisión para conocer un procedimiento de tal envergadura.

3. De acuerdo al plan elaborado, que se pretende cumplir milimétricamente para desaforar a los magistrados de la CC, como era de esperarse, se presentan amparos por el PDH, Acción Ciudadana, Fundación Mack, para pedir dejar sin efecto el antejuicio espurio contra la CC. A esto la CC da con lugar los amparos y el escenario se encuentra preparado para la segunda fase del plan que enseña la cola.

4. En esta parte, la presidenta de la CSJ exige que se deje sin lugar la resolución de la CC porque, según ella, es ilegal, procesalmente inadecuada, etc. Ojo, su reacción se produce de forma simultánea a la resolución de la CC dando lugar a los amparos. Una vez más, todo calculado, con los tiempos ajustados a la maniobra que enseña la cola.

5. A continuación viene la parte extralegal, o si se prefiere, extrajurídica. Es el turno del CACIF que con una declaración preparada de antemano, sale tronando contra la CC que ilegalmente actúa, etc. Y como guinda del pastel, varios de los merolicos de esa alianza perversa, dan rienda suelta a los ataques públicos contra la CC y pidiendo sin el menor tino, tacto o cuidado, su desaforo, y casi su encarcelamiento, en un linchamiento en forma.

6. Mientras esto ocurre, se monta una campaña en contra del fiscal contra la impunidad Juan Francisco Sandoval, jefe de la FECI, utilizando todos los recursos posibles, ningún de los cuales por cierto, con alguna pinta de legalidad. Todos ataques con base en montajes, mentiras, y la última novedad, con crímenes al canto para justificar el despropósito.

7. La conclusión que se impone es muy sencilla. El pacto de corruptos o alianza criminal, quiere tener como se dice en México, el carro completo de la impunidad, de la corrupción, sin tener que dar cuentas a nadie, sin hacer caso de los procedimientos constitucionales, con el desprecio por el funcionamiento de las instituciones, por hacer de este país una finca de la corrupción y la impunidad.

Lo señalado es apenas un listado incompleto de la forma en que se quiere violentar el estado de derecho en nuestro país, obstaculizar la justicia y hacer de la impunidad la única medida de las “buenas costumbres” en la sociedad guatemalteca.

Voces que vienen desde expresiones organizadas de la sociedad guatemalteca, advierten que se encuentra en proceso una especie de golpe de estado, o si se prefiere, que se encuentra en proceso la entronización de una especie de dictadura, en donde las leyes y las instituciones no cuentan y solo son freno a las despropósitos que surgen por aquí y por allá.

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