Retos para impulsar el desarrollo

Omar Marroquín Pacheco

¿Y si desenchufas el ordenador cada vez que no lo utilizas? ¿Y si intentas hacer todos los trámites posibles vía online? ¿Y si te duchas en cinco minutos en vez de llenar la bañera? ¿Y si congelas la comida que no vayas a comer o que te sobre un día? ¿Y si compras solo lo que realmente necesitas? ¿Y si empiezas a ir caminando o en bicicleta al trabajo?

Los pequeños cambios del día a día pueden tener un gran impacto en la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para el año 2030; la Agenda que marca unos objetivos concretos que la comunidad internacional debe alcanzar para todas las personas, haciéndolo de una forma sostenible y con equidad. Se trata de avanzar sin dejar a nadie atrás. Y cualquier persona, empresa o institución tiene la llave para conseguirlo.

Agenda 2030, ODS, desarrollo sostenible. Son términos que en los últimos tiempos escuchamos con asiduidad, pero que en la mayoría de ocasiones sentimos muy lejos de nuestra vida cotidiana. ¿Realmente podemos hacer algo desde casa? La respuesta es rotunda: sí. Y debemos hacerlo. Tenemos un compromiso como ciudadanía. Tenemos en nuestras manos la posibilidad y la oportunidad de garantizar la protección del planeta, y de proteger a todos los niños, niñas y adolescentes bajo la consigna de no dejar a nadie atrás. Garantizar el bienestar de la infancia es una condición esencial para cumplir la Agenda 2030; y hacer realidad los ODS es una apuesta por un modelo social y político que pone en el centro a la infancia y adolescencia, en especial a los más vulnerables.

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 persiguen la igualdad de oportunidades entre personas, así como la generación de prosperidad en un mundo en paz que trabaja en alianza para superar los retos a los que nos enfrentamos. Palabras mayores que debemos aterrizar en lo local, ya que, aunque no lo parezca, es fácil dejar nuestra huella para un mundo más sostenible actuando desde nuestra rutina.

Si quieres formar parte de ese cambio, en el que la infancia y la adolescencia serán un eje clave y transversal, te proponemos 17 formas para poderlo hacer:

1 – Fin de la pobreza: ordena tu despensa y dona los alimentos no perecederos que no vayas a utilizar.
2 – Hambre cero: compra productos de kilómetro cero.
3 – Salud y bienestar: promoviendo la lactancia materna.
4 – Educación de calidad: enseña a tus hijos, hijas, sobrinos o sobrinas el poder de la educación.
5 – Igualdad de género: aplica en casa procesos con decisiones igualitarias, ya que la igualdad de género empieza desde la infancia más temprana.
6 – Agua limpia y saneamiento: cierra el grifo mientras te cepilles los dientes y enseña a tus hijos e hijas a que también lo hagan.
7 – Energía asequible y no contaminante: emplea los programas ecológicos de los electrodomésticos.
8 – Trabajo decente y crecimiento económico: fomenta oportunidades de trabajo para jóvenes.
9 – Industria, innovación e infraestructura: dona o recicla dispositivos electrónicos que ya no tengas intención utilizar.
10 – Reducción de las desigualdades: conoce otras culturas y evita estereotipos.
11 – Ciudades y comunidades sostenibles: prioriza siempre el uso del transporte público.
12 – Producción y consumo responsables: recicla e incúlcalo en casa.
13 – Acción por el clima: emplea bolsas reutilizables cuando hagas la compra.
14 – Vida submarina: participa en las retiradas de basura de las playas. ¡Puede ser un plan familiar muy atractivo a la vez que educativo!
15 – Vida de ecosistemas terrestres: evita el uso de pesticidas.
16 – Paz, justicia e instituciones sólidas: si eres testigo de violencia, denúncialo, incluido el acoso escolar y el ciberbullying. Presta especial atención al sector de la sociedad más vulnerable, los niños, niñas y ancianos.
17 – Alianzas para lograr los objetivos: enseña a los niños y niñas a colaborar, por ejemplo, a través del deporte.

En total son 17 píldoras; ejemplos concretos de que cada persona puede liderar el cambio. Desde lo local hasta lo global. Cada ser humano. Cada institución. Cada empresa. Como señala la Agenda 2030, «tal vez seamos la primera generación que consiga poner fin a la pobreza, pero quizás también seamos la última que todavía tenga posibilidades de salvar el planeta. Si logramos nuestros objetivos, el mundo será un lugar mejor en 2030». Ten presente que todos podemos contribuir a ello con pequeñas aportaciones diarias y liderar el cambio.

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