La honestidad en la educación a distancia (III)

Por Jairo Alarcón

La educación convencional de clases presenciales pretende ser sustituida por el modelo virtual a distancia; tal cambio se debe a la irrupción de las nuevas herramientas tecnológicas que, sumado a un comportamiento humano cada vez más automatizado y práctico, donde el tiempo y el lucro resulta ser lo más importante y los valores humanos son desestimados, corre el peligro de reafirmar un tipo de educación automatizada de estímulo y respuesta.

Los cambios suceden, y se espera que lo viejo, al ser sustituido por lo nuevo, no sea totalmente negado; lo bueno del pasado debe prevalecer fortaleciendo los valores humanos. Pero la pregunta que surge es, ¿hay algo bueno en el modelo educativo del pasado que merezca ser tomado en cuenta en el futuro emergente? Sin duda, los valores y aquellos aspectos que fortalecen el criterio de las personas. Migrar de una situación a otra no debe consistir en una adaptación a las herramientas disponibles en el mercado; no debería ser un acomodamiento al uso de nuevos instrumentos, ya que el proceso de enseñanza y aprendizaje requiere de un cambio actitudinal, que pase de una acumulación de información al criterio para su uso, a partir del análisis y la síntesis.

El cambio no consiste simplemente en mudar de herramientas, como lo fue la transición del yeso al marcador, es mucho más que eso. Sin embargo, la domesticación llevada a cabo dentro de las aulas presenciales, a partir de una docencia vertical de contenidos, está siendo calcada al plano virtual, con errores acrecentados. En la era digital, no solo se requiere de presionar teclas, recibir y cumplir órdenes, asimilar contenidos; por el contrario, hay que saber cuándo y por qué hacerlo.
El aprendizaje de contenidos teóricos tiene que ir acompañado de su problematización, lo cual conlleva también un componente ético. En relación con eso, Juval Harari señala que lo último que un maestro necesita dar a sus alumnos es más información. Ya tienen demasiado de eso. En cambio, las personas necesitan la capacidad de dar sentido a la información, para diferenciar entre lo que es importante y lo que no es importante.

La información está al alcance de muchos, pero discernir cuál es la correcta de la que no lo es, es cuestión de criterio, y eso no lo da una educación donde el alumno solo sea receptor y repetidor de contenidos, como lo señala Freire.

La honradez, la disciplina, el criterio están en peligro debido al enmascaramiento de esos valores que permite la educación no presencial.

Y en el modelo de educación a distancia se debe enfatizar en valores como la honestidad, tanto del docente como del alumno. La persona que quiere aprender no puede hacerlo si persisten en ella actitudes deshonestas; lo mismo sucede con aquellos docentes que pervierten la educación sin tener conocimiento y vocación de enseñar.
La responsabilidad de un proceso de enseñanza-aprendizaje idóneo y efectivo es estrictamente
humano.
Fuente: DCA

Comparte, si te gusto

PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

publico